El silencio también es una respuesta

El silencio también es una respuesta

Tras la tragedia que dejó una joven muerta y varios heridos en la costa, la dirigencia política eligió el silencio. Nadie se animó a abrir un debate sobre la emergencia del transporte, las prórrogas del sistema o las responsabilidades políticas detrás de un servicio que lleva años funcionando sin una solución de fondo. El silencio también dice mucho.

26 de junio de 2026

Hay silencios que llaman más la atención que cualquier discurso. El que envuelve a buena parte de la dirigencia política marplatense desde el accidente fatal protagonizado por un colectivo en la costa es uno de ellos.

 

Pasaron los días y, salvo el mensaje institucional del intendente Agustín Neme expresando sus condolencias por la muerte de la joven y pidiendo esperar el resultado de la investigación, casi nadie volvió a pronunciarse públicamente sobre una de las tragedias viales más conmocionantes de los últimos tiempos en la ciudad.

 

Desde el Ejecutivo tampoco hubo explicaciones por parte de los funcionarios responsables del área de Transporte. Ninguna conferencia, ningún análisis, ninguna autocrítica. Solo silencio.

 

En el Concejo Deliberante la situación no fue muy distinta. El único edil que se expresó fue el presidente de la Comisión de Movilidad Urbana, Guido García, quien planteó la necesidad de avanzar con un nuevo pliego de licitación para el transporte público. El resto de la coalición oficialista optó por no hablar. La oposición hizo exactamente lo mismo. En algunos casos, el argumento fue que no era momento de abrir una discusión política por respeto a la familia de la víctima y los heridos.

 

Sin embargo, una cosa no impide la otra. Acompañar el dolor y, al mismo tiempo, discutir las responsabilidades políticas de un sistema que continúa funcionando bajo una emergencia permanente.

 

La tragedia obliga a mirar más allá del hecho puntual. El foco ya no está únicamente en la unidad involucrada, sino en un sistema que sigue funcionando bajo sucesivas prórrogas y sin una solución definitiva.

 

¿Por qué la ciudad continúa funcionando bajo sucesivas emergencias? ¿Cuál fue el criterio para extender la vida útil de unidades que ya deberían haber sido reemplazadas? ¿Cuántos colectivos circulan en las mismas condiciones? ¿Por qué la investigación judicial demora varios días en ofrecer las primeras respuestas en un hecho de semejante gravedad? ¿Y por qué, después de tantos años, la política sigue sin ponerse de acuerdo para aprobar un pliego que modernice definitivamente el transporte?

 

Son preguntas que todavía no encuentran respuesta.

 

Como viene señalando LoQuePasa.net, la política parece seguir concentrada en discusiones que, aunque importantes, hoy no encabezan la lista de preocupaciones de los marplatenses. Mientras se debate sobre Punta Mogotes, la nocturnidad o las disputas de coyuntura, los problemas estructurales continúan acumulándose.

 

Por ahora, frente a una tragedia que interpela a toda la ciudad, la respuesta de la política ha sido el silencio. Y muchas veces, el silencio también dice mucho.

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