Ojalá estemos equivocados

Ojalá estemos equivocados

La política se resetea en épocas de apertura de sesiones ordinarias. Los discursos generan expectativas, y este año particularmente el discurso presidencial se lleva todas las miradas, sobre todo las del intendente Montenegro y el gobernador Kicillof.

29 de febrero de 2024

Según se cita al Dr. José Cruz Pérez Nievesen en la web de la HCDN en relación a la Apertura de Sesiones Ordinarias: “El presidente de la Nación hace la apertura de las sesiones del Congreso el 1º de marzo de cada año, dando inicio con ello al período parlamentario. Es una atribución, pero también un deber ya que en ese acto, en el que lee un Mensaje, debe dar cuenta del estado de la Nación. En efecto, el artículo 75, inc. 8, de la C.N., establece, entre las atribuciones del presidente de la Nación, lo siguiente: “Hace anualmente la apertura de las sesiones del Congreso, reunidas al efecto ambas Cámaras, dando cuenta en esta ocasión del estado de la Nación, de las reformas prometidas por la Constitución, y recomendando a su consideración las medidas que juzgue necesarias y convenientes. Esta reunión constituye un acto solemne del que luego da cuenta el Diario de Sesiones y al que se refiere como Asamblea Legislativa”.

 

El párrafo sirve para dimensionar la importancia de la ceremonia prevista para este viernes en el particular (en términos legislativos) y central (en términos televisivos) horario de las 21hs.

 

A esta altura el cambio de horario debe ser una anécdota, pero lo marcamos para encontrar la primera señal tendiente a romper la liturgia legislativa: es un horario anti casta (entendido como las prácticas habituales de la política).

 

Este hito en su gestión lo encuentra a Javier Milei en una centralidad comunicacional indescifrable. Antes que nada estamos obligados a aclarar que la mayoría de las cosas que algunos periodistas destacan como genialidades son casualidades, torpezas o coincidencias. Nadie puede apelar a la violencia simbólica como una estrategia comunicacional con alguna expectativa de éxito a mediano plazo.

 

La particular forma de expresarse que tiene el Presidente, utilizando la red social X (ex Twitter) y explotando el código implícito de los usuarios de esa red, muchas veces condicionan el conflicto en sí mismo y la percepción social.

 

Para aquellos afortunados que no suelen chusmear asiduamente X, les resumimos el concepto: es una cloaca en donde casi cualquiera puede decir cualquier cosa y tener alguna injerencia en un círculo de autoconfirmación bastante importante, y también hay mucha información veraz. Esa situación se vuelve aún más compleja cuando todos los medios consideran X como su principal insumo periodístico, porque a la “primera mano” le debemos sumar todo el manoseo del algoritmo y sus exégetas.

A esta altura conviene preguntarse si es Milei el colorido e irreverente twittero que vemos a diario o es parte de algo que todavía no podemos descifrar más allá de la búsqueda de la continua escalada en el conflicto. Algunos posteos le quitan credibilidad a cualquier análisis, pero la sociedad en su conjunto ya lo está cuestionando.

 

Algún lector se preguntará por qué insistir con el tema de X (ex Twitter): porque el presidente casi no gobierna sino sólo a través de sus redes sociales.

 

Muchas veces se destaca que un primer mandatario no debe, por el bien de la gestión y su pueblo, estar todo el día en las primeras planas. Milei casi no tiene agenda, los anuncios son filtraciones o comunicados de algún funcionario por medio de redes sociales y las entrevistas son un show mediático. No hablemos de Adorni. En otras palabras, la centralidad de Milei es casi actoral: ocupa el centro del ring y lucha (utilizando cualquier artilugio virtual) la batalla discursiva sin importar el rival de turno.

 

Es por eso que el discurso del viernes es tan importante como imposible de anticipar. En la disputa con los gobernadores las cosas se fueron de control: ¿el entorno de Milei lo observará como una alerta para bajar un cambio o radicalizarán aún más el discurso?.

 

 

Si tomamos como referencia la reacción al fracaso legislativo de la Ley Bases podríamos suponer una radicalización, pero lo cierto es que ambas experiencias fueron sendos fracasos para el gobierno más allá de querer mostrarlos como triunfos ligados casi a lo esotérico, motivo por el cual forzar un tercer fracaso sería autodestructivo.

 

Lo lógica, que brilla por su ausencia diariamente, nos haría suponer que el Presidente debería centrarse en exponer el estado calamitoso en el que dice haber recibido el país, la trama del incontrolable gasto público que perjudica las metas en cuanto al déficit fiscal, anunciar algunas medidas tendientes a controlar dicho gasto y rediseñar la batalla contra la casta para darle contenido político a su discurso. Hasta aquí las formas podrían generar conflictos impredecibles pero el discurso estaría dentro de lo esperable o recomendable. ¿Podemos dormir tranquilos entonces?. La respuesta es obvia.

 

Los rumores que son solo rumores pero a esta hora se multiplican y el afán por la imprevisibilidad propio de la espectacularidad buscada por algunos asesores del Presidente atentan contra el sentido común, aunque algunos movimientos de distintos actores políticos están buscando mostrar cierta previsibilidad para no tensar aún más al sistema, incluso el gobierno se bajó de la pelea mediática con las provincias patagónicas y hasta se dice que giraría algunos fondos de inmediato si es que ya no lo hizo.

 

En las últimas horas se insinúa que Milei haría algún anuncio ligado a la dolarización o al cepo, incluso que anunciará el reenvío fragmentado de La Ley Bases. A todo esto podríamos preguntarnos cuánto del discurso beneficiará a la alicaída cotidianeidad social, parece que poco. Todo parece indicar que será un discurso para reafirmar su grupo de pertenencia con algunos guiños a algún sector del PRO, similares en contenido a los que brindó en los actos de cierre de campaña pero con alguna solemnidad propia del cargo que ahora ostenta. Podemos afirmar que no ingresará con el tema de La Renga, pero se confirmó que utilizará un atril especial para la ocasión. Es todo muy difícil.

 

El viernes aproximadamente a las 22hs. tendremos los mismos problemas, las mismas recetas y quizás seamos un poco menos Nación. Ojalá nos equivoquemos.

 

Quienes están expectantes son el intendente Guillermo Montenegro y el Gobernador Axel Kicillof. El alcalde dará su discurso de apertura en horas de la mañana del viernes mientras se dice que el mandatario provincial recién expondrá el día lunes ante la legislatura provincial.

 

Más allá de las debilidades de ambos, es verdad que están muy condicionados por la política nacional. Pese a ese condicionamiento Montenegro debería referirse a cómo se creará empleo en una ciudad con una temporada pobre y un invierno muy largo, y cuál es el plan (si es que lo hay) para mejorar la presencia de Estado Municipal en su conjunto en vastos sectores de nuestra ciudad. Kicillof por su parte debería dar la cara por la crisis de IOMA y el vertiginoso crecimiento de la inseguridad. Ambos son un poco más previsibles que Milei porque casi adelantamos aquello de lo que no van a hablar o tan solo harán alguna referencia edulcorada.

 

En definitiva son más las dudas que las certezas, pero lo cierto es que este no será un 1º de Marzo cualquiera, aunque quizás esta vez nos gustaría estar equivocados.

 

Hasta la próxima.

 

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