La importancia de los primeros 100 días de gobierno no es un invento argentino. Existen muchos estudios al respecto y es materia de análisis a lo largo y a lo ancho del mundo. Zuban Córdoba y Asociados publicó un informe que además de ser muy oportuno es sumamente interesante.
En vísperas de los primeros 100 días de gestión de Javier Milei, la consultora Zuban Córdoba publicó un informe titulado la “Economía en la Era Milei” del que se pueden extraer muchas conclusiones en materia política.
La referencia a los primeros 100 días es algo así como la fecha en que concluye la luna de miel, pese a que representan solo el 6% de un mandato de cuatro años.
En una dinámica política como la nuestra, las acciones u omisiones en ese 6% del mandato puede condicionar el 94% restante. Según indica el CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) “esos primeros días tienen un significado simbólico y son interpretados muchas veces como un barómetro del poder de un presidente entrante”.
“La definición del gabinete y la estructura de ministerios, la cantidad de decretos, los viajes internacionales de los presidentes, las leyes enviadas del Poder Ejecutivo al Legislativo y las medidas urgentes son algunos de los indicadores que se usan para analizar los primeros 100 días. De manera implícita, tomar muchas decisiones es sinónimo de fortaleza, capacidad de gestión y potencial efectividad de un gobierno”, subrayan.
En otras palabras, es el momento en que se traza la hoja de ruta de cara a la sociedad. Existen en nuestra liturgia democrática dos momentos claves en este periodo: la Ceremonia de Asunción y la Apertura de Sesiones Ordinarias. En ambos casos Milei jugó la carta de la disrupción en las formas, abusó del recurso de la casta y el tono confrontativo del discurso fue in crescendo.
En nuestro país planificar no suele ser una arista a tener en cuenta, pero en el caso de la gestión que recién comienza se podría afirmar que la planificación está inconclusa, o por lo menos se olvidaron de incluir a buena parte de la ciudadanía.
Según la CEPAL, Argentina es uno de los pocos países de América Latina y el Caribe (junto con Granada, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y Suriname) que no tiene un área de gobierno específica de planificación y seguimiento del desarrollo. Para muestra basta un botón.
En apenas 100 días el gobierno logró dilapidar buena parte de su capital político y debió apelar a la batalla cultural, territorio en el que también enfrenta rechazos. Al momento de la asunción, pese a que reinaba la incertidumbre, el 54% de la población decía estar de acuerdo con el rumbo que planteaba Javier Milei, pero tan solo 3 meses después el 55% cree que el primer mandatario está tomando la dirección equivocada. Esta situación se torna más compleja cuando constatamos que el 57% de los encuestados desaprueba la gestión: casi 6 de cada 10 encuestados “no la ven”.

El oficialismo está enceguecido con el concepto de “calle virtual” y sus múltiples derivaciones. Las batallas de la gestión tienen su epicentro en la red social X, espacio virtual en el que el Presidente malgasta buena parte de su tiempo, además de algunas cada vez menos llamativas intervenciones (en términos de rating) en una cuidada agenda mediática. El peligro de la virtualidad es la distancia que existe entre la percepción y la realidad, más aún si tomamos en consideración algunas investigaciones periodísticas en relación a la orquestación de la masividad virtual. Existe un problema de fondo y pero también de formas en el discurso oficial: por momentos parecen disfrutar de darse la cabeza contra la pared mientras se regodean del dolor ajeno.
La devaluación y el DNU tomaron por sorpresa a la oposición en plena reorganización, pero el tratamiento legislativo de la Ley Bases dejó en evidencia la improvisación del oficialismo, y la escalada siguió con un rotundo fracaso en la intención de enfrentar a gobernadores y también de presionar a los senadores. Hay un tema del que poco se habla: hasta ahora los bloques legislativos de Unión por la Patria se muestran inquebrantables, y es esa unidad la que permite el resto del juego legislativo.
Otro de los datos que se desprende del estudio de Zuban Córdoba es que más de la mitad de los consultados (52%) cree que la dupla Milei/Caputo es la responsable de la crisis desplazando al tándem Fernandez/Massa. Es verdad que la polarización está marcada pero el oficialismo necesita logros inmediatos.
Es evidente que desde el entorno del Presidente son conscientes de la necesidad de mostrar resultados palpables en el mundo real y por eso, fracasados los intentos por imponer una agenda ligada a una supuesta batalla cultural, salieron a cuestionar, y hasta dejaron correr la intención de prohibir las promociones en las cadenas comerciales en un capítulo digno de los “liberales más locos del mundo”.
Según los datos que arroja el estudio es evidente que el discurso de “el ajuste lo paga la casta” es parte del pasado. El 88% de los consultados coincide con la frase “el ajuste lo estamos pagando todos”. El oficialismo deberá hacer algo más que resignificar la casta tantas veces como crean necesario.
El 70% de los encuestados considera que “está peor desde que Milei es Presidente”, y el 53% cree que peligra su trabajo. Es imposible que se tome nota de algunas de estas percepciones que son evidentes más allá de la precisión del estudio citado. Lamentamos confirmar para decepción de muchos libertarios de última hora que la “calle virtual” no existe y que incluso están perdiendo algunas batallas en ese terreno.
Para finalizar, el 62% de los encuestados creen que un gobernador debería incluso enfrentar al Presidente para defender los intereses de su provincia. La beligerancia impropia del conflicto con la que Milei enfrentó al gobernador Torres funcionó como un boomerang, lo mismo ocurrió con el cierre de Télam y el destrato a la cultura: existe aún sensibilidad en vastos sectores de la sociedad para los que las formas son importantes más allá que muchos se resignan a la hora de aceptar un ajuste desmedido e improvisado.
Son tan solo algo más de tres meses que parecen años, pero el periodo de gracia llegó a su fin, dejando en evidencia que el “gradualismo” no fue el responsable del fracaso de Mauricio Macri ni el “shock” será el partícipe necesario del posible éxito de Javier Milei.
La realidad es mucho más compleja que un panel de televisión o que algún algoritmo manipulable de alguna red social.
Que tengan una buena semana. Hasta la próxima.