El Presidente buscó retomar la agenda, luego del "salvataje" del gobierno de Donald Trump. Culpó a la oposición por la inestabilidad financiera.
El presidente Javier Milei intentó retomar el control de la agenda política al regreso de su viaje a Estados Unidos con un llamado a avanzar en dos reformas estructurales: la fiscal y la laboral. Al mismo tiempo, el mandatario argentino rechazó la posibilidad de una nueva devaluación, luego de que el anuncio de un paquete de ayuda financiera del gobierno del Donald Trump le permitiera contener suba del dólar que a fin de la semana pasada parecía descontrolada.
Al mismo tiempo, Milei volvió a culpar a la oposición por la turbulencia financiera que afectó al país la semana pasada, al asegurar que busca “volver” a un “sendero de imprevisibilidad macroeconómica”. Puso como ejemplo al turismo: esa imprevisibilidad, dijo “impide que el sector invierta, crezca y aprenda qué funciona y qué no funciona. Sin este aprendizaje, el turismo queda preso de una necesidad constante de subsidios para sostener lo que no funciona”, en alusión al programa PreViaje que funcionó durante el gobierno de Alberto Fernández.
El titular del Ejecutivo en los últimos meses adelantó que luego del recambio en el Congreso en diciembre -en el que La Libertad Avanza podría sumar más legisladores- el oficialismo empujará las reformas.
“Nuestro gobierno tiene todo muy claro, por eso hicimos el reordenamiento macroeconómico que hicimos. Queremos que el país sea competitivo. También tenemos claro que la solución no es volver al catastrófico sendero de las devaluaciones recurrentes, tampoco inflar artificialmente la demanda emitiendo pesos a mansalva o imponiendo regulaciones que fuercen a la gente a vacacionar en el país”, expresó.