En los últimos días, las pizarras de las carnicerías marplatenses volvieron a cambiar. Si bien la carne roja subió un 5%, el pollo sorprendió con incrementos de hasta el 15%. La brecha de precios redefine el consumo en los barrios de la ciudad.
El escenario de precios en las góndolas locales sumó un nuevo capítulo de tensión para los consumidores. Tras el fuerte “cimbronazo” del 40% sufrido en febrero, el sector cárnico registró en las últimas jornadas un reajuste que, aunque más leve en la vaca, impactó de lleno en las alternativas blancas.
Según referentes del sector consultados, la carne vacuna tuvo un incremento que ronda el 5%. Sin embargo, la mayor preocupación se centró en el pollo, que registró subas mucho más marcadas, oscilando entre un 10% y un 15%.
Esta dinámica ha generado una brecha de precios que obliga a los marplatenses a sacar cuentas antes de pedir: hoy, con lo que cuesta un kilo de carne vacuna, se pueden comprar casi 4 kilos de pollo o 2 kilos y medio de cerdo, que también acompañó la tendencia alcista.
Osvaldo Quiroga, secretario general del Sindicato de la Carne, explicó en diálogo con Mi8 que la dispersión de precios es una constante en General Pueyrredon. Según el dirigente, los valores finales están sujetos a una combinación de factores que incluyen “el corte, el barrio y la calidad de la carne”, lo que explica por qué un mismo producto puede variar significativamente entre una zona residencial y una periférica.
El dato del pollo no es menor. Al ser históricamente el refugio de los presupuestos más ajustados, un aumento del 15% impacta directamente en la dieta básica de los vecinos. Pese a que la suba de la carne vacuna fue porcentualmente menor este mes en comparación con el salto de febrero, la acumulación de incrementos sigue enfriando el consumo en los mostradores locales.