Giobando pidió “profundizar la convivencia social” durante la misa por el Día del Trabajo

Giobando pidió “profundizar la convivencia social” durante la misa por el Día del Trabajo

El Obispo de Mar del Plata presidió la tradicional ceremonia en la Catedral y llamó a fortalecer el diálogo, promover el bien común y combatir la injusticia social que genera el desempleo.

2 de mayo de 2025

Se celebró en la Iglesia Catedral la tradicional “Misa por el trabajo”, organizada por la Pastoral Social y Cáritas, junto a la UCIP, la CGT, la Sociedad Rural y el Parque Industrial. La ceremonia estuvo presidida por el obispo diocesano, monseñor Ernesto Giobando, y contó con la participación del intendente Guillermo Montenegro, entre otras autoridades políticas, gremiales y empresariales.

 

Durante su homilía, Giobando pidió “profundizar la convivencia social” y reivindicó el diálogo como herramienta clave para enfrentar la crisis: “Una de las claves que nos dejó el Papa Francisco es el diálogo como herramienta para poder encontrar las mejores respuestas a los problemas que muchos están pasando. Nos tenemos que acostumbrar a que el diálogo es posible y no es una utopía lejana”.

 

“El diálogo –continuó– no es que todos tienen que pensar igual, es sentarnos y pulir nuestras diferencias. Es profundizar nuestra convivencia social”. En ese sentido, interpeló a los presentes: “¿Es posible una convivencia social? Esa es la respuesta que cada uno tiene que dar desde su lugar, dejándonos guiar por una de las enseñanzas de Francisco: ‘el todo es superior a las partes’, y ese todo es el bien común”.

 

El obispo también instó a construir una nueva fraternidad basada en el amor social, entendida como “la conjunción de la búsqueda del mayor bien, porque amar es buscar el bien de la otra persona”.

 

Giobando resaltó el valor del trabajo como fuente de dignidad: “El trabajo nos unge de dignidad, nos colma de dignidad; nos hace semejantes a Dios que trabaja y actúa siempre. Nos da la capacidad de mantener a uno mismo y a la propia familia, y de contribuir al crecimiento de la propia nación”.

 

Con tono crítico, advirtió sobre la falta de empleo y sus consecuencias: “Pensemos cuántos –y no solo los jóvenes– están desempleados, muchas veces por una concepción economicista de la sociedad que busca el beneficio egoísta al margen de los parámetros de la justicia social”. A los responsables de la gestión pública les pidió “esfuerzo y compromiso para dar nuevo empuje a la ocupación”.

 

El obispo también se dirigió especialmente a los jóvenes, a quienes invitó a comprometerse con el presente sin temer al futuro: “No tengan miedo al compromiso, al sacrificio, y no miren con miedo el futuro. Mantengan viva la esperanza, ya que siempre hay una luz en el horizonte”.

 

Por último, denunció la injusticia social del desempleo: “Pienso en los que se sienten heridos en su dignidad porque no encuentran trabajo. Lo que nos da dignidad es ganar el pan. Si no damos a nuestra gente la capacidad de ganarse el pan, estamos frente a una injusticia social en la nación”.

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