Autodestrucción

Autodestrucción

Todavía ni siquiera podemos analizar los resultados definitivos y la política malgasta el tiempo en plasmar apresuradamente acuerdos entre leones y patos menospreciando y degradando a los ciudadanos que dicen defender. ¿Cómo afectarán los reacomodamientos opositores a la gestión local?.

26 de octubre de 2023

Cuando todavía resta el recuento definitivo y ni siquiera está confirmada la representación legislativa de cada fuerza, la política estalló al ritmo de las presiones que se autoimpusieron.

 

Es imposible explicar el sistema político argentino, porque la reforma del 94 fue un híbrido que derivó en un coalicionismo no buscado ni deseado. La inclusión de la figura del Jefe de Gabinete venía a darle una lógica de negociación parlamentarista que quedó enterrada en la grieta, y también en la desesperación generalizada por confundir el poder con los cargos.

 

Las coaliciones se volvieron estables con aires de perpetuidad, pero no profundizaron en construir núcleos de coincidencias que fueran más allá de lo electoral. Tarde o temprano todo explotaría.

 

El escenario de tres fuerzas, que no fueron tercios, terminó por destruir la lógica de la antinomia como motor político.

 

Juntos por el Cambio hace tiempo que no está junto y el cambio cayó en abstracto. La caída en desgracia era esperable.

 

La ambigüedad de Mauricio Macri generó suspicacias incluso en la mismísima Patricia Bullrich durante la campaña. Todo parece que quedó en el olvido. Están jugando otro juego.

La Libertad Avanza dejó de ser anti casta y se volvió anti kirchnerista en un abrir y cerrar de ojos. Un giro casi inexplicable y bastante mal instrumentado desde lo comunicacional.

 

El capital político de Javier Milei era el de representar la disrupción, esa actitud por momentos grotesca le permitió canalizar el enojo ante el fracaso de las fuerzas tradicionales. A pocas horas de una inesperada derrota, el león se apropió del “cambio” y Macri reencarnó en su propia caricatura.

 

Es bastante penoso observar que un acuerdo político tejido para supuestamente salvar la república del kirchnerismo se comunique por medio de una placa en la red social X de un león abrazando un pato: un reflejo de la decadencia del sistema y una muestra de cómo tirar por la borda meses de comunicación aceitada.

 

Milei debe darse cuenta que ya no le habla a un grupo de jóvenes rebeldes y desfachatados sino que pretende ser presidente de todos los argentinos. En algún momento deben tomar nota que esa sociedad exige alternancia, que es mucho más que un slogan.

 

Es tal el grado de improvisación de la oposición que Sergio Massa, el mariscal del desastre económico, es capaz de mostrarse como la alternativa superadora al kirchnerismo del que él forma o formó parte. Increíble pero real.

 

La oposición parece no tomar nota de sus errores y cuestiona a los votantes sin comprender que nunca supieron construir una alternativa. Todavía algunos parecen creer que los ciudadanos aceptan obedientes acuerdos de cúpula cuando este proceso electoral demostró que sumar sellos no sirvió para nada. Tanto Larreta como Bullrich lo intentaron y ambos fracasaron groseramente.

 

La mayoría de las fuerzas que integraron la coalición hasta ayer denominada Juntos por el Cambio optaron por declararse neutrales y asumir públicamente el compromiso de no integrar el gobierno que resulte electo.

 

Las declaraciones de Horario Rodríguez Larreta pidiendo “perdón por no estar a la altura” y el posicionamiento del radicalismo y la Coalición Cívica como opositores al próximo gobierno demuestran cierta seriedad en este delirio. Le ponen un punto final a las especulaciones y vuelven a ubicar al ciudadano en el centro la escena.

¿Qué será de la vida de Juntos por el Cambio?. Poco importa a esta altura. Lo que está en juego es mucho más importante que el ego de los que aún no se dieron cuenta que no son más que una anécdota en la historia de nuestro país.

 

¿Este escándalo repercutirá en nuestra ciudad?. Es improbable. Guillermo Montenegro seguramente seguirá la lógica de los gobernadores radicales y del PRO, la responsabilidad de laburar por sobre la rosca política. Sería sano que el intendente aproveche el momento político y abandone el discurso de la discriminación.

 

Quizás nos apresuramos y el alcalde termine por sorprendernos, pero es poco probable si es que pretende sostener la gobernabilidad de los próximos 4 años. La mayoría automática y buena parte de la estructura de su gestión están en juego. A buen entendedor sobran las palabras.

 

La campaña está casi paralizada pese a que el balotaje está a la vuelta de la esquina. Estamos sumergidos en la incertidumbre por culpa de los que dicen tener todas certezas. Después no se quejen ni se sorprendan.

 

Hasta la semana que viene.

 

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