Imparciales

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La semana política fue frenética pero podría resumirse en un par de párrafos. El balotaje ocupa el centro de la escena. Macri y Milei intentan por ahora en vano aceitar un discurso unificado. Por su parte el Sergio Massa candidato es víctima del Sergio Massa Ministro de Economía. En Mar del Plata reina una tensa calma que quizás no dure demasiado.

30 de octubre de 2023

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, pero a esta altura del partido es imposible suponer que la campaña de cara al balotaje será algo más que un devenir de acusaciones cruzadas y fanatismos remasterizados.

 

Hace algunas semanas hablábamos de la “Profecía Autocumplida”, también llamada “Efecto Pigmalión”, y lo definimos como el proceso que provoca que la expectativa respecto a unos determinados hechos futuros concretos aumente la probabilidad de que estos hechos ocurran.

 

Los vaivenes y coqueteos del ex presidente Mauricio Macri construyeron una modificación sustancial en el relato de cambio. Desde hace un tiempo Macri juega a dos puntas, si se quiere apostó a aglutinar la mayor parte del electorado en el desgastado relato del cambio. Ese cambio que sería alternancia, pero a nadie parece importarle que no es lo mismo.

 

El fundador del PRO parece empecinado en jugar con las agujas del reloj e insiste con quedarse a vivir en la grieta, esa grieta que le permitió ser presidente y culminar su mandato, porque al macrismo lo protegió la antinomia y tanto es así que se enamoraron de ella.

 

En la última semana Milei quedó reducido inexplicablemente a ser la nueva Patricia Bullrich. El ex anarco capitalista terminó por darle la razón a Miryam Bregman cuando en el debate lo llamó “gatito mimoso”. Prometemos que será el último chiste al respecto.

 

El discurso del libertario se adecuó sin mayores explicaciones al de la ex candidata de JxC, cuando en realidad debía ser casi a la inversa.

 

En términos electorales Javier Milei debía cuidar ante todo lo suyo para luego ir a buscar lo que necesita para imponerse el 19 de noviembre, pero una llamativa falta de timing arroja un manto de incertidumbre a cuánto de aquel voto cansado de los mismos de siempre podrá retener el candidato de la LLA.

Incluso hay algunas cuestiones que podrían haberse trabajado sutilmente desde lo comunicacional, por ejemplo el encuentro de dos generaciones ejemplificado en el abrazo de un nieto con su abuelo y una sonrisa de una madre orgullosa y esperanzada. Nada de eso ocurrió porque optaron por un meme de un león y un pato. Los personalismos siguen pesando más que las ideas.

 

Desde ya que este dudoso acuerdo electoral repleto de sombras y contradicciones solo puede ser competitivo gracias la ineptitud de la gestión que comenzó con Alberto Fernández y ahora encabeza por arte del neoperonismo Sergio Massa.

 

La crisis de abastecimiento de nafta y gasoil no hizo más que dejar en evidencia la falta de planificación e improvisación con la que UxP (ex FdT) gestionó durante estos últimos 4 años. Massa es mejor candidato que Ministro de Economía, su problema radica en que es la misma persona. Sólo una pésima oposición puede lograr que el representante de este pésimo gobierno tenga chances electorales reales.

 

En definitiva los une el espanto, ambas opciones son lo suficientemente malas como para justificar la existencia de otro. Increíble pero real.

 

Hay dos cuestiones que sobrevuelan el imaginario colectivo los últimos días: el fraude y el voto en blanco.

 

De acuerdo a los datos que van surgiendo del escrutinio definitivo las diferencias con el escrutinio provisorio son ínfimas y se ubican dentro de los parámetros normales. Es más, el reclamo de fraude es extemporáneo porque debió realizarse en los primeros días de la semana que pasó, pero la oposición estaba entretenida exponiendo su derrumbe en los canales de televisión, por tal motivo se trata de imponer el tema en la agenda pública cuando ya se culminó el recuento definitivo de muchas provincias. Una torpeza.

Sólo aquellos que el domingo estuvieron entretenidos tuiteando y apenas dejaron el celular para ir a votar pueden afirmar que hubo una maniobra deliberada de fraude. Son los mismos que durante la semana previa menospreciaron el impacto electoral del Melcogate y el fallido discurso del máximo referente del liberalismo argentino ¿? en el cierre de campaña de Javier Milei. La oposición se habló a sí misma en los últimos días de campaña mientras que el oficialismo le habló a muchos de los espantados por esos horrores no forzados. No están difícil de explicar ni de entender.

 

En cuanto al voto en blanco es importante destacar que al ser una elección mano a mano la incidencia del mismo en la determinación porcentual de un ganador es inexistente. Desde ya que cada campamento querrá evitar que vote en blanco aquel al que consideran como posible votante, pero tratarlo de tibio, pusilánime, cobarde y poco menos que traidor a la patria no es una estrategia del todo acertada.

 

El voto en blanco tenía una incidencia real en la primera vuelta, ya que allí existía la posibilidad que un candidato sea consagrado presidente por superar el 45% o alcanzar el 40% de los votos válidos: no era lo mismo votar en blanco que a Bregman o Schiaretti, ya que cada voto válido le hacía más difícil alcanzar las metas porcentuales impuestas al ganador. Está discusión debió darse (si es que merece la pena) la semana previa a las elecciones.

 

El escenario es sencillo: el 19 de noviembre ganará el candidato que obtenga más votos que su adversario. Desde ya que votar en blanco es una opción válida e incuestionable desde la óptica electoral e incluso desde una supuesta moral republicana. Deberán esforzarse un poco más para convencer al electorado que apelar a descalificarlo.

 

 

En nuestra ciudad los reacomodamientos suceden en cámara lenta.

 

El intendente electo, quien por fin hará uso de una licencia de una semana, ya dijo que no se cree dueño de los votos de nadie. El PRO parece en los últimos días inclinarse por la posición de Mauricio Macri, la Coalición Cívica guarda silencio y el radicalismo local se alineó con lo dispuesto por las autoridades nacionales.

 

Todo parece indicar que, a menos que Macri comience una especie de cacería de brujas de supuestos traidores apuntando sus cañones al radicalismo y los obligue a endurecer su postura, Montenegro asumirá con sus 13 concejales.

Si la escalada interna no cesa a tiempo es posible que queden algunos heridos. El alcalde y su entorno saben manejar bastante bien los silencios y las llamadas oportunas para imponer algunos límites.

 

En Unión por la Patria esperan la definición por el 5to concejal y Fernanda Raverta se dispone a encabezar la campaña de Sergio Massa en la ciudad, mientras algunos intentan coquetear con las bases del radicalismo sin mucha fortuna incluso a riesgo de quedar en ridículo.

 

La representación local de LLA quedó un poco desdibujada una vez consagrado el acuerdo nacional entre buena parte del PRO y Javier Milei. Sólo resta que se confirme si serán 2 o 3 los que ingresarán al Concejo Deliberante para ocupar el rol de oposición a la casta representada por un intendente del partido que los acompaña en la elección presidencial. Todo muy complejo para una fuerza política que en nuestra ciudad casi que ya obtuvo más de lo que esperaba.

 

No queríamos despedirnos sin dejar en claro que esta es la columna de opinión de Loquepasa.net, y que como tal no se jacta de objetividad, ya que no solo contamos algunos sucesos sino que opinamos sobre los mismos e incluso nos permitimos hacer alguna que otra broma, si podemos afirmar orgullosamente que somos imparciales.

 

Una vez realizada la aclaración nos despedimos hasta la próxima. Buena semana para todos.

 

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