La senadora provincial cuestionó con dureza las políticas económicas del gobierno nacional y advirtió sobre el impacto social de la pérdida de 180 mil puestos de trabajo en el sector privado.
La senadora provincial marplatense de Unión por la Patria, Fernanda Raverta, lanzó una fuerte crítica contra el rumbo económico del presidente Javier Milei y sus consecuencias sobre el mundo del trabajo, al advertir que el ajuste y la desregulación están provocando una caída histórica del empleo y un deterioro profundo de las condiciones de vida de miles de familias argentinas.
“Mientras el presidente canta, baila y grita, la Argentina se cae a pedazos. Se perdieron 180.000 empleos privados. Datos oficiales”, afirmó Raverta, al poner el foco en lo que definió como el costado más dramático del plan económico libertario: la expulsión de trabajadores del sistema productivo y la precarización de la vida cotidiana.
En ese marco, la legisladora cuestionó el discurso que relativiza la importancia de quién gobierna y sus decisiones. “Cuando dicen: ‘todos los políticos son iguales, no importa quién sea el presidente, yo tengo que trabajar igual’. Claro que importa. Porque según el gobierno y su plan económico: tenés trabajo o sos desocupado”, sostuvo, remarcando que las políticas públicas determinan de manera directa las posibilidades de empleo, ingreso y desarrollo de las personas.
Raverta fue aún más contundente al describir el impacto humano detrás de las estadísticas. “Esto no es mala suerte. Esto no es casualidad. Es un modelo económico. ¿Perdiste tu trabajo? No. Te lo sacaron. Te lo sacaron porque poco les importa tu laburo, tu rol en tu familia, tu ingreso, tu proyecto de vida”, expresó, al responsabilizar de manera directa al Gobierno nacional por la crisis laboral que atraviesa el país.
Para la senadora de Unión por la Patria, el esquema impulsado por Milei prioriza la rentabilidad de unos pocos y la especulación financiera por sobre la producción, el empleo y el entramado social. En ese sentido, advirtió que el deterioro del mercado laboral no solo golpea a los trabajadores despedidos, sino que afecta a toda la economía, al consumo y a la cohesión social.