La concejal Mariana Cuesta (UxP) defendió su proyecto pese a las objeciones planteadas por la Secretaría de Educación. Sostuvo que existe evidencia científica sobre el impacto de los teléfonos en el aprendizaje y cuestionó la idea de que los dispositivos reduzcan la brecha digital.
La concejal de Unión por la Patria, Mariana Cuesta, ratificó la necesidad de avanzar con una regulación del uso de teléfonos celulares, relojes inteligentes y otros dispositivos personales de comunicación digital en los establecimientos educativos municipales de nivel secundario del Partido de General Pueyrredon.
El proyecto fue debatido hoy en la comisión de Educación del Concejo Deliberante luego de que ingresara un informe solicitado a la Secretaría de Educación municipal. Desde el área manifestaron reparos a la posibilidad de restringir el uso de celulares en las aulas y destacaron el rol que cumplen como herramienta pedagógica ante las dificultades de acceso a material bibliográfico.
Según el informe oficial, “debido a que el acceso a material bibliográfico es limitado, el dispositivo móvil se presenta no solo como una herramienta de comunicación, sino como el principal, y a veces único, soporte pedagógico para los estudiantes”. Además, señalaron que los apuntes digitales tienen cada vez más presencia y que, en la mayoría de las escuelas, los alumnos conservan sus teléfonos bajo la consigna de mantenerlos apagados o en modo avión.
Frente a esa postura, Cuesta sostuvo que existe abundante evidencia científica sobre los efectos negativos del uso permanente de los celulares en los procesos de aprendizaje. “La evidencia es abrumadora respecto de que el teléfono genera distracciones constantes, dificulta la lectura prolongada y afecta la comprensión de los textos”, afirmó.
La edil consideró además que la creciente dependencia de los dispositivos digitales no debe naturalizarse dentro del ámbito educativo. En ese sentido, planteó la necesidad de fortalecer políticas que garanticen el acceso a libros y materiales de lectura tradicionales para los estudiantes.
Asimismo, rechazó que la posesión de un teléfono celular sea un indicador de inclusión digital. “La brecha digital ya no pasa por tener o no un celular. Hoy la mayoría de los chicos accede a un dispositivo desde edades muy tempranas. El verdadero desafío es cómo se utiliza esa tecnología”, remarcó.
Finalmente, Cuesta aclaró que la propuesta no busca limitar el acceso a internet ni adoptar una postura contraria a la tecnología, sino promover un uso responsable de los dispositivos en el ámbito escolar, incorporando además instancias de trabajo y concientización con las familias.