La concejal de Unión por la Patria se refirió a los incidentes durante la última sesión y criticó con dureza a sus pares del oficialismo. Denunció una doble vara y cuestionó el silencio frente a la aprobación de una polémica excepción inmobiliaria.
Luego de la tensa sesión del Concejo Deliberante que terminó con gritos, insultos y acusaciones cruzadas, la presidenta del bloque de Unión por la Patria, Mariana Cuesta, salió al cruce de las críticas del oficialismo y defendió su intervención en el recinto en defensa de Cristina Fernández de Kirchner.
“Nosotros fuimos a defender en una cuestión de privilegio la inocencia de Cristina y, del otro lado, hubo concejales con remeras, tazas… bueno, cada uno fue a hacer lo que tenía que hacer y eso fue el resultado de la sesión”, explicó la edil opositora.
Cuesta apuntó sin nombrarlo contra el concejal Bussetti que, según ella, “agitan la violencia desde las redes pero no se bancan el ida y vuelta del debate político”. “Hay algunos que son muy vivos agitando, se llevan la remera, la tacita con la sentencia de Cristina y después no se bancan que alguien les diga algo. Me parece que la idea de los dirigentes llorones a mí no me va más. Cada uno es adulto, se hace cargo de sus acciones. Políticos llorones no van más”, sentenció.
La concejal también recordó un antecedente para remarcar lo que considera una “doble vara” en el oficialismo: “Cuando se votó la excepción para la torre de los 35 pisos, Montenegro nos mandó a la UOCRA a la barra. Yo no salí a llorar. Nos insultaban igual. Y estaba convencida que había que votar en contra de esa torre”.
Para Cuesta, lo más grave de la sesión no fueron los insultos, sino el silencio del oficialismo frente a la aprobación de una nueva excepción al Código de Ordenamiento Territorial: “Votaron una nueva excepción inmobiliaria en Colón y Güemes de una empresa que Patricia Bullrich dijo que le daban dinero del narco. Los concejales que se hacían muy de las formas, se quedaron calladitos”.
Finalmente, la presidenta del bloque de Unión por la Patria planteó que el encarcelamiento de Cristina Fernández implica un quiebre en las reglas democráticas: “La detención de Cristina cambia un montón de cuestiones, porque se rompe, se agrieta y hay una fisura en el pacto democrático. Si ellos son parte de una fuerza política que elige encarcelar o proscribir dirigentes porque tienen miedo a perder en las urnas, por supuesto que no vamos a tener el mismo diálogo que teníamos antes”.