El avance del Gobierno nacional para modificar el régimen de Zona Fría amenaza con excluir a usuarios de General Pueyrredon del beneficio que hoy reduce entre 30% y 50% las boletas de gas, en una ciudad donde las bajas temperaturas hacen del subsidio un alivio clave para la economía familiar.
El gobierno de Javier Milei consiguió en Diputados dictamen de mayoría para avanzar con la reforma del régimen de Zona Fría que podría recortar significativamente la cantidad de beneficiarios del subsidio al gas, poniendo en alerta a ciudades como Mar del Plata. En General Pueyrredon, donde el beneficio alcanza a miles de hogares por las condiciones climáticas de la región, la iniciativa abre la puerta a un aumento sensible en las facturas para sectores medios que podrían quedar excluidos.
La propuesta oficial apunta a restringir el acceso al régimen en función de ingresos, trasladando parte de la cobertura al esquema de Subsidios Energéticos Focalizados. Aunque el Gobierno asegura que mantendrá asistencia para los sectores de menores recursos, la reforma implicaría que numerosos usuarios que hoy acceden al descuento por ubicación geográfica podrían perder ese respaldo en una ciudad atravesada por inviernos extensos, alta demanda de calefacción y salarios golpeados.
Para Mar del Plata, salir o quedar parcialmente marginada del esquema ampliado en 2021 significaría un impacto directo sobre la economía doméstica, pero también sobre comercios, jubilados y trabajadores que ya enfrentan subas de tarifas y caída del poder adquisitivo. La discusión no es menor: el régimen vigente permitió ampliar la cobertura de menos de un millón a cerca de cuatro millones de hogares, incluyendo amplias zonas de la provincia de Buenos Aires.
El debate legislativo se produce además en paralelo a nuevos recortes presupuestarios sobre subsidios energéticos, lo que refuerza la preocupación por el costo social del ajuste. En una ciudad con fuerte exposición al frío y elevados niveles de vulnerabilidad estacional, la posible pérdida de beneficios de Zona Fría podría traducirse en otro golpe al bolsillo marplatense.