El intendente debe asumir su banca en el senado bonaerense el 2 de diciembre y aún no definió si dejará definitivamente el Ejecutivo o si optará por una licencia. La decisión no es menor: impacta en la sucesión local, en la composición del Concejo Deliberante y en el tablero político de la Quinta Sección.
A pocos días de asumir como senador provincial, Guillermo Montenegro enfrenta una de las definiciones políticas más sensibles desde que llegó a la intendencia. El 2 de diciembre deberá jurar en la Legislatura bonaerense, pero aún no comunicó si dejará definitivamente el Ejecutivo municipal o si pedirá licencia, una figura que le permitiría regresar al despacho principal sin restricciones cuando lo considere conveniente.
La decisión, más allá de lo personal, arrastra consecuencias institucionales y electorales que ya tensan la interna del oficialismo local.
El efecto dominó en el Concejo Deliberante
Uno de los puntos más delicados está en el Concejo Deliberante. La salida de Montenegro obliga a que su primer concejal en la lista de 2023 —Agustín Neme— asuma como intendente. Y allí aparece el nudo del conflicto: ¿Quién ocupará entonces la banca de Neme?.
Si Montenegro pide licencia, el reemplazo será directo y sin mayores interpretaciones: asumiría Mónica Lence, dirigente del PRO y actualmente Consejera Escolar que seguía en la nómina que encabezó Neme y que llevó al actual intendente como candidato a la reelección.
Pero si Montenegro renuncia, algunos sectores entienden que debe aplicarse un corrimiento por género, tal como ocurrió cuando José Luis Espert dejó su lugar y la lista reacomodó posiciones en las legislativas bonaerenses. Bajo ese criterio, quien ingresaría en lugar de Neme sería el radical Ricardo Liceaga Viñas.
La justicia electoral sería la encargada de resolver el criterio, pero en Mar del Plata ya todos admiten que antes habrá gestión política: el senador Maximiliano Abad —máxima referencia del radicalismo en la ciudad— y el propio Montenegro podrían buscar un acuerdo para evitar un conflicto institucional y partidario.
El futuro político de Montenegro, en pausa
La indefinición también se vincula al futuro personal del intendente. Montenegro ingresó a la competencia provincial con un objetivo claro: dar el salto al gabinete nacional. Pese a su triunfo en la Quinta Sección, Javier Milei no lo convocó a ningún cargo. Un dato que se lee como un golpe político.
A eso se suma otro dato clave: la proyección a la gobernación bonaerense. Montenegro aspiraba a posicionarse para esa pelea pero la irrupción de Diego Santilli, avalado por Milei, hoy ministro del Interior y con interlocución directa con gobernadores, reconfiguró el mapa. Santilli se transformó en uno de los nombres fuertes para competir por la provincia desde La Libertad Avanza, relegando el plan del marplatense.
Por ahora, Montenegro debería asumir como senador provincial. Pero lo hará en una Legislatura dominada por Fuerza Patria, con escaso margen para instalar agenda y sin la visibilidad política que ofrece gobernar Mar del Plata.