A 50 años del golpe, la Pastoral Social llamó a sostener la memoria y defender la democracia

A 50 años del golpe, la Pastoral Social llamó a sostener la memoria y defender la democracia

En el marco del 24 de marzo, el Secretariado de Pastoral Social de la Diócesis de Mar del Plata difundió un documento en el que reflexiona sobre el terrorismo de Estado, reivindica el valor de la memoria y convoca a construir una sociedad más justa.

18 de marzo de 2026

Al cumplirse un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, en el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, la Pastoral Social de la Diócesis de Mar del Plata publicó un documento en el que invita a reflexionar sobre el pasado reciente y su impacto en el presente.

 

En el texto, el organismo eclesial advierte que no se trata solo de recordar una fecha, sino de asumir la memoria como una herramienta para iluminar el presente y proyectar el futuro. En ese sentido, remarca que el terrorismo de Estado dejó marcas profundas en la sociedad argentina, atravesadas por la persecución, las desapariciones y el silenciamiento.

 

El documento también pone el foco en el impacto local de aquellos años, al señalar que Mar del Plata no estuvo ajena a ese proceso. En ese marco, se recuerda a víctimas del terrorismo de Estado de la ciudad, entre ellas Coca Maggi, y a numerosos estudiantes, trabajadores y militantes que fueron perseguidos.

 

A la vez, la Pastoral destaca a figuras de la Iglesia que, en ese contexto, asumieron un compromiso activo en defensa de los derechos humanos. Entre ellos, menciona al obispo Enrique Angelelli, asesinado durante la dictadura, y a los sacerdotes Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y el laico Wenceslao Pedernera, considerados mártires por su accionar junto a los sectores más vulnerables. También se recuerda al cardenal Eduardo Francisco Pironio por su aporte espiritual y su defensa de la dignidad humana.

 

En otro tramo, el documento reconoce que no todas las respuestas institucionales estuvieron a la altura, aunque subraya el camino de reflexión y revisión que la Iglesia ha transitado desde entonces.

 

Finalmente, el mensaje hace hincapié en la importancia de fortalecer la democracia, entendida no solo como un sistema político sino como una forma de convivencia basada en el respeto, el diálogo y la participación. En ese sentido, advierte sobre los riesgos de la violencia política y llama a trabajar por una sociedad donde prevalezcan la justicia, la verdad y la inclusión.

 

“Recordar es asumir una responsabilidad en el presente”, concluye el documento, que también incluye una oración por las víctimas y un llamado a construir una Argentina con memoria, paz y esperanza.

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