El Havanna: el edificio que cambió la historia de Mar del Plata

El Havanna: el edificio que cambió la historia de Mar del Plata

La construcción del rascacielos marplatense inició en agosto de 1966 y fue ocupado por sus inquilinos por primera vez el 4 de diciembre de 1969. Cuenta con 125 metros de altura, 39 pisos de los cuales cada uno tiene 7 departamentos, lo que concluye un total de 273 departamentos.

21 de julio de 2024

Mar del Plata tuvo su propio Dios griego, Demetrio Elíades, quien emigró desde la isla de Creta a la feliz en 1947 para hacer historia. Después de crear una de las fábricas de alfajores más grande del mundo “Havanna”, Demetrio quería seguir haciendo crecer a la ciudad.

 

Melina Piglia, doctora en Historia del Turismo e investigadora del CONICET, describe a la Mar del Plata de ese entonces como un lugar que aspiraba a ser una “Nueva York Sudamericana”. Con esta idea de un turismo internacional el empresario planeó tocar el cielo con un edificio.

 

La construcción del rascacielos marplatense inició en agosto de 1966 y fue ocupado por sus inquilinos por primera vez el 4 de diciembre de 1969. Cuenta con 125 metros de altura, 39 pisos de los cuales cada uno tiene 7 departamentos, lo que concluye un total de 273 departamentos.

 

La llegada del Demetrio Elíades

 

Para 1965, año en el que se inició la idea de construir el edificio, Mar del Plata ya era otra. Desde los años 20s parte de la clase media empieza a llegar a ciudad y concentrarse en su zona céntrica, mientras las elites se mudan para el Barrio Stela Maris.

 

La fiebre de tener un departamento en la feliz fue el resultado de dos grandes acontecimientos: la inauguración de la ruta 2 en 1938 y la promulgación de la Ley de Propiedad Horizontal en 1948. Ley que permitió la subdivisión de las propiedades de los edificios, lo que posibilitó la compra de un solo departamento para las clases medias.Así fue como en los 60 explotó la ciudad y la playa Bristol recibió a millones de turistas, que muchos conocían el mar por primera vez.

 

Línea de tiempo sobre los cambios de la ciudad de Mar del Plata

 

En este contexto, Mar del Plata dejaba de ser el balneario de la oligarquía para convertirse en una ciudad de las masas, la ciudad donde más se construía en el mundo. “La loma de Avenida Colón que estaba llena de casonas, se empezó a transformar en un universo de edificios”, mencionaba Melina Piglia, “se decía que por esta avenida se veía una ola de obreros de construcción en bicicletas que iban y volvían de trabajar”.

 

En esta euforia por la construcción y jugar a ser primer mundo, es cuando el griego decidió llevar todo a un nivel mucho más alto. Demetrio Elíades ya había tenido dos grandes construcciones con su constructora Demetrio Elíades y Cía. Sociedad Anónima Constructora (DELCO SCA) el Palacio Edén en 1962 y el Palacio Cosmos en 1964, pero este nuevo proyecto era superior a todo lo anterior.

 

La obra fue hecha junto al arquitecto Juan Dompé y el ingeniero Jan Ruszkowski. Desde sus inicios llamó la atención por sus propagandas contundentes que declaraban que “Se trata de alcanzar el cielo. Alcanzarlo mediante la fuerza que da el trabajo y las posibilidades que ofrece a toda empresa una ciudad de las características de Mar del Plata” haciendo que toda la ciudad espere con ansias la llegada del demetrio.

 

A pesar de que todo encaraba para poner al empresario en la cima de su carrera, no todo tuvo el final perfecto. Poco antes de la inauguración del edificio, Demetrio Elíades falleció. Por eso se decidió cambiar el nombre de Palacio Belvedere (Palacio Bella Vista, en italiano) a Edificio Demetrio Elíades, en homenaje al dueño de Havanna que nunca llegó a ver su gran creación.

 

El rascacielo fue aceptado por la ciudad incluso antes de su inauguración, según la Piglia “en los años 60s la zona de rambla era un lugar topisimo, el edificio estaba en frente a eso. Además, encarnaba todo lo que Mar del Plata aspiraba”. Guillermo Eciolaza, arquitecto y profesor de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FAUD), afirmó que desde el punto de vista de su profesión “el coloso tenía grandes atributos de diseños muy modernos para la época. Representaba una imagen arrolladora de la modernidad que se esperaba en ese momento”.

 

Sin embargo, lo que realmente sorprendió a todos los ciudadanos hasta el día de hoy y lo volvió un ícono de la ciudad, fue el famoso cartel de Havanna. Con 7 letras luminosas, el cartel tiene 5,5 metros de alto y 032 metros de ancho; “al quedar tan vinculado a la marca, que es muy fuerte en la ciudad, es que se convierte en símbolo más allá de ser un simple edificio alto”.

 

Fuente: portaluniversidad.org.ar

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