El debate estuvo por debajo de las expectativas. Sergio Massa se mostró presidenciable mientras que Javier Milei parecía conforme por no colapsar. Guillermo Montenegro protagonizó un sainete de homónimos que dio lugar para picardías o desinteligencias.
Todos teníamos muchas expectativas en el debate de este domingo, y una vez más los candidatos no estuvieron a la altura. Quizás el nivel de ansiedad que manejamos nos hizo imaginar algunos cruces y puestas en escena que la misma dinámica impuesta por la organización dinamitó por completo.
Ante todo la transmisión televisa fue pésima, desde la puesta en escena hasta los planos de los candidatos. La moderación fue demasiada estricta, imposibilitando los intercambios e instando a que los contendientes amablemente se turnen en el uso de la palabra, incluso cuando no tenían nada que responder. El formato terminó siendo incluso más aburrido que el acordado para los anteriores debates.
Todo esto se tradujo en que este debate tuvo 6 puntos menos de rating que el protagonizaron Daniel Scioli y Mauricio Macri que promedió 54,75 con picos de 58,1. Todos aquellos que adjudiquen la merma en audiencia al streaming estarán equivocados porque “dieron de baja” las transmisiones de los canales más importantes una vez comenzado el intercambio del primer bloque.
En resumen fue un debate entre un aspirante a la Presidencia de la Nación y un aventurero cuyo sostén es su derrotero mediático. Desde ya que esto no garantiza la capacidad de alguno a la hora de asumir la presidencia, pero el debate dejó en evidencia la solidez de Sergio Massa y al amateurismo de Javier Milei. No vale la pena analizar bloque por bloque, pero el ministro de Economía no tuvo que responder sobre el desastre inflacionario pese a que su contendiente es un economista que debía hacerse fuerte en ese tema: Massa lo desestabilizó, lo incomodó e hizo uso y abuso del manejo del tiempo.

El candidato de UxP reguló, no se pasó de rosca, se lo notó bastante cómodo y evitó algunos lugares comunes. Casi que con el triunfo en Economía y Política Exterior dejó que el tiempo transcurra “caminando el ring” sin permitirle a su adversario recortar la distancia. Massa no lo noqueó porque no era el objetivo trazado por su rincón, no debían apelar a la violencia con la que machacarán por canales alternativos durante toda esta semana. Javier Milei genera “miedo”, Sergio Massa lo sabe y por eso fue contemplativo: no hay campaña del miedo si el que lo genera queda reducido a un bravucón.
¿Fue una desilusión la performance de Milei?. Algunos dirán que se mantuvo en sus cabales y que intentó reflotar su narrativa anti casta, incluso le festejaron alguna chicana, pero lo cierto es que demostró una alarmante falta de conocimiento en relación a cómo funciona el Estado.
¿Fue tan buena la demostración de Sergio Massa?. Por supuesto que no, solo que las limitaciones del libertario terminan por mejorar una performance bastante pobre del ministro de Economía que como ya hemos repetido hasta el cansancio es mejor candidato que ministro.
Una de las pocas cuestiones a destacar, que sucedió por incapacidad de Javier Milei, es que se habló bastante poco del pasado, incluso Massa utilizó en un par de oportunidades la idea de divorciarse expresamente de sus padrinos y repetir que esta elección era entre ellos. No hubo “ah pero Macri”, incluso se dejó de lado la cuestión de la deuda y la investigación por la supuesta fuga de capitales que llevaría adelante el FMI a la que Massa se refirió en el programa de Luis Majul. Con el diario del lunes en el brazo, Majul rugió mucho más fuerte que el León.
Es difícil imaginar que este debate genere un cambio abrupto en tendencias de paridad. La campaña de UxP está centrada en ganar por más de 12 puntos la provincia de Buenos Aires y perder Córdoba y Santa Fe por el menor margen posible (60/40), es una campaña que a esta altura es territorial, más allá de seguir machacando con el “miedo” en redes sociales y en la micro militancia. En ese sentido el debate les sirvió, mostraron un candidato sólido pese a la debilidad del gobierno que integra y no sufrieron ningún daño colateral. Es verdad que no definieron el pleito, pero están un poco más cerca de lograr un momentum que quizás no haga falta. Spoiler alert: el voto femenino puede ser la llave de esta elección, como el voto joven y desencantado fue la clave en las PASO.
¿Cuál es el objetivo de Javier Milei?. A esta altura un candidato que juega con una analogía futbolera a la hora de referirse a la Guerra de Malvinas debería concentrarse en tener un par de voceros serios que sin destruir el discurso anti casta intenten captar la atención del votante antikirchnerista: ni la dolarización inexplicable ni el inentendible intento por destruir el Banco Central enamorarán al indeciso. El libertario perdió un chance de oro, pese a que la mayoría de las encuestas lo ubican algunos puntos arriba, ya que esa diferencia podría descontarse en el territorio (aclaramos que no estamos hablando de fraude ni avivadas, hablamos de militancia directa).

En definitiva lo más atractivo informativamente hablando fue el sainete que se vivió en torno a la supuesta invitación al debate a Guillermo Montenegro por parte de LLA. El entorno del alcalde se encargó de alentar el rumor antes de develar que la pareja de Victoria Villarruel también se llamaría Guillermo Montenegro. Era más fácil afirmar sin titubeos que a nuestro Guillermo no lo habían invitado, pero por algún motivo no lo hicieron. Quizás esta semana comprendamos el por qué de esta picardía o desinteligencia.
En pocas palabras esta es la anteúltima columna previa al balotaje, y solo nos queda confirmar que más o menos convencidos elegiremos al que según nuestro entender es el menos malo de los contendientes. Algunos votarán en blanco y otros pegarán el faltazo, lo cierto es que la política no podrá evitar la autocrítica a lo hora de justificar por qué llegamos hasta acá.
Hasta la próxima. Consejo post columna: menos celular y más reflexión, son días en donde las pasiones desmedidas afloran tanto como las operetas.