La falta de obras, el silencio oficial y decisiones contradictorias alimentan la sospecha de que el proyecto impulsado durante la gestión de Guillermo Montenegro podría haber quedado a la deriva.
La incertidumbre crece en torno al futuro del Estadio José María Minella, el Polideportivo Islas Malvinas y los espacios comunes del Parque Municipal de los Deportes. A meses de adjudicada la concesión por 30 años (con opción a prórroga por una década más), comienzan a multiplicarse las señales que ponen en duda la continuidad del grupo empresario a cargo, integrado por capitales brasileños y argentinos bajo la firma Minella Stadium SA.
El proyecto, anunciado durante la gestión del exintendente Guillermo Montenegro, prometía una inversión cercana a los 40 millones de dólares para la puesta en valor de los principales escenarios deportivos de la ciudad. Sin embargo, con el paso del tiempo, las obras no solo no avanzaron sino que prácticamente no registran movimiento, lo que abre interrogantes inevitables: ¿los inversores brasileños se retiraron del negocio? ¿La concesión quedó en un limbo? ¿Se busca ahora recuperar el dinero desembolsado?.
A este cuadro se suma un dato que expone el nivel de desorden: los clubes Aldosivi y Alvarado están abonando por el uso del estadio, pese a que existe una ordenanza vigente que los exime de ese pago. La falta de claridad por parte del gobierno municipal sobre este punto no solo genera confusión, sino que implica una posible vulneración de una normativa aprobada por el Concejo Deliberante.

El desconcierto también se refleja en situaciones insólitas. Ante la falta de respuestas del concesionario, ambos clubes debieron juntar dinero y adquirir por su cuenta 70 sillas para las cabinas de prensa del estadio, una inversión básica que debía estar contemplada dentro del proyecto de modernización.
“Teníamos la expectativa de ver al Minella revalorizado y con obras. La empresa dice que avanzó, pero solamente vimos un cerco sobre el Polideportivo. Si hicieron algo, no lo sabemos”, advirtió el concejal Diego García.
En paralelo, desde la oposición insisten en acceder al contrato firmado durante la gestión de Montenegro, un documento clave que aún no fue remitido al Concejo Deliberante. La falta de transparencia en este aspecto profundiza las sospechas sobre las condiciones reales del acuerdo.
En ese contexto, el concejal del PRO Fernando Muro salió a respaldar la iniciativa y pidió “paciencia” frente a los cuestionamientos por la ausencia de obras. “Entiendo la ansiedad por el tema”, expresó, aunque sus declaraciones no lograron disipar las dudas, sino más bien incrementarlas.
Así, lo que fue presentado como una apuesta estratégica para recuperar la infraestructura deportiva de Mar del Plata, hoy aparece rodeado de interrogantes. La falta de avances concretos, las inconsistencias en la aplicación de normas y el hermetismo en torno al contrato alimentan una pregunta cada vez más extendida: ¿la concesión del Minella está en crisis o directamente camino al fracaso?