Entre las razones que dieron desde el sector que responde al senador nacional, Maximiliano Abad, para pedir el adelantamiento de las votaciones, se encuentra la posibilidad de explorar posibles candidatos para 2027 y de fortalecer el partido.
Cuando todo parecía calmo en la Unión Cívica Radical (UCR) bonaerense tras los cortocircuitos de fin de año, desde el abadismo hicieron trascender que analizan adelantar las elecciones partidarias de septiembre a abril para “no perder ventaja” contra el peronismo, que tendrá sus comicios el 15 de marzo.
Entre las razones que dieron desde el sector que responde al senador nacional y extitular de la UCR bonaerense, Maximiliano Abad, para pedir el adelantamiento de las votaciones, se encuentra la posibilidad de explorar posibles candidatos para 2027 y de fortalecer el partido, que viene golpeado por el escándalo de las pasadas elecciones.
Según el calendario que definieron las partes que componen la UCR bonaerense, el 10 de junio se realizará la convocatoria formal a las elecciones; el 7 de agosto será el cierre del plazo para la presentación de listas para delegados al Comité Nacional, delegados a la Convención Nacional, delegados a la Convención Provincial, autoridades del Comité Provincia y de los Comités de Distrito; y el 6 de septiembre ocurrirán los comicios.
Según evalúa Abad, si las votaciones ocurriesen en septiembre el radicalismo recién podría pensar en candidatos presidenciales o bonaerenses en octubre. Todo esto, entendiendo que la UCR bonaerense vive momentos de desunión y de falta de acuerdos, algo que afloró en el último proceso electoral.
En rigor, durante los comicios provinciales los conductores provisorios de la UCR bonaerense hasta las elecciones partidarias, Miguel Fernández y Pablo Domenichini, apuraron el armado de centro “Somos Buenos Aires”, con el que reunió a vecinalistas, lilitos y macristas alejados del acuerdo con La Libertad Avanza.
Sin embargo, no todos se adecuaron a esa estrategia electoral. El propio Abad decidió no apoyarla, varios dirigentes optaron por volcarse al armado de Nuevos Aires y algunos directamente no se involucraron en los comicios. Eso terminó por desembocar en que Somos Buenos Aires saque un magro 5,25%, que se tradujo en dos bancas en Diputados y dos en el Senado.
En las elecciones nacionales la situación tampoco fue distinta. Mientras que los gobernadores promovieron un nuevo armado de centro llamado Provincias Unidas, algunos radicales decidieron desoír a los mandatarios provinciales y se aliaron con la Coalición Cívica. Ni uno ni el otro tuvieron éxito, ya que fueron pisoteados por la polarización entre el peronismo y los libertarios.