En una sesión cargada de reproches, la concejal de UxP Mariana Cuesta rompió el silencio tras el revés en la designación de autoridades del Cuerpo. Con un discurso punzante, la edil denunció que un consenso previo entre los bloques locales fue desactivado por una "orden externa", señalando directamente al senador Alejandro Rabinovich como el responsable de vetar su llegada a la Vicepresidencia Primera.
En una sesión cargada de reproches, la concejal Cuesta rompió el silencio tras el revés en la designación de autoridades del Cuerpo. Con un discurso punzante, la edil denunció que un consenso previo entre los bloques locales fue desactivado por una «orden externa», señalando directamente al senador Maximiliano Rabinovich como el responsable de vetar su llegada a la Vicepresidencia Primera.
Cuesta no ahorró calificativos para describir la situación actual del oficialismo y sus aliados en el recinto. Según la concejal, existía un acuerdo de palabra para devolverle a su espacio el lugar en la mesa directiva, pero la intervención de figuras ajenas al Ejecutivo municipal y al propio Concejo cambió el rumbo de la votación.
“Vino una orden de afuera de alguien que han decidido ustedes construir que es malo y que tienen miedo a no obedecer, que es Rabinovich”, disparó Cuesta frente a sus pares.
La exposición subió de tono cuando la concejal puso en duda la capacidad de mando de las autoridades locales, sugiriendo que actúan bajo coacción política. Cuesta instó al Presidente del Concejo y al Intendente a “animarse a hacer las cosas” si realmente quieren ejercer sus roles con autoridad.
La edil manifestó ver con “preocupación” la falta de autonomía de los concejales oficialistas, afirmando que “cada vez tienen la correa más corta”. Aseguró que el acuerdo interno estaba firme hasta que el factor externo intervino, provocando que los ediles retrocedieran por “miedo a las consecuencias”.
Para Cuesta, lo sucedido no es solo una cuestión de cargos, sino una degradación institucional del cuerpo deliberativo. “Lamento que hayan decidido no animarse a hacer lo que corresponde”, concluyó, dejando un clima de fractura y desconfianza que marcará la agenda legislativa de los próximos meses.