Lo dijo el presidente del Colegio de Técnicos local, Diego Sebastián Haag. Advirtió sobre los peligros por fallas en artefactos de gas y eléctricos ante la llegada del invierno.
Con la llegada de las bajas temperaturas, el Colegio de Técnicos de la Provincia de Buenos Aires – Distrito V lanzó una campaña de concientización para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono, fallas eléctricas e incendios. Alertan sobre la necesidad de revisar los artefactos de calefacción y aseguran que el padrón de profesionales matriculados está a disposición de la comunidad.
A medida que se intensifica el frío y se multiplican los hogares que encienden estufas, calefactores o sistemas eléctricos para calefaccionarse, el Colegio de Técnicos local pone el foco en un tema clave: la seguridad de las instalaciones. “No se puede improvisar con la seguridad de las personas”, remarcó el presidente de la entidad, Diego Sebastián Haag, al presentar una campaña preventiva dirigida tanto a los usuarios como a quienes intervienen en obras e instalaciones domiciliarias.
Haag recordó que el Colegio tiene como función no sólo jerarquizar el ejercicio profesional de técnicos matriculados, sino también “garantizarle a la comunidad que ese ejercicio profesional se traduzca en instalaciones seguras y correctamente realizadas”.
Desde la comisión de Construcciones del Distrito V, Ezequiel Zampatti, explicó que los dos factores fundamentales para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono son una buena ventilación y el correcto estado de los artefactos. “Las rejillas de ventilación deben estar libres de obstrucciones, y todos los artefactos deben contar con su correspondiente salida de gases al exterior”, indicó.
También recomendó realizar una revisión anual por parte de un gasista matriculado y estar atentos a señales de alerta como llamas amarillas o anaranjadas, acumulación de hollín o condensación excesiva. “Estos indicios pueden estar advirtiendo una combustión deficiente”, señaló.
Los síntomas de intoxicación por monóxido, recordaron desde el Colegio, pueden ir desde dolor de cabeza y mareos hasta vómitos y pérdida de conocimiento. “El monóxido no tiene olor ni color, lo que lo vuelve especialmente peligroso”, remarcaron.
En cuanto a la seguridad eléctrica, el electromecánico Luis Rodríguez, integrante de la comisión de Electromecánica del Colegio, subrayó la necesidad de evitar el uso de tomas múltiples (las conocidas “zapatillas”) para conectar artefactos de alto consumo como estufas, caloventores o equipos frío/calor. “Estos equipos consumen mucha energía y si la instalación eléctrica no está preparada, puede sobrecargarse y provocar un incendio”, advirtió.
Rodríguez alertó además sobre una práctica peligrosa que suelen realizar algunos usuarios: manipular el disyuntor o la termomagnética para que no se active ante un exceso de consumo. “Eso es gravísimo. Si el sistema de protección falla, el cableado puede recalentarse hasta incendiarse”, explicó.
Desde el Colegio destacaron que todas estas medidas forman parte de una campaña de prevención que apunta a evitar tragedias que, en la mayoría de los casos, son evitables. “La seguridad no es una cuestión menor: una instalación hecha a conciencia puede salvar vidas”, concluyó Haag.