El secretario de Cultura quedó en el ojo de la tormenta tras el insólito error que dejó sin Juegos Bonaerenses a chicos marplatenses. Balmaceda fue citado a la privada. El intendente busca salir lo menos golpeado de este escándalo. ¿La salida sería solo apuntar a funcionarios de menor rango?.
El escándalo que sacude por estas horas el despacho del intendente Guillermo Montenegro genera un gran malestar en el jefe comunal. Ocurre que la delegación de Cultura de Mar del Plata, que debía viajar a disputar las semifinales de los Juegos Bonaerenses a la ciudad de Ayacucho, no pudo asistir por un insólito error.
Integrantes del Centro con Orientación Deportiva y Artística para personas con discapacidad intelectual (CREDE), agrupaciones folclóricas, privados y particulares, que debían viajar a competir, no pudieron hacerlo debido a que desde la Secretaría de Cultura Municipal, que organiza el transporte de la delegación y es la encargada de gestionar con Provincia, inscribió mal la fecha del viaje.
A partir de tomar conocimiento público esta situación, una vez más el secretario de Cultura, Carlos Balmaceda, quedó en el ojo de la tormenta y desde la oposición rápidamente pidieron su renuncia.

Las primeras informaciones que se dispararon desde la propia Secretaria Privada (para un selecto grupo de medios) fue que el intendente tomaría decisiones y pediría renuncias. Sin embargo a medida que transcurrió la mañana tomó fuerza la versión que el costo político que significó este escándalo no lo pagaría el secretario Balmaceda sino funcionarios de menor rango.
Concretamente se habla de un Director Coordinador que responde a la concejal Mercedes Morro y al Director General del área, un radical de muchos años en la gestión de Cultura.
Esta mañana se pudo observar como Carlos Balmaceda hablaba por teléfono en el hall del palacio comunal a la espera de ingresar a la Privada. Allí se definirá su futuro dentro de la gestión y el de sus funcionarios más cercanos.