El Municipio sigue sin definir a los nuevos jueces de Faltas y el sistema entra en crisis

El Municipio sigue sin definir a los nuevos jueces de Faltas y el sistema entra en crisis

Con la inminente jubilación de José Luis Oteiza, el Juzgado de Faltas quedará con solo dos magistrados activos. A pesar de contar con mayoría propia en el Concejo Deliberante, el gobierno de Montenegro no avanzó en las designaciones, y los expedientes se acumulan desde hace años.

8 de octubre de 2025

El área de los Juzgados de Faltas del Municipio atraviesa un cuadro crítico por la falta de definiciones políticas. A siete años de las jubilaciones de las juezas Ana María Castelao y Carmen Maffioni, las vacantes en los juzgados N°2 y N°5 siguen sin cubrirse. Ahora, la situación se agrava con la próxima jubilación de José Luis Oteiza, titular del Juzgado N°1, lo que dejará solo a dos jueces en funciones: Pedro López Martucci (N°3) y Fernando Mumare (N°4).

 

En los últimos años, los juzgados vacantes fueron subrogados de manera rotativa por los magistrados activos, una solución provisoria que ya no alcanza. Los expedientes se acumulan en las oficinas ubicadas en Garay al 3100 y la sobrecarga de trabajo crece.

 

De acuerdo con la normativa vigente, los jueces de Faltas deben ser designados por el intendente municipal, con acuerdo del Concejo Deliberante. Sin embargo, pese a haber tenido mayoría automática en el cuerpo deliberativo, la gestión de Guillermo Montenegro no impulsó los nombramientos necesarios para cubrir los cargos vacantes.

 

El problema se remonta al final de la gestión de Carlos Arroyo, cuando se intentó avanzar con nuevas designaciones. En aquel momento, las diferencias políticas sobre los nombres propuestos y un dictamen legal que frenó el proceso impidieron concretar los nombramientos.

 

Desde entonces, la estructura del Tribunal de Faltas funciona con la mitad de su capacidad. La falta de renovación no solo impacta en los tiempos de resolución de causas —que abarcan desde infracciones de tránsito hasta cuestiones de habilitaciones comerciales— sino también en la capacidad del Estado municipal de garantizar el debido proceso administrativo.

 

Con la salida de Oteiza, la necesidad de resolver las designaciones se vuelve urgente. No obstante, hasta el momento, el Ejecutivo local no dio señales de avanzar en una definición, y el sistema de faltas de Mar del Plata se enfrenta a un escenario de colapso institucional sin precedentes.

 

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