Kicillof enfrenta una dura pulseada interna con La Cámpora por el Presupuesto 2026

Kicillof enfrenta una dura pulseada interna con La Cámpora por el Presupuesto 2026

La disputa por la “ley de leyes” reaviva las tensiones en el peronismo bonaerense. En Mar del Plata, el enfrentamiento entre los sectores de Gustavo Pulti y Raúl Calamante con Fernanda Raverta replica la fractura provincial.

7 de noviembre de 2025

A tan solo 48 horas del envío del Presupuesto 2026 a la Legislatura bonaerense, el gobernador Axel Kicillof atraviesa una compleja trama política que no solo involucra a la oposición, sino también a su propio espacio. Las diferencias con La Cámpora volvieron a emerger con fuerza en la antesala del debate por la “ley de leyes”, y amenazan con complicar el intento oficialista de aprobar el paquete económico antes del recambio legislativo del 10 de diciembre.

 

El Ejecutivo provincial busca que la Cámara de Diputados trate el próximo miércoles el Presupuesto, la Ley Fiscal Impositiva y la de Financiamiento, en una sesión exprés que le permita habilitar el trabajo en comisiones. Sin embargo, los desacuerdos dentro del propio peronismo ya condicionan el panorama.

 

El sector más alineado al gobernador reclama mantener el control del proceso y garantizar la gobernabilidad sin interferencias, mientras que las voces camporistas, encabezadas por Máximo Kirchner y la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, advierten que el texto enviado por Kicillof “debe modificarse” y cuestionan la falta de detalles sobre el Fondo de Fortalecimiento para municipios.

 

La disputa no es nueva. El año pasado, las diferencias entre el kicillofismo y La Cámpora demoraron la sanción del Presupuesto 2025 y forzaron cambios de último momento. Ahora, con una Legislatura en la que el gobernador necesita dos tercios para aprobar la ley —61 votos en Diputados y 31 en el Senado—, cualquier fisura interna puede poner en jaque la estrategia oficial.

 

A la tensión dentro del peronismo se suman las negociaciones con la oposición. El radicalismo, que aparece como socio circunstancial, reclama mayor autonomía en el uso de los fondos destinados a los municipios y cuestiona que el Fondo de Inversión Municipal esté atado al endeudamiento provincial por casi 2.000 millones de dólares. Además, sectores de la UCR, el PRO y La Libertad Avanza exigen lugares en organismos clave como el Banco Provincia o la Dirección General de Escuelas.

 

En paralelo, la fractura peronista también se hace sentir en Mar del Plata. Mientras el exintendente Gustavo Pulti y el dirigente Raúl Calamante se muestran abiertamente alineados con el gobernador y defienden la necesidad de fortalecer la gestión provincial, el sector de Fernanda Raverta, referente local de La Cámpora, mantiene distancia y apunta a un rol más crítico. La interna entre ambos espacios se volvió visible en los últimos meses, con estrategias divergentes respecto a la articulación política con Kicillof y el armado territorial de cara a 2026.

 

En este clima, el desafío de Kicillof no pasa solo por conseguir los votos que le permitan aprobar el Presupuesto antes del recambio legislativo, sino también por ordenar su propia tropa. La “ley de leyes” bonaerense —que prevé un gasto total de $43 billones, la declaración de emergencia económica hasta fines de 2026 y la creación de un Fondo de Recupero de Deudas del Estado Nacional— será, más que una herramienta económica, una verdadera prueba de fuerza política para el gobernador y para el futuro del peronismo provincial.

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