El director del Laboratorio de Bioingeniería de la UNMDP, Gustavo Meschino, destacó el enfoque formativo y aplicado que impulsa el equipo marplatense en el uso de IA: “No usamos ChatGPT para hacer informes, enseñamos a construir algoritmos”
En un momento de auge de la inteligencia artificial (IA) en múltiples disciplinas, el Laboratorio de Bioingeniería (LABI) de la Universidad Nacional de Mar del Plata se posiciona con una perspectiva clara: formar profesionales capaces de construir IA, no solo de utilizarla. Así lo expresó el doctor Gustavo Meschino, director del LABI, al explicar el enfoque del laboratorio en torno al uso de tecnologías avanzadas para resolver problemas de salud pública.
“Nosotros no usamos la IA como quien usa ChatGPT para redactar un informe”, remarcó Meschino. “Lo que hacemos es enseñarle a nuestros estudiantes y a nosotros mismos a construir los algoritmos. Queremos que quienes egresan de nuestras carreras sean capaces de generar inteligencia artificial, no solo de utilizarla”.
En el laboratorio, la IA se emplea como una herramienta potente para el análisis de datos biomédicos, la creación de modelos predictivos y la asistencia en diagnósticos clínicos. Uno de los desarrollos más destacados es un sistema que, mediante sensores ubicados en la muñeca, permite estimar la edad arterial de una persona. Cuando esa estimación se aleja significativamente de la edad cronológica, puede alertar sobre posibles riesgos cardiovasculares, permitiendo una intervención médica oportuna.
El método de trabajo del LABI parte de una premisa interdisciplinaria. Frente a una necesidad planteada por profesionales médicos o biólogos, el equipo recoge datos, diseña dispositivos o modelos, y entrena sistemas de IA que aportan posibles soluciones. “No somos médicos ni diagnosticamos”, aclaró Meschino en diálogo con el portal de la Univeridad. “Ofrecemos sistemas de asistencia que pueden ayudar a tomar mejores decisiones”.
La bioingeniería, destacó el director, se define precisamente por esa convergencia de saberes: “Un médico solo no hace bioingeniería, y un ingeniero solo tampoco. Es necesario el trabajo conjunto, con objetivos comunes”. En ese marco, el LABI cuenta con un equipo variado compuesto por ingenieros electrónicos, bioingenieros, especialistas en informática y profesionales de otras instituciones. También participan activamente estudiantes de las carreras de Ingeniería Electrónica, Informática y en Computación, quienes desarrollan sus proyectos finales en el laboratorio.
Las áreas de trabajo incluyen el diseño de equipamiento biomédico, el procesamiento de señales fisiológicas y el análisis de imágenes médicas. Pero lo que distingue al LABI es la incorporación temprana y sostenida de inteligencia artificial en sus investigaciones, desde redes neuronales y algoritmos genéticos hasta las técnicas más avanzadas de aprendizaje profundo.
Con una mirada innovadora y comprometida, el laboratorio busca impactar de forma concreta en la calidad de vida y el sistema de salud. Su misión: formar profesionales capaces de desarrollar ciencia aplicada, con responsabilidad social y una base técnica sólida para enfrentar los desafíos del futuro.