La infectóloga María Guadalupe Loizaga, responsable del servicio de Infectología del Hospital Materno Infantil, advirtió sobre el preocupante incremento de casos de sífilis en embarazadas, que supera el promedio nacional.
En Mar del Plata, los casos de sífilis en mujeres embarazadas han mostrado un incremento constante en los últimos años, duplicando la media nacional. Así lo advirtió María Guadalupe Loizaga, médica infectóloga a cargo del servicio de Infectología del Hospital Materno Infantil y docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata, quien alertó sobre las graves consecuencias de esta situación, que afecta tanto a las madres como a los recién nacidos.
Según Loizaga, desde 2013 los casos de sífilis han aumentado de manera sostenida a nivel nacional, pero en General Pueyrredon la problemática es aún más acentuada. “En el Hospital Materno Infantil, calculamos que un poco más del 10% de las embarazadas están expuestas a la sífilis, casi el doble que la media nacional”, subrayó la especialista n diálogo con el portal de la Universidad. Este incremento coincide con un informe nacional reciente que señala una tasa de 57,1 casos de sífilis cada 100.000 habitantes en la población general, pero en Mar del Plata la cifra se dispara al analizar específicamente a las embarazadas.
La sífilis, una enfermedad causada por la bacteria Treponema pallidum, se transmite principalmente por contacto sexual sin protección o de forma vertical, es decir, de madre a hijo durante el embarazo. Loizaga enfatizó que la detección temprana es clave: “Muchas veces el paciente no nota que tiene la enfermedad, los síntomas iniciales son muy sutiles, lo que retrasa la consulta y el tratamiento oportuno”.
Un desafío local: la falta de control prenatal
La infectóloga destacó que alrededor del 17% de las mujeres embarazadas con sífilis no recibe el tratamiento adecuado antes de las 20 semanas de gestación, lo que agrava el riesgo de transmisión vertical al bebé. Pese a que la legislación nacional exige la realización de pruebas de sífilis durante el primer control prenatal, Loizaga indicó que “aún hay un porcentaje importante de embarazadas que no acceden a su primer tratamiento en el tiempo adecuado”.
Además, la especialista hizo hincapié en la falta de acompañamiento de las parejas durante el proceso de gestación. “Muchos padres solo aparecen en el parto y luego desaparecen, lo que dificulta el control y tratamiento de la sífilis. Si el padre no es tratado, continúa transmitiendo la infección”, explicó Loizaga.
Sífilis congénita: un desafío que se busca evitar
Pese al aumento en los casos de sífilis en embarazadas, Loizaga señaló que el número de recién nacidos con sífilis congénita ha permanecido estable en los últimos años. “La tasa de sífilis congénita es de 0.5 cada mil nacidos vivos y no ha mostrado un aumento significativo, aunque sí preocupa la exposición creciente de las madres”, detalló.
La infectóloga remarcó que evitar la sífilis congénita es un objetivo primordial del sistema de salud: “El tratamiento existe, pero si llegamos al punto en que el recién nacido está infectado, ya es un fracaso. Nuestro mayor desafío es la prevención y el tratamiento temprano en las madres”.
Finalmente, Loizaga advirtió sobre los riesgos que supone la falta de diagnóstico y tratamiento oportuno, como abortos tempranos o malformaciones graves en los recién nacidos. “Es fundamental que las mujeres reciban control prenatal desde el inicio del embarazo para evitar estas complicaciones”, concluyó.