La muerte de Leticia Lembi al ceder una plataforma de cemento volvió a poner en foco las escaleras rotas, accesos precarios y falta de señalización en playas del sur, desde Serena hasta San Carlos.
La tragedia ocurrida este miércoles en Barranca de los Lobos volvió a encender un reclamo que en el sur de Mar del Plata lleva años sin respuesta: las bajadas a las playas, desde Playa Serena hasta los balnearios más australes del distrito, muestran un deterioro creciente que se vuelve especialmente preocupante a las puertas de la temporada de verano.
Mientras tanto, en redes sociales abundan los comentarios sobre “bajadas públicas en ruinas”, “servicios abandonados” y estructuras que se derrumbaron y nunca se arreglaron. Organizaciones como la Asamblea por los Espacios Públicos vienen alertando desde hace años sobre la “desidia del Gobierno municipal” con respecto a estos temas.
Más al sur, en San Patricio, San Carlos y en el balneario Pura Vida, se repite la misma postal: barandas oxidadas, peldaños desgastados y estructuras que parecen sostenerse de milagro.
Contrastes
La zona de Barranca de los Lobos, uno de los paisajes más bellos de la costa marplatense, también exhibe sus contrastes: la vista es imponente, pero algunos accesos están tan deteriorados que se vuelven una trampa.
Y, como si el riesgo estructural no alcanzara, el año pasado se registraron varios robos a autos estacionados en el sector mientras los usuarios descendían hacia la playa.
Reclamos
Los reclamos vecinales apuntan a dos cuestiones centrales: cercar los puntos más peligrosos, reforzar plataformas, instalar barandas y colocar señalización clara y visible, y también limitar las conductas imprudentes. Es decir, los casos de personas que se acercan al borde del acantilado para sacarse fotos, que descienden por escalones rotos o que estacionan demasiado cerca del precipicio.
Los carteles de advertencia solo aparecen en algunos puntos y, según los vecinos, son insuficientes.
En Playa Los Lobos, incluso, señalan la existencia de una escalera inconclusa de piedra y madera, sin barandas y con un largo historial de accidentes.