Inseguridad y precariedad: el crudo escenario de los deliverys en Mar del Plata

Inseguridad y precariedad: el crudo escenario de los deliverys en Mar del Plata

Pese a un incremento del 19% en los pedidos respecto al año anterior, los trabajadores del sector advierten que la falta de respuestas policiales los obliga a "recuperar sus herramientas de trabajo por cuenta propia", indicó Alan Veltri, titular del Sindicato de Cadetes, Motoristas y Mensajeros (Sicamm). 

6 de febrero de 2026

La realidad del trabajador de delivery en “La Feliz” es una moneda de dos caras. Por un lado, el volumen de trabajo se mantiene en niveles altos; por el otro, la sensación de desprotección en la calle ha llegado a un punto límite.

 

Según datos recientes de la Fundación Encuentro, el sector de delivery en Mar del Plata registró un crecimiento del 19% en órdenes de pedidos durante enero de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior. Este fenómeno se explica por un cambio en el hábito de consumo: la comodidad de las aplicaciones ha desplazado incluso al delivery tradicional de barrio.

 

Sin embargo, el dato positivo del “laburo constante” choca con la realidad del bolsillo. El informe de la Fundación advierte que un repartidor necesitó realizar 454 pedidos promedio en 2025 para cubrir la canasta básica.

 

“Es medio imposible llegar a esa lógica”, afirmó Alan Veltri, titular del Sindicato de Cadetes, Motoristas y Mensajeros (Sicamm) en diálogo con Radio Extra. “Para alcanzar esos números, los compañeros tienen que poner muchísimas horas de su día, exponiéndose más tiempo a la calle y al desgaste de la moto”.

 

Inseguridad 

El tema más alarmante es la inseguridad. Con una moto de gama baja rondando los 2,5 millones de pesos, el robo de la herramienta de trabajo significa la muerte civil económica para el repartidor. Ante la falta de respuestas operativas de la policía, ha crecido una tendencia peligrosa: los propios trabajadores van a buscar sus vehículos.

 

“Nosotros sabemos repartir comida, no meternos a una villa, pero si hay que hacerlo, vamos igual por la impotencia de perder el único capital que tenemos”, sostuvo Veltri.

 

La preocupación crece al pensar en la post-temporada. Si con el despliegue policial de enero los robos son constantes, el pronóstico para el invierno es reservado. A esto se le suma la incertidumbre por la modernización laboral, la cual es vista por los gremios locales como un “atropello a los derechos” que empodera a las plataformas por sobre el trabajador.

 

“Hoy el delivery es el refugio de muchos, como el albañil que se quedó sin obra y sale en la moto para comer”, explican. La pelea ahora se traslada a dos frentes: resistir el avance de la delincuencia en las calles y frenar la precarización en el Congreso.

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