Un amor no correspondido

Un amor no correspondido

El oficialismo sumergió la esencialidad en la burocracia. Son muchas las especulaciones, pero la decisión está rodeada por un llamativo hermetismo. El vocero presidencial puso en jaque la estrategia de acercamiento con la LLA. Los libertarios locales se envalentonaron e intentan imponer su agenda.

6 de mayo de 2024

En las sucesivas columnas hemos afirmado con mayor o menor sutileza que la gestión municipal encabezada por el referente del PRO Guillermo Montenegro, quien fuera electo por la coalición Juntos en sociedad política con el máximo dirigente del radicalismo provincial,  está virando sigilosamente en dirección a tierras libertarias

 

Ya sea por interés, oportunismo o convicción el alcalde ha tratado de acercar su discurso al de Javier Milei. Esta decisión coincide con la mayor exposición de Montenegro, pero los gestos ya eran frecuentes en las redes sociales, no solo del jefe comunal sino también de su entorno. Es más, hubo gestos que parecían indicar que la alianza estaba sellada y hasta quizás avizorar un cambio profundo en el tablero político local.

 

Lo cierto es que todos los estudios de opinión advierten que la discusión política gira en torno casi exclusivamente a la figura de Javier Milei. Los operadores locales atentos a dichos estudios y analizando la composición del voto de Juntos entendieron que era posible captar la atención de los nuevos libertarios (y también de los originales) con un oportuno viraje discursivo.

 

Montenegro acorralado por algunas medidas que atentaban contra la economía y la industria local tendió puentes para evitar el conflicto, puso paños fríos en cada oportunidad que tuvo y en definitiva se anotó aparentes victorias que no lo beneficiaron, pero evitaron una crisis de escala inimaginable. Un primer gesto.

El discurso fue tomando forma con el correr de las semanas y se plasmó en el Concejo Deliberante, en donde los concejales del PRO parecen por momentos más libertarios que los propios libertarios, llegando algunos concejales incluso al punto expresar públicamente el voto a Milei en segunda vuelta durante una sesión ante una chicana que no pretendía ser tan incisiva. Fue una especie de grotesca confesión.

 

A diferencia de Javier Milei, Guillermo Montenegro no cuenta con tantas herramientas para disimular la innegable recesión en la que está sumergida la economía, y apenas puede maquillar la crisis financiera de su gestión, pero al parecer apostaron todas las fichas a una recuperación rápida y a emular la batalla cultural.

 

El conflicto con el Sindicato de Trabajadores Municipales por la dilación de un acuerdo salarial fue un quiebre simbólico. Montenegro endureció su posición y se unió a las fuerzas del cielo elevando al HCD un proyecto declarando la esencialidad de los trabajadores. La iniciativa generó muchas dudas y dejó al descubierto un posible quiebre en el ámbito deliberativo.

 

El intendente encontró un enemigo a su medida que también calzaba con el traje libertario pese a que muchos afirman que un enfrentamiento con el gremio nunca terminó bien.

 

Pero como ya dijimos Montenegro no tiene el poder de fuego de Milei ni la impunidad que te brinda la popularidad, e incluso cuando insinúa revisar la gestión anterior en tono crítico está analizando su propia gestión. Está situación quedó en evidencia el último jueves cuando en la Comisión de Medio Ambiente, Desarrollo Sostenible y Servicios Sanitarios rodeados de un hermetismo llamativo el oficialismo decidió dilatar el tratamiento del proyecto de esencialidad pidiendo infinidad de informes. La oposición se sorprendió por la decisión de los concejales oficialistas y tuvo que cambiar de estrategia en el transcurso de la reunión.

 

El proyecto no cierra por ningún lado, incluso resulta complejo conocer el posicionamiento de alguno de los bloques y parece inevitable la inconstitucionalidad al menos si se sostiene la redacción original algo que hoy podría estar en duda en base a lo sucedido el último jueves. Entonces: ¿Para qué elevar un proyecto para luego pedir informe incluso a quienes lo redactaron? La respuesta tiene un componente político, pero también es una herramienta de gestión: el conflicto se lleva la marca y evita que quede en evidencia la endebles del día a día.

 

La lógica de amigo/enemigo está más vigente que nunca. Los medios solemos quedarnos en la anécdota y no profundizar. En épocas de posverdad hay algunos marplatenses que creen que la “valiente” decisión del alcalde está vigente, mientras tanto la inseguridad recupera las primeras planas y el boleto puede trepar a los $1.000. En el microclima político el conflicto rinde sus frutos.

 

Otras voces indican que la esencialidad es una medida de presión o amenaza frente a una posible espiralización del conflicto salarial. Los números en el Concejo permitirían apurar el tratamiento más allá de la absurda dilación del último jueves que para algunos fue vista como un gesto de buena voluntad del oficialismo. Todo es posible.

 

 

Hay otro conflicto latente que parece menor pero que queda en evidencia cada vez que se aborda ese tema: IOMA. La posición del PRO es calcada a la de LLA mientras la UCR se opone a un posible vaciamiento. Esto se suma el innecesario posicionamiento de algunos dirigentes ¿macristas? en relación a la marcha universitaria y al frustrado intento de privatización del Banco Nación.

Más allá de la expresa voluntad por acercarse a LLA hace unos días el vocero presidencial Manuel Adornis asestó un golpe a la estrategia del oficialismo al criticar públicamente y en duros términos la imposición en algunos municipios de la tasa al combustible o tasa vial, quizás la única herramienta de Montenegro para sostener la obra pública en nuestra ciudad. La afirmación de Adornis reavivó el debate y envalentonó a los libertarios locales a imponer su propia agenda.

 

Algunas voces por lo bajo indican que los denodados esfuerzos de Montenegro y su entorno por acercarse a las filas libertarias esconden un objetivo: la supervivencia política.

 

En la provincia de Buenos Aires el PRO parece resignado a relegar protagonismo y conformarse con las migajas que le garantizaría el ingreso a una nueva coalición liberal, pero a diferencia de otros dirigentes de su espacio Montenegro gestiona uno de los municipios bonaerenses más importantes que quizás podría ser el trampolín para disputar la gobernación. De un laberinto se escapa trepando. ¿Qué será de la vida de la alianza política de gobierno? ¿Lo acompañaran en esta cruzada?

 

Dejando de lado las especulaciones del oficialismo, si en las legislativas del próximo año los libertarios en soledad (sin la inclusión de aliados) repiten o mejoran su performance en nuestra ciudad, Montenegro debería olvidarse de la mayoría legislativa y negociar en inferioridad de condiciones su inserción a ese esquema político. El reloj está corriendo muy rápido para la política, muchas veces a contramano de la sociedad.

 

Hasta la próxima.

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