Entre plan platita y plan granzita

Entre plan platita y plan granzita

Los oficialismos menosprecian a los ciudadanos. Creen que tienen memoria de corto plazo y que por un par de acciones oportunistas olvidarán años de olvido. El escándalo por las renuncias en la Secretaria de Cultura y las justificaciones del león Montenegro.

31 de agosto de 2023

Cualquier ciudadano promedio debe preguntarse por qué los oficialismos intentar remendar sus pésimas gestiones con acciones impropias, temerarias e inoportunas en cuanto a la proximidad de las elecciones. Es irritante que los gobiernos se “acuerden” de los sectores olvidados 60 días antes que los ciudadanos deban concurrir a las urnas.

 

Parece que se desprecia al ciudadano y se lo rebaja al rol de mero votante. Ser ciudadano significa ser miembro pleno de una comunidad, tener los mismos derechos que los demás y las mismas oportunidades de influir en el destino de la comunidad. También supone el cumplimiento de una serie de deberes y obligaciones vinculados a esos derechos. Es decir, la dominante visión mercantilista de la política ve al ciudadano como un comerciante observa a un cliente.

 

En nuestra ciudad la situación social es muy grave: la inseguridad no es una sensación, es una realidad que golpea incluso a los sectores que votaron a Guillermo Montenegro, pero en ese caso parece que el anti kirchnerismo aún es lo suficientemente fuerte y le rinde algunos buenos dividendos al alcalde. Buena parte de los votantes de Patricia Bullrich tuvieron una respuesta emocional en el cuarto oscuro: “Patricia pondrá orden y sacará a los kirchneristas”, se escuchaba una y otra vez en la “Plaza del Agua” en ocasión del acto de cierre de la campaña provincial de la vencedora de la PASO de Juntos por el Cambio.

 

Como remarcamos en la última columna, el “Gran Mar del Plata” está olvidado. Pero parece que la gestión municipal cree que con un par de reuniones en “locaciones amigables” retratadas con singular destreza (la fotografía es un arte) y comunicadas con discursos enhebrados con antelación, sumado a una repentina atención al calamitoso estado de algunas calles y a una simulada reducción de la planta política, el intendente logrará superar el 40% y así tener listo el pasaporte para cualquier otro cargo que le ofrezcan.

 

El plan granzita vino de la mano de una simulación que por grosera no deja de ser inteligente. El affaire Cultura derivó en que la Secretaria de Cultura pase a la órbita del EMTUR. Más allá de las desprolijidades administrativas, el conventillo político y la falta de planificación cultural, Montenegro y su entorno esbozaron con orgullo una frase propia de la motosierra de Javier Milei: recorte del gasto político. Para los desprevenidos los funcionarios renunciados se cuentan con los dedos de una mano. El recorte del gasto no fue un factor a la hora de tomar la decisión, si de intentar justificarla.

Es más, cuentan las paredes del Municipio que algunos ex funcionarios se enteraron por los medios de la decisión del alcalde, que en una primera instancia solo iba a rodar una cabeza y que el enojo de un dirigente del PRO es mayúsculo. Algunos hasta avizoran que esta pelea no terminará acá y ya están repasando los funcionarios que responden a ese dirigente porque serían los próximos renunciados. El intendente suele ir a fondo en estos casos, no tolera sublevaciones, basta con recordar la ruptura con su ex socio Lucas Fiorini y con quien lo acompaño como primer candidato a concejal, el multifacético Nicolás Lauría.

 

Las decisiones que toma Montenegro y su grupo más íntimo no se cuestionan. Por eso la fantasía del cogobierno que envalentona a algunos solo pende de la conveniencia. A esta altura deberían saberlo. Una cosa es ser empleados administrativos y otra muy distinta gestores del conflicto público. Es sabido que solo un par de funcionarios pueden sentirse políticamente respetados.

 

El alcalde enfrenta un problema: la elección de Bullrich no fue lo suficientemente buena como para descorchar antes de tiempo y algunos afirman que no le resultará nada fácil retener parte del voto de Larreta. De comprobarse esa máxima el intendente deberá hacer algo más que compartir escenarios prestados para llegar al 40%. Deberá buscar inexorablemente el corte de Javier Milei. ¿Será capaz el intendente de intensificar el discurso anti casta con tal de obtener algunos votos libertarios?. La respuesta es afirmativa, solo resta saber la forma en que lo hará. La resolución del conflicto de la Secretaria de Cultura quizás sea un anticipo.

 

La oposición intentó obtener algún rédito de este “escandalete” pero sin mucho éxito. La planificación cultural es un déficit de las últimas dos gestiones (ambas del PRO) entonces es probable que desde el EMTUR hasta logren algún resultado a corto plazo que demuestre cierta capacidad de gestión. En definitiva, no es un problema que esté entre las prioridades de los marplatenses que temen salir a la calle después de las 18hs., penan por tomar un colectivo o apenas pueden circular por su barrio. Es un debate casi exclusivo de los políticos.

En el orden nacional Sergio Massa hizo la gran Mauricio Macri: miró para otro lado mientras que el mercado devaluaba para luego emerger de entre las tinieblas con un paquete de medidas para calmar los ánimos. Massa no oculta su voracidad por el poder, el nuevo plan platita es glosario de buenas intenciones que a las pocas horas se topó con la negativa de muchos gobernadores de pagarle un bono de $60.000 (en 2 cuotas) a los empleados estatales. Era esperable que la medida sea al menos conversada entre los popes justicialistas. No ocurrió. Incluso Barrionuevo predijo un triunfo de Javier Milei. Dicho sea de paso, el león se guardó unos días a la espera de las primeras encuestas (las que no leemos) y analiza si moderar el mensaje o prender la motosierra.

 

La campaña de Patricia Bullrich espera tener un empuje que la vuelva “meter en la pelea por el ballotage” con la incorporación de Carlos Melconian y la Fundación Mediterránea. “El think thank nació en Córdoba en julio de 1977 y tuvo su época de oro cuando Domingo Cavallo llegó al ministerio de Economía en la administración de Carlos Menem y puso en marcha la convertibilidad”, recuerdan en algún diario porteño. ¿Qué puede salir mal? ¿Qué opinarán los socios radicales? Muchas preguntas para una candidata que hasta ahora parece no tener respuestas.

 

En definitiva, asistimos al miserable camino a las elecciones de octubre. Es inexplicable la distancia temporal entre las PASO y las elecciones generales. Yo no recordamos las épocas en que los grandes medios no estaban en campaña (los candidatos parecen ser partenaires del show). Tampoco recordamos el brutal asesinato de una niña el miércoles previo a las elecciones, un par de atracos violentos en el gran Buenos Aires el jueves de la misma semana o la muerte de un manifestante (sin hacer valoración de sus antecedentes penales) en inmediaciones del obelisco que fue burdamente utilizada por casi todos los sectores políticos para luego ser rápidamente olvidada.

 

La memoria es frágil en épocas electorales. La sociedad está aturdida. Necesitamos un poco de paz para pensar: apaguen la tele, cierren la compu, desconecten la radio y piensen. Piensen en ustedes y en los demás. Ya no hay margen para seguir equivocándonos.

 

Hasta la semana que viene.

 

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