En el lanzamiento de la rama Mujeres y Diversidades del Movimiento Derecho al Futuro, el Gobernador bonaerense endureció sus críticas a Javier Milei, pero también envió un fuerte mensaje hacia el peronismo: reclamó unidad, humildad y una alternativa política con proyección nacional.
El gobernador de la Provincia, Axel Kicillof, aprovechó el lanzamiento de la rama Mujeres y Diversidades de su Movimiento Derecho al Futuro (MDF) para enviar mucho más que un mensaje de oposición al gobierno de Javier Milei. Desde Ensenada, el mandatario bonaerense combinó críticas al oficialismo nacional con una definición política de fondo hacia el interior del peronismo: pidió abandonar las disputas internas y avanzar en la construcción de una nueva fuerza nacional capaz de ofrecer una alternativa amplia frente al modelo libertario.
Si bien gran parte de su discurso estuvo centrado en cuestionar las políticas de Milei -a quien acusó de impulsar una “batalla cultural” basada en el ajuste, la crueldad y el ataque a mujeres y diversidades- , el tramo final de su intervención dejó una señal clara sobre el escenario opositor. “No hay que encerrarnos; no hay que perder el tiempo en internas”, afirmó Kicillof, en lo que se interpretó como un llamado directo a los distintos sectores del peronismo a priorizar una estrategia común por encima de las disputas de liderazgo.
El gobernador planteó que el desafío excede a la provincia de Buenos Aires y requiere una construcción política de alcance nacional. “Necesitamos construir una fuerza nacional, amplia, federal”, sostuvo, y remarcó que ese espacio debe evitar estructuras verticales o subordinadas: “Que esa fuerza no tenga centros ni controles remotos”.
La definición aparece en un contexto de reconfiguración dentro del peronismo, atravesado por tensiones internas sobre liderazgo, estrategia y posicionamiento frente al gobierno nacional. En ese marco, Kicillof buscó proyectar una idea de apertura y volumen político, con eje en la construcción colectiva.
Además, al pedir “más humildad” a sus compañeros peronistas varones y reconocer el rol de las mujeres como “vanguardia de la resistencia” frente a Milei, el mandatario también pareció delinear una nueva lógica de conducción, menos centrada en viejas estructuras y más vinculada a nuevos protagonismos.
Con críticas a la gestión libertaria, ironías sobre Manuel Adorni y una convocatoria a reorganizar al campo opositor, Kicillof utilizó el acto no solo para fortalecer su espacio MDF, sino también para posicionarse en un debate mayor: cómo reconstruir una alternativa nacional capaz de enfrentar a Milei sin quedar atrapada en las fracturas del pasado.