La senadora le comunicó a Javier Milei que ponía a disposición su cargo como jefa del bloque. El desacuerdo había surgido tras el retiro del pliego de la jueza Verónica Michelli.
Una nueva tensión interna quedó expuesta en el oficialismo luego de que Patricia Bullrich expresara públicamente su rechazo a la decisión de retirar el pliego de la jueza Verónica Michelli, propuesta para ocupar el Tribunal Criminal Federal N°3 de La Plata.
La actual titular del bloque de senadores de La Libertad Avanza utilizó sus redes sociales para marcar diferencias con la medida impulsada desde el Gobierno nacional. Según trascendió, la decisión de frenar la designación estuvo vinculada al parentesco de Michelli con el periodista Hugo Alconada Mon.
En ese contexto, Bullrich aseguró que mantuvo una conversación con el presidente Javier Milei, a quien le comunicó que ejercerá “su derecho a la objeción de conciencia” frente al retiro de la candidatura de la magistrada.
La ex ministra de Seguridad remarcó además que reconoce plenamente las atribuciones constitucionales del jefe de Estado para impulsar o retirar postulaciones judiciales. Sin embargo, sostuvo que también considera parte de su responsabilidad política expresar sus convicciones personales y fijar posición dentro del espacio oficialista.
En otro tramo de su mensaje, Bullrich reafirmó su respaldo al rumbo económico y político del Gobierno nacional. Allí sostuvo que continúa formando parte del proyecto encabezado por Milei y defendió las transformaciones impulsadas por la gestión libertaria. Además, planteó que una diferencia puntual no modifica el rumbo general del espacio y consideró que este tipo de discusiones fortalecen el proceso político.
Mientras tanto, desde el entorno de la senadora buscaron restarle dramatismo a la situación y señalaron que la decisión de poner su renuncia a disposición tuvo un carácter “gestual”. En ese sentido, explicaron que se trata de una práctica habitual cuando un dirigente adopta una posición distinta a la planteada por el Poder Ejecutivo.
El episodio provocó malestar en sectores de la Casa Rosada y volvió a dejar en evidencia diferencias internas dentro de La Libertad Avanza respecto a decisiones clave del Gobierno.