El proyecto impulsado por el Gobierno fue aprobado con decenas de retoques de último momento y ahora deberá ser debatido en Diputados. Introduce nuevas reglas para el descanso anual, los despidos, las licencias por enfermedad y los mecanismos de compensación laboral.
El Senado de la Nación dio luz verde a la reforma laboral promovida por el gobierno de Javier Milei, luego de una negociación contrarreloj que derivó en 28 modificaciones al texto original. Con esta media sanción, la iniciativa pasó a la Cámara de Diputados, donde se definirá su destino final. El proyecto impacta de lleno en pilares del régimen de trabajo, como las vacaciones, las indemnizaciones por despido y las licencias médicas, además de incorporar herramientas como el banco de horas y el fondo de cese laboral.
En materia de vacaciones, se mantiene la ventana legal para su otorgamiento entre octubre y abril, aunque ahora se permite, si existe acuerdo entre empleador y trabajador, tomarlas fuera de ese período. Además, se habilita su división en bloques de al menos una semana. La norma también obliga a que cada empleado pueda gozar del descanso en temporada estival, como mínimo, una vez cada tres años.
Respecto de las indemnizaciones, el esquema de un salario por año trabajado sigue vigente, pero cambia la forma de calcularlo. Quedan excluidos del monto el aguinaldo, los premios y otros pagos no mensuales. A su vez, se incorpora un límite máximo: la compensación no podrá superar tres veces el salario promedio del convenio colectivo correspondiente.
Otro punto sensible es el pago de sentencias judiciales. Las empresas podrán cancelar las sumas derivadas de juicios laborales en cuotas, que se ajustarán por inflación más un interés anual. Para las grandes firmas el plazo será de hasta seis pagos, mientras que las PyMEs podrán extenderlo hasta un año.
La reforma también introduce un banco de horas, de adhesión voluntaria y pactado por escrito, que permitirá compensar horas extra con jornadas reducidas en otros días, respetando descansos mínimos diarios y semanales.
En cuanto al fondo de cese laboral, se abre la posibilidad de que, por convenio colectivo, se sustituya la indemnización tradicional por un sistema financiado por el empleador, similar al que rige en la construcción. Cobrar esa compensación implicará cerrar cualquier reclamo posterior por el despido.
Por último, las licencias médicas se acotan: serán de hasta tres meses, o seis si el trabajador tiene familiares a cargo. También se modifican los porcentajes de salario a percibir según el origen de la enfermedad o accidente y se limita la posibilidad de que recaídas cercanas se computen como nuevas licencias.
Con estos cambios, el proyecto avanza ahora hacia una definición clave en Diputados, donde se pondrá a prueba el respaldo político a una de las reformas más profundas del mercado laboral en décadas.