La política debería mirarse en el espejo

La política debería mirarse en el espejo

La visita de Axel Kicillof dejó en evidencia la estrategia de Fernanda Raverta. Guillermo Montenegro se muestra errático. Patricia Bullrich y Sergio Massa pelean, utilizando estrategias del pasado, para quedarse con un lugar en el ballotage.

18 de septiembre de 2023

Estamos a poco más de un mes de las elecciones generales en la República Argentina, el momento en el qué sabremos si será necesaria una nueva ronda electoral en el mes de noviembre.

 

En la mayoría de las provincias las elecciones se desdoblaron, es decir ya eligieron sus representantes locales o lo harán en las próximas semanas, no es el caso de la provincia de Buenos Aires: el 22 de octubre entrada la noche sabremos quienes dirigirán los destinos de la provincia de Buenos Aires y del Partido de General Pueyrredon.

 

Tanto en la elección de gobernador como en la de intendente no existe el ballotage, es decir gana el que saca más votos sin ningún tipo de mayoría calificada.

 

En las últimas columnas venimos insistiendo que el número mágico de Guillermo Montenegro es 140.000, y que ya casi nadie sueña con un triunfo arrollador del alcalde: solo se conforman con un triunfo.

 

Algo similar ocurre con Axel Kicillof, pero en ese caso desde su entorno nunca soñaron con un triunfo holgado, siempre el objetivo fue un voto más que cualquiera de sus adversarios.

 

En La Plata vieron con buenos ojos el sorpresivo triunfo de Néstor Grindetti en las primarias de Juntos por el Cambio, ya que creen que tiene un techo más bajo que Diego Santilli, pero monitorean atentamente que Carolina Píparo no sea capaz de capitalizar el posible creciente de Javier Milei. Por ahora se muestran con cierto optimismo.

 

El juego de Axel Kicillof explica su desembarco en algunas ciudades puntuales, como es el caso de Mar del Plata. El gobernador obtuvo en nuestra ciudad 102.352 en las PASO (29,64%). El tramo local de la boleta de Unión por la Patria camuflado en el Encuentro Marplatense se alzó con 109.763: hay margen para crecer.

Un dato a tener en cuenta es que en el Partido de General Pueyrredon la nómina de diputados provinciales de UP obtuvo 105.150 (30,64%), en otras palabras, el menospreciado Gustavo Pulti sacó más votos que el mismísimo gobernador estrella de este tramo de la campaña de Fernanda Raverta.

 

Como adelantamos, Raverta dejó en un segundo plano a Pulti porque consideran que ese voto ya está fidelizado, es decir Acción Marplatense le dio al Encuentro todo lo que tenía y se llevará más de lo que muchos deseaban: 2 concejales y 1 diputado provincial.

 

Cuando muchos auguraban el final de AM, la maniobra del ex alcalde en consonancia con la encargada de la ANSES no solo le posibilitó sobrevivir, sino que implica un crecimiento del ¿ex? o ¿futuro? partido de la ciudad. Quizás las gaviotas solo se hayan tomado un tiempito de vacaciones y vuelvan a volar en poco tiempo.

 

Hay otro dato a tener en cuenta en la campaña del Encuentro: es muy difícil que la elección en nuestra ciudad cambie de manos, entonces todos los esfuerzos se centran en la posibilidad que Raverta y Kicillof se potencien mutuamente. La provincia de Buenos Aires puede transformase en el último reducto de filo kirchnerista, Fernanda y muchos de los compañeros olvidados en la lista de concejales lo saben. Hay mucho en juego.

 

En esa línea en las últimas horas Axel Kicillof anunció la construcción de un nuevo hospital en nuestra ciudad cuando las críticas por el estado del HIGA retumban, no solo en redes sociales, sino también en el Deliberativo. Quizás la campaña meta la cola en la sesión del lunes de la mano de este tema.

 

Mientras tanto la campaña local de Juntos por el Cambio navega en aguas turbulentas. La estrategia es bastante limitada: Rabinovich entretiene a la tribuna en redes sociales mientras Montenegro se muestra cálido y cercano a los problemas de la gente. A simple vista parece llamativamente improvisada si la contrastamos con campañas anteriores en las que todo funcionaba ajustado como un reloj suizo.

El radicalismo local parece haber resignado buena parte de su protagonismo, la visita de Patricia Bullrich no fue lo que se esperaba, y desde el comando de campaña siguen preocupados por conocer los problemas de una ciudad que gestionan hace 4 años, un insulto a la inteligencia de los votantes, que al parecer optarán por el malo conocido. El latiguillo de escuchar a los vecinos debería ser a esta altura digno de castigo electoral.

 

Guillermo Montenegro se embarcó en la reelección sin siquiera esbozar un proyecto de ciudad más allá de un par de lugares comunes. La incertidumbre que pesa sobre algunos es el precio de esa forma de (no) hacer política.

 

A nivel nacional y provincial la campaña de Juntos por el Cambio no luce mucho mejor. Luego de los fallidos intentos por revitalizar la alicaída candidatura de Patricia Bulrrich que significaron la inclusión de Carlos Melconian y Santiago Kovadloff, a la aspirante del PRO solo le quedó festejar triunfos de candidatos radicales en Santa Fe y Chaco pese a que ninguno de los dos se ha mostrado cercano a la ex ministra más allá que para la foto de ocasión. Una foto no se le niega a casi nadie.

 

Silenciosamente el radicalismo se garantizó el protagonismo en el tablero político de los próximos 4 años. Una construcción sigilosa pero que deja en evidencia la debilidad del PRO más allá de nuestra concepción porteño céntrica.

 

Al parecer Patricia no le hizo caso a Jaime Duran Barba (mentor de Mauricio Macri), y decidió basar su discurso en la oposición al kirchnerismo, así lo demuestra su flamante spot de campaña. Ya no es “todo o nada”, sino que se apunta a la moderación creyendo que aún está latente el rechazo al kirchnerismo más duro, un argumento similar al de 2015 pero en 2023.

 

En los últimos días redoblaron las críticas al nuevo “Plan Patita” impulsado por el ex super ministro y candidato Sergio Massa, pero quizás deberíamos refrescar un escenario post electoral que no le resulta ajeno a Juntos.

Post debacle en las PASO 2019 acompañada de una devaluación luego de enviarnos a dormir temprano, Mauricio Macri impulsó un paquete de medidas que según indicó beneficiaban a “17 millones de trabajadores y sus familias y a todas las pequeñas y medianas empresas, que están pasando por un momento difícil y de mucha incertidumbre”.

 

Entre otras medidas la gestión Macri dispuso un aumento en el salario mínimo, se congelaron por 90 días el precio de la nafta y los combustibles, se aumentó un 20% el piso Impuesto a las Ganancias para trabajadores, y el 15 de agosto firmó un decreto para eliminar el IVA de los alimentos que integran la canasta básica (que le trajo un dolor de cabeza con las provincias por la coparticipación).

 

A diferencia del trágico final del gobierno de la ALIANZA, al que Bullrich ya había renunciado en noviembre de 2001, la candidata de Juntos por el Cambio aún era Ministra de Seguridad cuando Mauricio Macri puso en marcha su “Plan Platita” en el contexto de la épica del “sí, se puede”.

 

La irresponsabilidad y el oportunismo no son un disvalor exclusivo de Sergio Massa, quizás esta repetición en el patrón sea el origen de la irrupción de un volátil y hasta ahora infranqueable Javier Milei. La política debería mirarse en el espejo.

 

Hasta la próxima.

 

PD: si esperaban encuestas y los defraudamos, les prometemos un especial de mediciones para el próximo jueves.

 

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