Plan B

Plan B

Tal lo adelantamos en la última columna, la Ley Bases contenía un sistema de resortes legislativos. El todopoderoso Toto Caputo corrió de la discusión parlamentaria el paquete fiscal sin brindar mayores explicaciones. Zona Fría y la modificación a la Ley Federal de Pesca en la zona gris de las indefiniciones de dialoguistas o amigables.

29 de enero de 2024

Hace tan solo unos días indicamos que el “caos” en el que estamos inmersos en materia política no es una casualidad o fruto de la supuesta inexperiencia de algunos de los actores involucrados.

 

Las desprolijidades del “despacho blue”, con amenazas serias de judicialización, firmado en disidencia por la mayoría de los 55 diputados anticipaba una negociación compleja para el oficialismo de cara a la sesión. En buena medida pese a las dificultades que enfrentaba el gobierno había logrado su objetivo: el proyecto llegaba al recinto. La postergación indefinida de la convocatoria a la sesión fue una señal.

 

En medio de días de incertidumbre, en el que se sucedieron algunos posicionamientos de gobernadores opositores amigables, el oficialismo decidió quemar uno de los “resortes” incluidos en el proyecto.

 

El Ministro de Economía, que ahora sumó infraestructura luego de la primera eyección del gabinete, escándalo de filtraciones de por medio, haría honor al mote de súper ministro que en algún momento ostentaban Domingo Cavallo o Sergio Massa, anunció que se quitaba de la discusión parlamentaria el paquete fiscal de la Ley de Bases como una “manera de facilitar y acelerar su aprobación”.

 

El “paquete fiscal” (una vaguedad propia del tratamiento de esta Ley) incluía el blanqueo, la moratoria, el adelanto de Bienes Personales, la ley de Ganancias, el aumento de las retenciones y el cambio de la fórmula jubilatoria. El aumento de retenciones y el cambio en la fórmula jubilatoria eran algunos de los puntos más controversiales de la iniciativa, ya había quedado en evidencia en la firma del despacho, y al momento de porotear en el oficialismo se percataron que no reunían más de 70 voluntades. En otras palabras el apartado estaba destinado al fracaso y complicaba la negociación del resto de la ley ya que tensaba la relación con los dialoguistas o amigables.

 

El discurso oficial viró una vez más y el todopoderoso Toto Caputo pasó de amenazar gobernadores en la red social X a comprender sus exigencias en conferencia de prensa. Tabula rasa.

 

Un dato de color, para aquellos que no tienen idea de dónde proviene y qué significa el término tabula rasa, los filósofos Aristóteles y John Locke sostenían que la mente del bebé es un lienzo en blanco. Para enfatizar esta idea, el primero usó la conocida metáfora tabula rasa.

 

Una tabula era la tablilla con delgada capa de cera en la que escribían los romanos. La palabra rasa significa “en blanco”, “vacía”. Así que la expresión tabula rasa viene a significar que el ser humano nace con la mente “vacía”, en blanco. En definitiva algo así como el contemporáneo “fingir demencia”.

 

Una vez aclarada parte de la terminología libertaria que inunda las redes sociales en épocas de twitteros rentados, nos podemos adentrar en el análisis del por qué el oficialismo cedió, cuando se cansó de vociferar que no lo haría. ¿El oficialismo cedió?.

 

Según indican fuentes legislativas ligadas a la oposición no dialoguista, “con la delegación de facultades Milei podrá liquidar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, aumentar la edad jubilatoria, eliminar las moratorias previsionales y revisar los regímenes especiales (docentes universitarios, científicos, etc.), intervenir (según el art. 5) organismos como INTA, INTI, CONICET, SENASA, INASE y otros, fundamentales para el desarrollo económico y productivo, acelerar el proceso de desregulación tarifaria, entre muchas otras cuestiones”.

 

Desde la oposición dialoguista o amigable dejan trascender que “podrían acompañar la delegación en materia económica, fiscal, financiera, seguridad, tarifaria, energética y administrativa”, aunque algunos gobernadores indican que apoyan la totalidad del proyecto.

Además resta saber el destino de la Ley de pesca, los biocombustibles, Zona Fría, el tabaco o las privatizaciones, puntos en los que buena parte de los dialoguistas o amigables han tenido posiciones ambivalentes.

 

En definitiva, más allá de la aparente claudicación libertaria es obvio que se activó el Plan B: frente a la imposibilidad de aprobar algunas reformas puntuales apuntan todos los cañones a obtener la mayor cantidad de facultades delegadas posibles y también lograr respaldo legislativo para el DNU que está bajo la amenaza de UP en el Senado de la Nación.

 

El debate que impulsa el oficialismo ahora se basa en el irrenunciable cumplimiento del déficit 0 e indican o advierten que si se sigue dilatando el debate no se podrá cumplir con esa meta.

 

Patricia Bullrich, a esta altura una de las voceras más confiables del oficialismo en términos de imagen pública, indicó que “el objetivo del Gobierno es que salga. Ya ha habido muchos pronunciamientos en el PRO para que salga la ley, están dadas las condiciones, se acordaron las cosas y ya no habría razones para que esto no sea así”.

 

La ministra de Seguridad dejó un claro mensaje para adentro y para afuera del gobierno, del PRO y de sus socios radicales y no tanto en las últimas elecciones.

 

Solo la realidad atenta contra la estrategia oficial: el poroteo de última hora indica que el proyecto arranca con al menos 104 votos negativos de UP y el FIT, más una docena de radicales (que podrían llegar a ser algunos más) y otra decena del bloque que encabeza ¿? Pichetto. En este contexto incluso el quórum podría estar en peligro.

Gustavo Córdoba, director de la consultora Zuban Córdoba, indicó en el informe publicado este domingo: “Con todo, nos quedamos con la reflexión sobre la denominada “Ley Ómnibus”. Solo un 34% de las personas que respondieron esta encuesta, está de acuerdo con la idea de aprobar sin más trámite el contenido de la ley enviada por el gobierno de Milei al Congreso. Pero si sumamos el 17,5% de quienes afirman que diputados y senadores deberían ponerle límites a Milei con el 46,7% de quienes piden rechazar la ley, tenemos más de un 64% de personas que hoy tienen un perfil opuesto a la aprobación de dicha ley. Todo un panorama político que debe leerse en su verdadera magnitud. ¿Tiene Milei su tercio núcleo duro intacto?. Lo tiene. ¿Tiene una oposición fragmentada y con mucha responsabilidad de la crisis económica?. También tiene eso.

 

Pero también tiene una sociedad con derechos adquiridos sobre el papel del Estado en salud, educación, cultura, ambiente, DDHH, etc. No obstante, es una sociedad fragmentada, dividida. Sigue tensionada por la polarización político/ideológica en la que las posiciones frente a uno u otro tema son extremas. Así las cosas, una de cal y una de arena para un gobierno que quizás deba ver sus propias limitaciones al momento de analizar y construir estrategias. Y seguiremos insistiendo, el camino es el consenso político y social.

 

El desconcierto es total. El Plan B está en marcha. Está en juego mucho más que una Ley.

 

Buena semana para todos.

 

PD: ya tendremos tiempo de analizar una posible delegación de facultades para aumentar el boleto (o la exposición de los concejales a un tarifazo en un contexto de emergencia en manos del Ejecutivo) y la extraña designación ad honorem de concejales en áreas del Ejecutivo.

 

Comments are closed.