Un relevamiento nacional refleja un deterioro en la percepción del Presidente, que ya supera a Cristina Kirchner en rechazo. Patricia Bullrich encabeza el ranking de imagen positiva, mientras que el caso Adorni impacta de lleno en el oficialismo.
El último estudio de la consultora de Jorge Giacobbe encendió luces de alerta en el escenario político nacional. El informe evidencia un retroceso en la valoración pública de la gestión encabezada por Javier Milei, en un contexto atravesado por controversias recientes que golpearon al oficialismo.
Uno de los datos más significativos del sondeo es que el mandatario nacional presenta un nivel de imagen negativa que ya se ubica por encima del registrado por Cristina Fernández de Kirchner. La diferencia es mínima, pero simbólicamente fuerte: marca un cambio en la percepción social en medio de un clima de creciente malestar.
En paralelo, el relevamiento posiciona a Patricia Bullrich como la dirigente con mejor imagen positiva entre los principales referentes medidos, consolidando su lugar dentro del mapa opositor y mostrando un diferencial respecto del resto de la dirigencia.
El trabajo también pone el foco en el impacto político de los escándalos recientes. En particular, la figura del vocero presidencial, Manuel Adorni, aparece fuertemente golpeada. Su nivel de rechazo se disparó tras la polémica por viajes y bienes personales, ubicándolo entre los funcionarios con peor percepción dentro del espacio oficialista. Según el informe, las principales críticas de la opinión pública se concentran en el uso de recursos del Estado y en contradicciones discursivas.
Otro capítulo sensible del estudio está vinculado a la percepción de corrupción. Allí, si bien los gobiernos de Cristina Kirchner continúan encabezando las menciones, la actual gestión nacional aparece en segundo lugar con un nivel de señalamiento elevado en relación al corto tiempo de administración. Más relegados quedan los gobiernos de Mauricio Macri y Carlos Menem.
El sondeo, realizado a nivel país sobre una muestra amplia a fines de marzo, expone así un escenario complejo para el Gobierno: caída en la imagen presidencial, impacto de los escándalos y una oposición que comienza a reordenarse con figuras que logran capitalizar el descontento social.