La concejal Angélica González respaldó la polémica cesión de calles públicas al barrio cerrado “Praderas de Rumencó”, argumentando que las tierras en cuestión nunca fueron utilizadas como espacio común. La oposición, sin embargo, critica el bajo valor establecido para la transacción y cuestiona la equidad de la medida.
En medio de la controversia por la cesión de cinco calles públicas al barrio privado “Praderas de Rumencó”, la concejal oficialista Angélica González salió al cruce de las críticas que surgieron desde la oposición. En declaraciones a LoQuePasa.net, González defendió el proyecto impulsado por el Ejecutivo municipal, subrayando que las tierras en cuestión “nunca fueron trazadas ni utilizadas como calles públicas”.
“Nosotros lo que evaluamos son calles que nunca fueron trazadas y evaluadas por un grupo de privados y el municipio. Se evaluó el valor con el máximo por metro cuadrado y fue de 12 dólares el metro cuadrado”, sostuvo la concejal. Además, señaló que la oposición está evaluando el valor del terreno como si ya estuviera desarrollado, cuando en realidad se trata de una zona “prácticamente inaccesible en este momento”.
El proyecto, que fue aprobado por mayoría en el Concejo Deliberante con el voto negativo de los bloques de Unión por la Patria y el Frente Renovador, ha generado fuertes críticas. Los detractores de la iniciativa argumentan que el valor de 12 dólares por metro cuadrado es irrisorio en comparación con el valor de mercado de terrenos similares, que rondaría los 80 mil pesos el metro cuadrado.
González admitió que podría haber habido una “mala redacción” en el proyecto de ordenanza, aclarando que “no hay compensasción”por la cesión de las calles. Sin embargo, aseguró que el municipio espera reunir alrededor de 500 millones de pesos con la venta de las tierras, los cuales serán destinados a obras públicas en la ciudad, y no exclusivamente en el barrio privado.
“Estas no son tierras fiscales, son tierras con dueño, que fueron compradas por el fideicomiso de Praderas de Rumencó a sus propietarios”, explicó la concejal. “Una cosa es pagar una tierra que se va a convertir en lotes para construir, y otra es comprar metros que son calles que ni siquiera tienen un trazado ni lo tendrían jamás, salvo que siga adelante este proyecto”, agregó.