Tras semanas de tensión, rechazos y rosca de alto voltaje, el Gobierno nacional habilitó a La Libertad Avanza a darle gobernabilidad al intendente Agustín Neme. Detrás del acuerdo, una puja de poder con Guillermo Montenegro y la intervención directa del círculo íntimo de Javier Milei.
Lo que parecía un trámite administrativo terminó convirtiéndose en una de las batallas políticas más intensas del verano. El Presupuesto 2026 de Mar del Plata estuvo al borde del naufragio hasta que, desde el corazón de la Casa Rosada, se activó una decisión que reordenó todas las piezas: La Libertad Avanza debía garantizarle gobernabilidad al intendente Agustín Neme.
El conflicto se desató desde el primer minuto. El Presupuesto 2026 que Neme puso sobre la mesa siempre incluyó aumentos de tasas, la nueva Contribución de Alumbrado y la continuidad de la polémica Tasa Vial, tres instrumentos que chocan de frente con la doctrina fiscal de La Libertad Avanza. Ese esquema fue elevado a Karina Milei para su evaluación y la respuesta fue tajante: no. A partir de allí comenzaron las prórrogas, la parálisis institucional y un clima político enrarecido que dejó al Ejecutivo municipal al borde del abismo.
En ese contexto se produjo la visita de Javier y Karina Milei a Mar del Plata, mientras Sebastián Pareja salía a cuestionar con dureza la situación financiera del municipio. Todo indicaba que el Presupuesto no iba a pasar el filtro libertario. Para colmo, desde la Casa Rosada se pidió un informe detallado sobre las cuentas locales que, llamativamente, fue demorado por áreas del propio municipio, una postal de las feroces internas entre el sector que responde a Neme y el que todavía orbita alrededor de Guillermo Montenegro.

Cuando el reloj empezó a jugar en contra, entraron en escena los operadores de peso: Eduardo “Lule” Menem y Diego Santilli. Fueron ellos quienes destrabaron la negociación y lograron que Karina Milei diera finalmente el visto bueno para que La Libertad Avanza acompañe el Presupuesto, aun cuando no refleja los lineamientos puros del Gobierno nacional.
Detrás de esa decisión hubo también una definición política más profunda. Según fuentes consultadas por LoQuePasa.net, fue necesario aclararle a Karina que el intendente es Neme y no Montenegro, y que su perfil está más alineado con el ideario libertario que con el PRO. No es un dato menor: la relación entre la hermana del Presidente y Montenegro es mala, y ese cortocircuito terminó inclinando la balanza.
“El gobierno nacional apoya a Neme y le brinda gobernabilidad”, sintetizó una fuente libertaria. La frase explica mucho más que un voto: marca una toma de posición en la interna del poder local.
Ahora, con el respaldo sellado, el Presupuesto 2026 comenzará a debatirse este miércoles en la comisión de Hacienda del Concejo Deliberante. Pero lo que ya quedó claro es que, más allá de los números, la discusión dejó expuesta una nueva arquitectura política: Neme sobrevivió, se fortaleció y consiguió algo clave en un año económico delicado: el aval explícito de la Casa Rosada.