El resultado de las elecciones de la Provincia de Buenos Aires dejó un sabor amargo en los mercados que antes tenían la duda: si el gobierno de Milei podía completar el ajuste y llevar a cabo las reformas estructurales necesarias para la etapa del crecimiento, ahora se agrega el interrogante de si el próximo gobierno llevará adelante una política populista. Inexorablemente el día después subió el riesgo país.
El J.P. Morgan, una de las corporaciones financieras multinacionales más grandes y respetadas del mundo, con sede en Estados Unidos y una presencia global en más de 100 países, emitió un informe que daba a las elecciones de la Provincia de Buenas Aires una importancia “crucial” y en el que planteaba dos posibles escenarios antagónicos. Un triunfo ajustado de La Libertad Avanza o una pérdida por hasta 5%, daría aire al Gobierno, mientras que una victoria holgada del peronismo presionará sobre el dólar y las expectativas financieras. Quedamos en el segundo escenario y a posteriori de la votación en materia financiera tuvimos un “lunes negro”.
El Ministro de Economía Luis Caputo, su viceministro José Luis Daza, el Presidente del BCRA Santiago Bausili, y el vicepresidente Vladimir Werning tuvieron sus “pasantías” en el J.P Morgan. Cabe preguntarse si ¿la idea del 5% fue propia de la entidad o le dieron letra sus exfuncionarios?.
Los resultados sacudieron el tablero y sorprendieron al gobierno. Un trece por ciento de diferencia en favor de Fuerza Patria, explica que el kirchnerismo siga vivo, “no hubo clavo, no hubo ataúd, es más, revivió el muerto”. El Gobernador Kicillof, sin despeinarse, festejó el triunfo y resumió los errores del gobierno libertario: El caso $Libra, el Garrahan y la emergencia pediátrica, el financiamiento de las universidades, el veto al aumento a los Jubilados, a la discapacidad, entre otros temas. sumado a los audios de Diego Spagnuolo con supuestas coimas, que puso en duda una de las banderas libertarias, la de mostrarse diferente a la “casta” y sostener un discurso contra la corrupción. Le pegó en el corazón político, el de la honestidad en la gestión.
Superar la decepción social es más arduo que construir la confianza pública
“La reacción del mercado fue inmediata: acciones que se desplomaron hasta 25% y un riesgo país que superó los 1.000 puntos. El temor a un regreso de políticas populistas explica parte de esa sobrerreacción, pero también pesan las dudas crecientes sobre la capacidad del gobierno de sostener su programa económico”, nos dice Miguel Kiguel.

Hace unos meses se terminó el pastor evangélico, Milei no modificó ni aggiornó el discurso y la zanahoria comenzó a perder su textura, su color, se descompuso y no sirve para llevar a los fieles al paraíso. Hubo una desacertada insistencia en nacionalizar las elecciones bonaerenses cuyos verdaderos protagonistas fueron los jefes comunales que pusieron en juego la gobernabilidad en sus distritos.
El Gobierno necesitaba acumular reservas y tener un resultado “razonable” en las elecciones provinciales para llegar bien parado a las elecciones Nacionales, esto no sucedió y evidencia un problema de CONFIANZA de la sociedad, en su gestión. ¿Podrá llevar adelante las reformas estructurales necesarias para apuntalar el plan económico y crecer?.
La confianza es sinónimo de dólar bajo, la desconfianza de dólar alto.
Se salió del cepo parcialmente en el momento en que ingresaron los dólares del FMI concomitantemente con la liquidación de exportadores, como el Tío Rico con sus monedas, el Central nadaría en dólares con lo que se fortalecería la confianza. No ocurrió, tal vez porque ni el Central ni el Tesoro compraron dólares y apareció la política cambiando las expectativas. Aumentó la presión en el dólar, la política monetaria fue titubeante, hubo una volatilidad inédita de tasas de interés y el desencadenamiento de los hechos ayudan a explicar la caída de actividad. El equipo económico no esperaba que hubiera semejante caudal de demanda, pensaban que, si el dólar estaba tranquilo, la gente se iba a olvidar de comprarlos. Pero tenemos años de cepo y de desconfianza encima. Corremos al dólar aunque este suba su precio, es un deporte nacional y popular. La respuesta fue aumentar encajes, subir de la tasa de interés y de ahí un paso para frenar la actividad.
“El temor le gana a la codicia, pese a tasas altas, los inversores van al dólar”.
Lo positivo y negativo de la economía, para un experto como Jaime Durán Barba no tuvo importancia para las elecciones, la gente tiene sentimientos, para él (en charla con Jorge Fontevecchia) quita más votos polemizar con un niño autista que los logros conseguidos en Wall Street. El escándalo con los medicamentos es grave, no solo porque la lucha contra la corrupción era una de las banderas del Mileismo, sino porque fue con discapacitados. Llega al corazón de la gente. Si la corrupción estuviera en otro ámbito, no hubiera sido importante. No es la economía, no es el ajuste, la elección la pierde el gobierno porque no puede reírse de un discapacitado y por las supuestas coimas en la ANDIS.
Insensibilidad, crueldad y corrupción fueron las armas letales que sacó a la luz la oposición.
Hay más ingredientes que contribuyeron a la caída: al enfrentamiento permanente del Presidente contra periodistas, o economistas que incluso lo apoyan. El hecho de querer parecer infalibles, por parte del equipo económico, no reconocer errores, y abrir la boca en demasía con promesas incumplibles, como por ejemplo, que no compraba divisas hasta que el dólar fuera al piso de la banda. El desarme de las LEFIs y las renovaciones de vencimientos con cierta dificultad, contradicen otra frase emblemática de Milei, que no hay pesos para comprar dólares y las pruebas están a la vista.

Cabe esperar un parate en la actividad con salarios que se frenan. Se apuesta otra vez a la recesión para frenar la inflación. En la suba del dólar, el Gobierno ve una posible suba de precios y también un problema político. Para gobernar Argentina hay que controlar el dólar.
No ha logrado el Presidente negociar y actuar de un modo cooperativo con Diputados y Senadores, ¿por qué? porque no se ve que trabajen en conjunto para investigar cómo se han otorgado 1.132.700 jubilaciones por discapacidad en los últimos 21 años, ya que pasamos de 80.593 discapacitados en 2003 a 1.213.293 en diciembre de 2024. El gobierno afirma que el “Garrahan” se llenó de empleados administrativos que no cumplen verdaderas funciones administrativas (ñoquis), se dan cifras según estándares internacionales de entidades similares y bien podrían trabajar codo a codo, para ahorrar fondos de quienes cobran sin trabajar (si fuera el caso)para que les llegue a personal, enfermeros, médicos y administrativos que SÍ trabajan. Sin embargo prefieren enfrentarse. La personalidad del Presidente no ayuda al diálogo. Es evidente que hubo “voto castigo”.
Decía Marcos Buscaglia a fin de julio en La Nación: “Hay un problema de fondo es que, como sabemos, los gobernadores controlan el Congreso. Hay que pedirle al zorro que ayude a controlar el gallinero”.
¿Luis Caputo no la vio venir cuando provocaba, el 2 de julio, con el «comprá campeón, no te la pierdas»? ¿Creyó en serio que la fantasía del «plan colchón» iba a generar una oferta de divisas extraordinaria? Y que el dólar iba a ir al piso de la banda.
Lawrence H. Somers, fue el profesor de economía más joven de Harvard y contaba a sus alumnos que siendo Secretario del Tesoro en un momento tenso de salida de capitales de EEUU, hizo consultas. Stanley Fischer recomendó subir la tasa de interés para estabilizar el mercado monetario mientras que Joshep Stiglitz recomendó emitir dinero, bajar la tasa de interés para que el dinero fluya y se regularice la situación.
Todo en economía es opinable, puede haber distintas miradas del mismo suceso, por cuestiones ideológicas, porque un economista pone el acento en el corto y otro el largo plazo, puede haber contradicciones entre las decisiones de equilibrio parcial (de un mercado específico) y de equilibrio general. Siempre es y será problema contra problema para quien tiene responsabilidad ejecutiva en la toma de decisiones, se debe elegir entre opciones negativas, la menos mala. Los cuerpos colegiados diluyen entre sus miembros la responsabilidad. Lo que explica que los legisladores puedan votar sin temblar leyes que minen el equilibrio fiscal. Es un enfrentamiento que la política debería articular y la personalidad del Presidente no ayuda a zanjar.
En situaciones críticas hay que dejar los egos de lado.
El Gobierno está ante el dilema de reconstruir la confianza que se ha perdido, seguramente va a costar, pero no es imposible. Cuesta echar por la borda el sacrificio realizado por la sociedad hasta el presente que construyó algunos pilares que no deberían destruirse. Milei es Bilardista y luego de la elección “pierde tres a cero faltando pocos minutos para terminar el partido”. Bilardo haría cambios.
La primera reacción, fue llamar a una mesa política con los mismos de siempre, no creemos que alcance. Restablecer el Ministerio del Interior, SI, puede ayudar el diálogo con los gobernadores, en una posición de debilidad, ya que amenazan con no participar de las reuniones si el ejecutivo veta el reparto automático de los Aportes del Tesoro Nacional. Incluso el Gobernador Kicillof ha tendido un puente para reunirse con el Ejecutivo. Sin embargo hay mucha cautela. ¡¡Se asustaron todos!!.
Milei desde el punto de vista político admitió los errores: “Sufrimos una clara derrota” y desde el punto de vista económico indica que “el rumbo del país no se modificará”. Algo así como que hicimos todo bien, que se refleja en nuestro título: La operación fue un éxito pero el paciente murió tomado de una nota de Miguel Kiguel en El Cronista.
El gobierno necesita despertarse del golpe de nocaut. El plan cambiario debe rediseñarse y el esquema debe modificarse. Se equivocaron feo con el diseño de las bandas aunque fueran exitosas por un breve período para eliminar el Crawling peg condenado al fracaso. Si el Central para sí, o para el Tesoro, sale a comprar dólares, su precio se va al techo de la banda y está obligado a vender, importante contradicción que hoy tiene alta probabilidad.
Simplemente habrá que continuar trabajando, no está claro sobre qué diagnóstico actuará el Gobierno, preparar un buen presupuesto 2026 para la semana próxima (el 15 de septiembre se presenta) ayudaría a minimizar los frentes de conflictos. El 23 de Julio escribimos unas líneas donde pronunciamos que había que “abrocharse el cinturón” hasta el 26 de octubre, viendo la disputa de poder y los egos de nuestros dirigentes, nos olvidamos de agregar “con el casco puesto”. Ánimo.
José Luis Stella
Licenciado en Economía