La ciudad que no se quiere a sí misma

La ciudad que no se quiere a sí misma

La inseguridad vuelve a estar en la agenda de la ciudadanía pero aún no en la agenda política que siempre reacciona con delay. La crisis financiera del Municipio parece inevitable. En nuestra ciudad la “casta” goza de buena salud y la integran incluso aquellos que dicen denostarla.

26 de febrero de 2024

A veces olvidamos el día en el que vivimos. Estamos en un loop peligroso en el que conviven la necesidad y lo intrascendente casi sin mirarse a la cara.

 

La necesidad está a la vuelta de la esquina. Nos chocamos con ella cuando el diario Perfil pública este domingo un informe sobre las ciudades más inseguras elaborado por la Central Receptora de Alarmas de Verisure que monitorea las 24 horas, los 365 días del año a su cartera de clientes en todo el país.

 

Según indica el informe, “detrás de Rosario (en cuanto a inseguridad) aparecen dos de las ciudades más visitadas por los turistas en estos días: Mar del Plata y Villa Gesell. El trabajo destaca que en esta zona hubo mayores registros delictivos, “observando especial vulnerabilidad sobre aquellas propiedades consideradas segundas residencias que durante gran parte del año se encuentran vacías”, destacando que “la inseguridad en Mar del Plata no es nueva”.

 

No hace falta quedarse solo con el citado informe, ya que al indagar el Reporte de Seguridad Municipal elaborado por el Centro Municipal de Análisis Estratégico del Delito, más allá del desagregado, los indicadores publicados en el último informe revelan un incremento en la actividad delictiva acompañado de un incremento en la “sensación de inseguridad”, es decir no solo de los hechos denunciados en comisarías sino también de los llamados al 911 ante un peligro inminente o aparente.

 

Se habla bastante poco de seguridad y se hace bastante menos de lo que se habla. Todavía está fresca en nuestra memoria la inolvidable, por obvias razones, fotografía de Patricia Bullrich en el barrio Las Heras de nuestra ciudad, por aquel entonces candidata a presidente por Juntos devenida en Ministra de Seguridad del gobierno encabezado por Javier Milei autora del protocolo antipiquetes y fanática del salvadoreño Nayib Bukele al que le confesó hace unos días que desde el gobierno quieren “seguir el modelo que ustedes están llevando adelante”.

Lo llamativo de aquella foto son las personas que acompañaban a Patricia y quienes funcionaban como una especie de “garantes” de sus promesas: en el cónclave de simulación se encontraban Guillermo Montenegro, Maximiliano Abad y Cristian Ritondo. En aquella oportunidad “la conversación con los vecinos del barrio Las Heras también incluyó el tema de la presencia activa de las fuerzas de seguridad, particularmente Gendarmería”, indican las crónicas. Montenegro resultó reelecto intendente, Ritondo ocupa una banca en la Cámara de Diputados de la Nación y Abad finalmente accedió a una banca en el la Cámara Alta. Los únicos que no llegaron a destino fueron los gendarmes, que brillan por su ausencia.

 

Aprovechando este caprichoso flashback, Bullrich y Bukele se encontraron en la antesala de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), organizada por la Unión Conservadora Estadounidense (ACU). Este evento anual busca discutir y promover los valores conservadores en los Estados Unidos y cuenta con la participación de figuras políticas de relevancia global. En la edición de este año, se destaca la presencia de Donald Trump. Su objetivo es salvaguardar principios como la vida, la libertad y el derecho a la propiedad.

 

Alguno se preguntará qué hacían en el barrio Las Heras de nuestra ciudad una participante activa y orgullosa de la CPAC vinculada a la ACU, con el presidente del Comité Provincia de la Unión Cívica Radical, partido que hoy ocupa una de las vicepresidencias de la Internacional Socialista que preside Pedro Sánchez. No hay respuesta. Solo es la evidencia que Juntos por el Cambio no existe al menos desde que Patricia Bullrich ocupa la presidencia del PRO, y que la debacle electoral era inevitable pese a que muchos lograron cumplir sus objetivos individuales, excepto los vecinos del barrio Las Heras.

 

En este contexto, que se suma a la inevitable crisis financiera que afrontará el Municipio en los próximos meses, el que reapareció en escena fue el lugarteniente Alejandro Rabinovich quien ofuscado por un posteo de la concejal María Eva Ayala (AM) que cobró relevancia en la red social Tik Tok, salió al cruce al mejor estilo Javier Milei de un cuestionamiento en torno a que “en las calles de Mar del Plata, una organización desconocida, con un dispositivo costoso y de alta tecnología, sin ninguna autorización, saca información facial y biométrica, datos de la identidad de las personas” que la concejala formalizó por medio de un pedido de informe.

 

El legislador provincial indicó que “lo que no está prohibido está permitido” aunque no explicó quién autorizó el emplazamiento en la vía pública. Inexplicable reacción a menos que esté intentando “llevarse la marca”. No sería extraño puesto que Rabinovich suele no dar puntada sin hilo.

 

Más allá de la escala twittera que nos resulta atractiva sobre todo en un domingo a la tarde, nuestra región tiene problemas un poco más importantes que una controversia en torno a un lógico pedido de informes, todo esto sin olvidarnos la pomposa declaración de ciudadano ilustre al organizador de la fiesta de los 150 años de nuestra ciudad.

La fotografía final del evento es capaz de definir el concepto de “casta” que enerva a buena parte de la sociedad, aunque resulta extraño que quienes hicieron campaña contra la “casta” votaron el reconocimiento, participaron del evento y enviaron al flamante Secretario de Turismo Daniel Scioli como representante. Parece que la lucha era por administrar los privilegios de la “casta” más que por eliminarla. El irracional enfrentamiento con el gobernador de Chubut explica buena parte de la fórmula que rindió sus frutos en lo electoral pero aún no en la gestión.

 

Es esperable que esta semana el conflicto se centre en la crisis de IOMA, una situación que expone a la gestión de Axel Kicillof y deja también en evidencia lo endeble de un sistema de salud que sin cooperación y buena voluntad de todas las partes corre riesgo de implosión.

 

Cada semana es un nuevo comienzo de los mismos problemas (con algunos matices), es el loop al que hacíamos referencia al inicio de la nota, mientras tanto seguimos navegando rumbo al iceberg y el capitán del barco parece obnubilado por los flashes de los austeros festejos, quizás por el lugar que él imaginó que la historia le había reservado pero la realidad demuestra una vez más que gestionar es algo más que figurar o imaginar.

 

Que no sea nada o que les sea leve.

Que tengan una linda semana.

 

Hasta la próxima.

 

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