El proyecto de “Ley Ómnibus” que incluye la modificación a la Ley Federal de Pesca derivó en una reacción política que no se observaba hace años. El Concejo Deliberante recuperó su rol en pleno tratamiento del presupuesto. En la región Mar del Plata por ahora La Libertad Avanza decide resguardarse en su zona de confort.
El recinto de sesiones del Concejo Deliberante se constituyó en el escenario de quizás la muestra de sobriedad política más importante de los últimos 4 años.
Las fuerzas políticas de la ciudad se hicieron presente para acompañar a los sectores vinculados con actividad pesquera, que se reunieron en el contexto de la Comisión de Industria, Comercio; Pesca, Innovación y Trabajo presidida por Miguel Guglielmotti, para oponerse a uno de los proyectos incluidos en promocionada Ley Ómnibus impulsada por la gestión Milei.
La Libertad Avanza no cuenta con representación en dicha comisión, por lo que su ausencia quedó “maquillada”, más allá que fueron muchos los ediles que participaron sin ser parte de la misma. Asistieron también los legisladores provinciales Diego Garciarena (UCR) y Gustavo Pulti (UP) y el Departamento Ejecutivo estuvo representado por Fernando Muro quien ocupó un lugar en la cabecera junto a Guglielmotti. Simbolismos alentadores.
El rechazo a la intención del Ejecutivo Nacional de modificar la Ley Federal de Pesca fue explícito, incluso sorprendió a muchos de los presentes la vehemencia de la política vernácula.
El Concejo Deliberante afortunadamente volvió a ser la caja de resonancia social que muchas veces se hace extrañar por deambular perdida en la intrascendencia de sus debates frente al espejo. Sin ir más lejos la última sesión fue olvidable, de esas tertulias legislativas que dejan sabor amargo.
Más allá de los aspectos puntuales de la modificación propuesta por los libertarios y de la extraña gestión política/legislativa de Milei, la coincidencia reinante en la reunión dejó en evidencia que más allá del caos y el oportunismo que tiñe a la futura discusión en el Congreso, aún quedan anticuerpos en la sociedad.
Quizás la falta de movilización o representación de algunos sectores o actores sociales torne invisible a muchos perjudicados, es allí en donde la política debería dejar la especulación de lado y tomar el guante. Pero la política está esperando que la ciudadanía haga lo suyo para luego tomar partido. Lo diremos hasta el cansancio, esa pasividad calculadora permitió el surgimiento y crecimiento de LLA. Ya no hay plan B, es ahora cuando los partidos políticos deben actuar como las instituciones fundamentales del sistema democrático que indica la Constitución Nacional.
Hace tan solo unos días una “chicana” del concejal Ciano (FR) hizo pasar por el confesionario a más de un edil del PRO, quienes expresaron sin ninguna necesidad que habían votado a Javier Milei y hasta tomaron la posta a la hora de defenderlo frente a una cuestión previa propuesta justamente por Guglielmotti, ante el cómodo silencio de los concejales de LLA.

La confusión reinante en las filas de la mayoría de las fuerzas que integraron Juntos por el Cambio es evidente. El elevado antiperonismo en sangre de algunos parece hacerlos olvidar que nacieron como fuerza política para básicamente defender la República. Desde ya que cada uno tiene derecho a decir por quién votó, pero en términos políticos es innecesario, y más aún en la coyuntura en la que nos encontramos. Imaginamos que Guillermo Montenegro y su entorno no recibieron de la mejor manera semejante acto de sinceridad democrática. El alcalde sabe que el tiempo es el mejor ordenador, y que demasiados problemas debe afrontar día a día como para embanderar una gestión que aún no define su rumbo ni tiene comprado su destino.
Es más, un ejemplo de la confortable distancia que han decidido tomar desde la gestión local se vio en el tratamiento de la Ley Impositiva 2024 y de la autorización al Ejecutivo encabezado por Kicillof para tomar deuda por un monto en pesos equivalente a 1800 millones de dólares. Diego Garciarena (UCR) y Alejandro Rabinovich (PRO), hombres de confianza de Abad y Montenegro, participaron activamente de las negociaciones con los enviados del gobernador, posición que fue mal vista entre otros por Patricia Bullrich. El lugarteniente del intendente tuvo una frase que define la estrategia: “siempre van a tener de parte nuestra la escucha. Eso es lo que conforma finalmente la democracia en la provincia de Buenos Aires”.
Más allá de este sutil cambio de actitud, ratificado en la vehemente respuesta a la modificación de la Ley de Pesca, desde la oposición local intentan alinear la gestión local con la de Milei: desde Acción Marplatense no dejan escapar la oportunidad para deslizar la posibilidad de una privatización de Obras Sanitarias. El tiempo lo dirá.
La coincidencia entre el oficialismo y LLA a la hora de votar las modificaciones a la Defensoría del Pueblo posiblemente hayan favorecido a un escenario que no es tal al menos en el deliberativo.
Los miembros de LLA provienen del partido vecinalista Crear que se fundó luego que algunos de sus miembros fueron eyectados de la gestión municipal producto de diferencias insalvables entre Lucas Fiorini y el mismísimo intendente. La reconciliación parece muy compleja y por ahora no es necesaria, por eso es aún más inentendible el posicionamiento de algunos concejales no solo del PRO mostrándose cercanos a los libertarios. Un amor por ahora no correspondido.
La política se está reconfigurando y es lógico, pero es indispensable que ajuste la agenda. Hay muchos problemas serios y algunas veces parecen estar discutiendo en otra dimensión, sin ir más lejos el Senado de la Nación está debatiendo sobre una reforma electoral cuando algunos temas están pendientes (DNU y Ley Ómnibus) y golpean directamente en la cotidiana.
Casi nos olvidamos de un detalle, volviendo a la reunión del sector pesquero hay presencias que dicen mucho y ausencias que retumban: Gabriel Felizia y Fernanda Raverta. Solo para recordarlo o no el día de mañana.
Llegamos al final de la primera columna del año, la primera en la que podemos abstraernos al menos un poco del caos. El presupuesto municipal está en tratamiento, quedan algunos temas importantes por definir y la cotidianeidad nos ganó en base a que supo plantarse frente a un factor externo. No es poco para épocas tan difíciles.
Hasta la semana viene. Todo puede cambiar, pero por ahora los unió el espanto.