Posverdad

Posverdad

En esta columna nos apartamos del devenir cotidiano de la política local para tratar de analizar hasta dónde podemos llegar en pleno frenesí de noticias falsas y recortes malintencionados. Una pista: todos los caminos conducen a Onoda.

6 de noviembre de 2023

Desde esta columna de opinión tratamos de no caer en lugares comunes (no siempre lo logramos), y hablar de posverdad siempre fue una tentación que tratamos de evitar, no porque no demos entidad a este fenómeno sino porque la realidad habla por sí sola más allá de las definiciones tildadas de académicas o tecnicistas.

 

Una vez consolidado el escenario electoral de cara al balotaje sucedió lo que muchos esperábamos luego de la semana frenética post elecciones generales: se configuró una cerrada puja entre dos contendientes y se radicalizaron algunas posiciones.

 

En ese contexto la (re)aparición de Mauricio Macri le brindó a Javier Milei caudal político pero a su vez retrotrajo la discusión al 2015, en aquella elección el país estaba partido en dos y los que asumieron para cerrar la grieta hicieron todo lo posible por utilizarla. Es por ello que el antikirchnerismo le permite un crecimiento casi instantáneo al libertario y el antimacrismo le permite reunir incluso algunas voluntades esquivas al candidato de Unión por la Patria.

 

En este contexto los comandos de campaña actúan según el manual: fidelizar a los propios y a la vez agitar fantasmas en relación a los otros.

 

Todas las encuestas plantean un escenario de paridad dentro de los márgenes de error, y ese no es un dato menor ya que un +/- 2,5% echa por tierra cualquier predicción. En los últimos días algunos consultores aclararon que no es su intención “adivinar” el resultado sino informar sobre el contexto. Nunca es tarde.

¿Alguien cree en las encuestas?. No importa si creemos, importa lo que las encuestas generan en la opinión pública y en el microclima de la política: muchos militantes de JxC creyeron ciegamente en “bocas de urna” imaginarios hasta pasadas las 18hs. cuando se empezaron a contar los votos, y esos mismos “boca de urna” generaban caras largas en sus pares de UxP pese a que los supuestos autores de dichos estudios negaban la veracidad de los mismos. En el caso de la Libertad Avanza casi que debemos apelar a esa especie de realismo mágico que rodea la figura de Milei ya que se hablaba de un triunfo en primera vuelta sin siquiera algún “boca de urna” inventado, era algo así como “las fuerzas que bajan del cielo nos llevarán a la victoria final”.

 

En este punto es en donde entra a jugar el tema de la posverdad definida como el fenómeno que se produce cuando “los hechos objetivos tienen menos influencia en definir la opinión pública que los que apelan a la emoción y a las creencias personales”. Esta definición “ha sido utilizada para tratar de explicar el instinto y la sensación anti-establishment que catapultó a Donald Trump a la presidencia de EE.UU. e hizo ganar al Brexit (la opción para salirse de la Unión Europea) en Reino Unido”, indica una nota realizada al filósofo, humanista y pensador británico A.C. Grayling realizada por la BBC.

 

En el mismo artículo Grayling advierte que “el problema es una cultura online incapaz de distinguir entre realidad y ficción” y vincula esta situación a que “todo es relativo. Se inventan historias todo el tiempo, ya no existe la verdad. Se puede ver cómo esto decantó directamente en la posverdad”.

 

En el día de ayer se convocó a una manifestación “por la república y la democracia” que fue fogoneada en redes sociales como una reacción popular a un supuesto fraude electoral perpetrado por Unión por la Patria (que nadie denunció y que no existió) en las elecciones generales. El recurso de apelar a la posibilidad de un fraude ante cualquier resultado adverso ya sea pasado o futuro fue utilizado casualmente por Donald Trump y Jair Bolsonaro, en ambos casos se comprobó que no existieron tales maniobras pero en alguna medida lograron el objetivo de deslegitimar al ganador y de correr el centro de la discusión.

 

En redes sociales algunas de las cuentas que alentaban la convocatoria de este domingo no dudaron en afirmar que los “medios no estaban mostrando la masiva convocatoria”, utilizando incluso fotos del momento en que la selección de fútbol se alzó con el título mundial para graficar la magnitud del evento.

 

El planteo no resiste el menor análisis, puesto que a las 18:49 la señal de cable La Nación + estaba cubriendo lo que ocurría en el obelisco con un despliegue técnico más que respetable para un domingo, y remarcamos la cobertura de este canal porque algunos sus periodistas estrellas reposteaban los mensajes que afirmaban erróneamente que la manifestación no estaba siendo cubierta por ningún medio. Un absurdo por donde se lo analice en épocas de periodistas que se autoperciben objetivos aunque no esconden su parcialidad pese a que no aceptan la subjetividad y no admiten la imparcialidad. Todo muy normal.

Algún lector que llegó hasta aquí dirá que pecamos de animosidad contra la Libertad Avanza y no así. Unión por la Patria utiliza un mecanismo similar pero para generar controversia o miedo en torno algunas propuestas del partido de Milei, este fin de semana se hicieron eco de un posteo de Victoria Villarruel en relación a la posible vuelta del servicio militar obligatorio.

 

La publicación en cuestión data del 2 de mayo de 2022 y la misma candidata aclaró en la tarde del domingo en un comentario a su propio posteo que “respecto del Servicio Militar Obligatorio, mi posición es públicamente conocida, pero no es aplicable al contexto actual. La función de las FFAA no es ser un canal de contención de jóvenes sino apuntar a la defensa del país. Cualquiera que afirme otra cosa simplemente desconoce el tema”. Fin de la cuestión, aunque nos tememos que recién es el inicio.

 

En 1944 el oficial japonés Hiroo Onoda fue enviado a Lubang, Filipinas, para espiar a las fuerzas norteamericanas. Allí los aliados vencieron a Japón, pero Onoda era tan bueno escondiéndose que nunca fue encontrado. A pesar de que la mayoría de las tropas japonesas ya habían perdido o se habían rendido, él siguió escondido con un grupo de soldados, haciendo caso omiso de los mensajes que decían que la guerra había terminado. La razón por la que Onoda rechazaba los mensajes es que no creía que fueran ciertos, dado que había pasado poco tiempo y confiaba en la victoria de su país.

 

La anécdota de Onoda sirve para llevar al extremo la posición de muchos militantes de la posverdad.

 

No sea cosa que lleguemos el 20 de noviembre perdidos en la selva festejando o negando alguna derrota. Todo puede ser.

 

Hasta la próxima.

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