La política en offside

La política en offside

La política que aún no logra descubrir la hendija por la que les entró el fenómeno Milei juega a las adivinanzas de cara al 2027. Confían en su buena fortuna, pero las PASO abrieron la caja de Pandora y nadie está a salvo.

22 de agosto de 2023

Hace unos días hacíamos referencia a la “profecía autocumplida”, esa tesis que indicó que el electorado se dividiría en tercios y que se debía prestar atención a los pisos de cada una de las fuerzas. Con el correr de los días queda en evidencia que no fue más que un parloteo de aquellos que presumen de lo que carecen.

 

No hay tercios: las PASO dejaron en evidencia el surgimiento de una tercera fuerza capaz de canalizar el rechazo de buena parte del electorado a las prácticas de las coaliciones consolidadas.

 

Tal es así que los mismos que hicieron referencia a los tercios equivocaron groseramente el perfil de los votantes de dicha fuerza emergente, que cuenta con la particularidad de no auto percibirse como una alianza variopinta, sino que se jacta de su construcción verticalista y dogmática.

 

La Libertad Avanza no realizó elecciones por demás llamativas en Capital Federal o la Provincia de Buenos Aires (tal lo esperado), sino que se impuso en el resto del país, llamativamente en muchas provincias en la que los candidatos libertarios locales solo habían sumado fracasos.

El “voto Milei” no es solo una expresión de clases medias desencantadas y permeables a virar al centro o el voto “Rappi” como insinúan despectivamente los analistas porteños, es un voto que no debe ser subestimado y que representa mucho más que un capricho electoral. Los sectores olvidados, marginados y/o utilizados por los gobiernos de turno dijeron basta.

 

Incluso hay muchos aspectos llamativos en la comunicación de La Libertad Avanza. El alcance orgánico del mensaje (no hay registro de gastos considerables en redes sociales), la forma en que utilizan las redes sociales (tómense unos minutos para “chusmear” el IG oficial) y el aprovechamiento de Youtube y otros canales (donde llegaron a producir una especie de película para fortalecer el relato). Todo es una gran casualidad o claramente se nos escapó la tortuga. Una idea sigue siendo más fuerte de lo que pensamos, incluso para los algoritmos.

 

La política se “comió la curva” y los primeros que deben repasar su lógica son los “armadores” de Juntos por el Cambio.

 

La sociedad no se corrió a la derecha, se cansó del esquema vigente y pateó el tablero. Es hasta gracioso leer a muchos que disfrutaban de los furiosos embates de Bullrich al criticar la inestabilidad, falta de equipos e intransigencia de Javier Milei, cuando hace unas semanas la ahora autoproclamada ¿líder de la oposición? tildaba a su adversario de tibio y casi condenaba cualquier tipo de diálogo con aquellos que no pensaban como ella. Como anticipamos en la última columna, Patricia Bullrich deberá disfrazarse de Horario Rodríguez Larreta, y ya sabemos el resultado de quedar atrapado en la delgada avenida del medio.

 

Como nunca antes, Juntos por el Cambio corre el riesgo de desaparecer. Aunque en política nunca está dicha la última palabra, la endeblez de la coalición quedó expuesta.

 

 

Buena parte de este escenario se debe a lo que el libertario denomina “la casta”. Para el electorado “la casta” son los mismos de siempre y quieren algo distinto. Es bastante simple.

 

La antinomia kirchnerismo/macrismo vació de contenido a la política: la denostación del diálogo como ejercicio político derivó en la construcción de un microclima de auto aceptación. Los políticos se gritan entre si desde cada orilla de la grieta y sus diferencias son cada vez menos perceptibles. Tal es así que todos señalan el pasado o legajo del otro mientras se apresuran a esconder el propio. Le importa a casi nadie que no sean ellos.

 

Las coaliciones ni siquiera profundizaron la construcción de una identidad, solo hicieron un culto de esconder las diferencias de fondo y limitaron la confrontación a una lucha por el poder. Incluso aquellos que se llenan la boca hablando del mérito anteponen “la rosca” a los merecimientos. ¿Qué podían esperar?.

En esa lógica, muchos se jactan de estar un paso adelantados a la realidad (y muchos viven de celebrárselo). El fuera de juego, offside, fuera de lugar, órsay o posición adelantada es una regla de carácter estratégico, introducida en el fútbol y otros deportes con la intención de ordenar el juego.

 

Jugar todo el tiempo al borde caer en posición adelantada es un lujo que pueden darse solo algunos delanteros, pero la mayoría más temprano que tarde pierde capacidad de reacción y cae sistemáticamente en offside. Lo que supo ser un atributo se transforma en una falencia. De allí la necesidad de reinventarse y lo valioso que resulta tener algo más que un delantero en estado de gracia.

 

Ustedes se preguntarán a qué se debe esta licencia futbolera, a que la buena parte de la política está quedando en offside, aunque algunos aún disfrutan de tirar diagonales y muchas veces los salva el VAR. La suerte del campeón.

 

En nuestra ciudad fue una sorpresa que La Libertad Avanza se ubique por encima del 20%. Si esto se confirma en octubre significa el ingreso de 3 concejales “libertarios”. El sistema de reparto de bancas le permite a Montenegro contar con una mayoría legislativa incluso en un escenario catastrófico. El futuro del intendente parece blindado.

 

Pese a que aún restan un par de meses para que la reelección sea una realidad y la mayoría automática un recurso inagotable, los integrantes de Juntos por el Cambio en nuestra ciudad juegan sus fichas pensando en 2027.

 

Las campañas de Bullrich y Larreta cerraron derrotero intentando mostrar a Montenegro como propio. Una vez resuelta la contienda, tanto ganadores como perdedores empezaron a pasarle factura al intendente. El radicalismo se adueñó del ¿sorpresivo? triunfo interno de Patricia en la ciudad e intentó marcarle la cancha al alcalde sin dejar de pensar en condicionar la sucesión de Montenegro una vez finalizado su segundo mandato para el cual aún no fue electo.

 

Desde el larretismo existen también señalamientos, pero el entorno del intendente no se queda atrás a la hora de responderlos: Montenegro no logra hacer pie en la 5ta sección electoral. Esto puede deberse a que su liderazgo no logra imponerse como un modelo a exportar (algunos lo atribuyen a su sociedad con un sector del radicalismo encabezado por Abad), también puede ser que algunas veces se menosprecie la fortaleza y pragmatismo de algunos caudillos radicales de la zona (algunos justamente responden al líder del radicalismo provincial), o quizás se deba en buena medida a la simple impericia en el armado regional del PRO. Esta cuestión no es menor de cara al 2027.

En base a los resultados y reacomodamientos internos, la sucesión del intendente queda resumida a un nombre y apellido: Alejandro Rabinovich. ¿Podrá el ahora senador provincial soportar 4 años de víspera?. ¿El radicalismo aceptará mansamente la sucesión o intentará recuperar la intendencia luego de 20 años?.

 

La política que aún no logra descubrir la hendija por la que les entró el fenómeno Milei juega a las adivinanzas de cara al 2027. Buena parte de la explicación de la irrupción de una tercera fuerza está en jugar siempre al borde del fuera de juego, siempre en la misma línea que el último defensor, pensando en la próxima jugada abstraídos de la realidad del partido (nuestra realidad).

 

Las PASO abrieron la caja de Pandora. Algunos siguen confiando en sus reflejos, en la torpeza de los defensores o en su buena fortuna. El tiempo dejará en evidencia si tenían razón en evitar lo inevitable.

 

Bonus Track: no actúen cual zombies en alguna popular serie basada en un juego (que recomendamos) creyendo o replicando encuestas y operaciones firmadas por los mismos que se equivocaron o mintieron hace tan solo unos días. La racionalidad es un ejercicio indispensable. Practiquémoslo.

 

Hasta la próxima. Suerte en el intento cotidiano de sobrevivir a la realidad.

 

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