La tripulación dedicada a la industria del langostino cobra un sueldo en pesos y, además, participa en las ganancias en dólares. “Ese negocio ya no existe”, advierten desde las cámaras empresarias. Hay 113 buques paralizados desde marzo
Más de 110 barcos pesqueros dedicados a la industria del langostino se encuentran paralizados desde el mes de marzo, lo que afecta a un sector que genera unos 600 millones de dólares anuales en divisas para el país. Según informaron las empresas agrupadas en las Cámaras de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (Capeca) y la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (Capip), el mayor problema radica en un viejo convenio de trabajo que permite a la tripulación cobrar un sueldo fijo en pesos y, además, una parte de la producción en dólares. “Hoy el langostino vale mucho menos. Ese negocio ya no existe”, advierten.
La pesca argentina atraviesa el momento más crítico de su historia reciente. A pesar del inicio formal de la temporada de langostino, más de un centenar de buques congeladores permanecen amarrados, en una parálisis que ya provocó pérdidas por más de 200 millones de dólares y dejó sin trabajo a más de 5.000 marineros.
“El negocio del langostino ha cambiado mucho en los últimos 20 años. Compite con el producto de cultivo, que es seis veces mayor en volumen y mucho más barato. Hoy, con los costos que implica mantener la tripulación en los barcos, se ha vuelto inviable”, advirtió Eduardo Boiero, presidente de CAPeCA, en diálogo con Radio Mitre. Según explicó, el eje del conflicto está en las condiciones laborales fijadas en el convenio colectivo vigente desde 2005, que establece un esquema de participación en las ganancias calculado sobre precios del langostino que ya no existen.
Ese esquema se fijó cuando el kilo de langostino salvaje superaba los 10 dólares. “Hoy no vale ni 5,50. Quedó atado a un negocio que ya no existe. Lo que estamos discutiendo es esa cláusula. Los gremios plantean que los convenios ‘no se tocan, a la baja nunca’, pero así se pone en riesgo toda la actividad”, remarcó Boiero.
Desde las cámaras empresarias —CAPeCA, CEPA y CAPIP— advierten que los 113 barcos congeladores que abastecen al mercado internacional están sin operar desde hace más de 100 días, y que se han perdido unas 40.000 toneladas de captura que ya no se podrán recuperar.
A nivel nacional, la actividad pesquera genera más de 46.000 empleos directos y exporta a más de 100 mercados. La paralización afecta especialmente a Mar del Plata, Puerto Madryn, Puerto Deseado y Ushuaia, golpeando a toda la cadena logística, productiva y comercial.