D10s fue gol, fue cielo, fue tierra, fue sol

D10s fue gol, fue cielo, fue tierra, fue sol

El domingo 14 de noviembre de 1976 se hizo gol, un gol que esperó agazapado en el césped de un mítico escenario marplatense, un gol que nació desde la zurda mágica de un acorazado de rulos con cara de nene, un gol que fue bandera, estandarte, puño apretado, revolución consumada, felicidad por los siglos de los siglos… ¡Amén!

14 de noviembre de 2023

“Yo hice lo que pude… creo que tan mal no me fue”

Diego Maradona

 

Domingo 14 de noviembre de 1976, duodécima fecha del Campeonato Nacional, San Lorenzo de Mar del Plata recibió en el añorado estadio San Martín a la Asociación Atlética Argentinos Juniors, conjunto que en el banco de los suplentes sentó a un pibito que se hacía llamar Diego Armando Maradona.

 

Vale recordar que la Liga Marplatense, en aquella ocasión, contó con dos representantes en el telúrico certamen de primera: Aldosivi, campeón oficial del certamen liguista y San Lorenzo, quien por una controvertida decisión de AFA disputó la segunda plaza en un partido mano a mano con Kimberley, su acérrimo archirrival.

 

En aquel campeonato participaron 34 equipos distribuidos en cuatro secciones. Mientras los estoicos simpatizantes de San Lorenzo procesaban en sus cabezas la derrota de su equipo y la formidable actuación del juvenil Maradona, desde la radio se narraba que Boca le había ganado en el mismísimo Monumental a River 2 a 0 con goles de Mastrángelo y Feldman, y que por la zona C Aldosivi había perdido 2 a 0 frente a All Boys en Floresta. El verdeamarelo del puerto había formado con Yori; Hipólito, Vezzozi, Raimondi y Álvarez; el chileno Bello Meza, Díaz y Veira; Sotelo, Mústico y Zugasti.

 

Algunos creen, que esa tarde del 14 de noviembre de 1976, los geniecillos futboleros se animaron a pergeñar el primer grito de gol de un atorrante con andar gardeliano, zurdo, pura melena al viento, una especie de tótem con cintura alada.

 

En aquella jornada el Pata Negra marplatense vestido de blanco saltó a la verde gramilla del San Martin con Rubén Lucangioli; Casariego, José Luis Fortunato, Moreno y Aquino; Mascareño, Martínez y Larroquet; Galay, Cacho Eresuma y Juan Vicente Miccio. El técnico fue Benicio Acosta.

 

Los Bichitos Colorados de la Paternal, casaca roja con una banda blanca cruzándole el pecho, alistaron a Munutti; Roma, Gette, Fusani y Minutti; Fren, Di Donato y Giordano; López, Álvarez y Hallar. Su entrenador Jorge Enrico. Jorge Galvé fue el árbitro y se recaudaron 373.800 pesos.

 

El primer cuarto de juego fue lento, desordenado e impreciso. A los 15´ Carlos Álvarez puso en ventaja a la visita. A partir de allí el cotejo mejoró en calidad e intensidad. A los 23´ jugada polémica. Contraataque veloz de Argentinos por intermedio de Ibrahim Hallar, quien desbordó y tiró un centro envenenado al área de San Lorenzo, Aquino en su afán por despejar tocó la pelota con la mano, el juez entendió que fue casual y no pitó la pena máxima. Luego, el enorme Cacho Eresuma captó un rebote de Munutti, tras un furibundo remate de Miccio, y estableció el empate transitorio.

 

En el complemento, el pibe de rulos, ese carasucia del que ya todos hablaban, pisó el césped del San Martín. El 10, que lució la 15 en sus dorsales, reemplazó a Giordano. Los duendes maradonianos soltaron por primera vez en su historia una enorme carcajada que se escuchó en cada uno de los rincones del estadio y allí fue que el mocoso descalabró con sus gambetas endemoniadas a la férrea defensa marplatense. A los 14´del segundo tiempo Diego estrelló un cabezazo en el travesaño, un ratito después apilada magistral, toque sutil y habilitación para que López juegue con Álvarez, quien por segunda vez vulneró el arco de Lucangioli. Aterrado Benicio Acosta, DT Pata Negra, mandó al campo de juego a Montes de Oca y a Capra para frenar las gambetas del melenudo.

A los 17’ del complemento el balcarceño Alejandro Edelmiro Mascareño, harto ya de estar harto de tanto desparpajo, se ganó el cartón amarillo por meterle un leñazo aleccionador al joven fantasista vestido de rojo. A los 22´ otro remate de Maradona da en el palo. El suplente juega y hacer jugar. Pase milimétrico y gol de Álvarez para el 3 a 1. Miccio, por su parte, descontó a los 28´.

 

¡Atentos señores, atentas señoras! El milagro se consumará en cuestión de segundos. Es más, los más hinchunes del Pelusa juran que a los 42 minutos del segundo tiempo un haz de luz se posó sobre el campo del San Martín, juran que un ángel tomó al pibito de rulos de la cintura, lo alzó hasta la mismísima gloria hasta que el Espíritu Santo hecho red lo besó en la frente. ¡Gol de Diego! ¡Gol de Maradona! Nace el mito bajo los tres palos de Lucangioli.

 

Sobre el epílogo, otro gol de Diego. Los incipientes genes del barrilete cósmico aprovecharon un centro de Ingaramo y el 15 con estampa de 10, selló el 5 a 2 definitivo. El Pelusa de Fiorito, mirando ese cielo con olor a mar, empoderaba su genio malabar y comenzaba a escribir la maravillosa aventura de ser el mejor futbolista de todos los tiempos.

 

El diario La Capital tituló en su portada del lunes 15 de noviembre de 1976:

 

“Argentinos venció con justicia a San Lorenzo. La entrada del juvenil Maradona tuvo una importancia decisiva”.

 

Cuatro años después, el 14 de setiembre de 1980, Diego le convertiría, vaya capricho del destino, su gol número 100 a San Lorenzo de Mar del Plata. El partido se disputó en cancha de Argentinos Juniors y fue triunfo del equipo local por 6 tantos contra 0. Tres goles de Maradona, uno olímpico de Eugenio Morel Bogado, otro de Silvano Espíndola y el último de Pedro Pablo Pasculli.

 

Fue un 14 de noviembre de 1976, fue en el añorado estadio San Martín, fue en Mar del Plata bajo un cielo con olor a mar, fue un gol que se convirtió en la génesis de la principal revolución futbolera del planeta.    Fue una pelota pegada al pie zurdo de un niño pobre, ciudadano ilustre de los potreros, un pibito de rulos que pelota al pie bajó de Sierra Maestra para extasiarse amorosamente contra los piolines desgastados del arco del pobre guardameta rojinegro.

 

Diego, aquel domingo 14 de noviembre de 1976, hizo posible por primera vez el milagro. D10s fue gol, fue cielo, fue tierra, fue sol. Por esto y tantísimas cosas más, como escribió alguna vez el talentoso colega Walter Saavedra: “Que mierda se van a morir las ideologías querido Diego, si tu zurda sigue siendo la más revolucionaria del planeta”.

 

Mario Giannotti

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