La profecía auto cumplida

La profecía auto cumplida

Las PASO dejaron mucha tela por cortar. La crisis se agrava y parece que ya nada importa. ¿Milei fue una sorpresa a una consecuencia?. La política parece no estar dispuesta a aceptar sus errores.

17 de agosto de 2023

Hace algunas semanas intentábamos refutar la profecía de los “tercios electorales”. En aquel entonces se aseguraba que el electorado se dividiría en tercios generado un escenario de incertidumbre inimaginable a pesar que es algo que ocurre en muchos países pluripartistas sin que sea una tragedia ni mucho menos, pero vivimos en Argentina.

 

El planteo fue previo al frenético cierre de listas, incluso parecía lejano, aunque irremediable.

 

A los efectos de contextualizar, una profecía es una predicción hecha en virtud de un don sobrenatural. Aquellos que anticiparon este “fenómeno” estarían para algunos por encima de la media de los simples mortales. A simple vista encontramos un problema de autoestima baja en aquellos que se rinden ante la superioridad indiscutible de un líder. Tenemos una inclinación innegable por los liderazgos mesiánicos. Un psicólogo a la derecha por favor.

 

La política es el arte de transformar la realidad, alguno se atrevería a ir más allá y afirmar que es una lucha contra lo que el statu quo plantea como irremediable. Es triste quizás aceptar que para algunos es una empresa y para otros tan solo un negocio. Todo legal desde ya.

 

Si es que hubo quienes honestamente vieron que un escenario de 3 fuerzas políticas igualadas en cantidad de votos era posible (o inevitable) quizás debieron hacer algo para modificar algunas variables y de esa manera torcer la realidad en beneficio de cada uno de sus espacios, siempre pensando en la buena fe de los protagonistas y su espíritu transformador.

 

Por algún extraño motivo nadie evitó el supuesto colapso. El oficialismo eligió quizás al peor candidato, quien pese a fracasar estrepitosamente al frente del Ministerio de Economía aún puede ser presidente pese a que todos los días hace algo para no serlo.

La oposición, que hasta el domingo era Juntos por el Cambio, se desangró en una primaria que debía fortalecer al espacio, pero terminó siendo un fiasco. Patricia Bullrich impuso un estilo agresivo (al borde del golpe bajo) y Horacio Rodríguez Larreta nunca pudo construir la ancha avenida del medio, que claramente no es tan ancha como sueña el gurú Guillermo Seita y no se ubica en el medio, a los argentinos nos gustan los extremos. Es todo o es nada.

 

El alcalde que se le “plantaba” al kircherismo en plena pandemia quedó reducido a un tibio dialoguista a manos de una ex funcionaria de algunos gobiernos y que cuyo palmares muestra poco más que una mediática irrupción al frente del Ministerio de Seguridad en épocas de Mauricio Macri. Memoria frágil la de algunos. Gran parte del periodismo tuvo bastante presente la 125 de Martín Lousteau en épocas kirchneristas pero muy poco presente la Lista 2 que Patricia supo integrar con el padrinazgo de Carlos Menem. Periodismo selectivo de verdades a medias.

 

Mientras el oficialismo y la oposición jugaban a los autitos chocadores, Javier Milei iba tomando la forma de un disruptivo carismático capaz de deleitar con sus acalorados discursos a votantes muy diversos. Milei supo interpretar como el fracaso impacta a una sociedad exitista como la nuestra, y con un puñado de ideas irrealizables fue el que más cerca estuvo de consolidarse como un tercio real.

 

El oficialismo y la que hasta el domingo era indiscutiblemente la oposición apenas superaron el 25% de los votos válidos emitidos.

La “profecía auto cumplida’, también llamada ‘Efecto Pigmalión’, es el proceso que provoca que la expectativa respecto a unos determinados hechos futuros concretos aumente la probabilidad de que estos hechos ocurran. No se confundan obsecuentes: no la vieron venir, solo que no hicieron nada para evitarla. En política para muchos perder es un triunfo.

 

Resulta extraño que aquellos que no pudieron o no quisieron hacer algo para evitar este escenario (de 3 tercios que no son ni siquiera cuartos), ahora estén convencidos que lograrán inclinar la balanza en apenas un mes y habiendo obtenidos pésimos resultados.

 

El oficialismo sigue disparándose en sus propios pies, pero confían en que con un “ajuste” en el manejo territorial y un poco de miedo desparramado por diestra y siniestra podrá recuperar al menos 5 puntos y llegar a la segunda vuelta.

 

La que hasta el domingo era la principal (o única) fuerza opositora, apuesta a que los votantes de Larreta verán ahora en Bullrich la capacidad de gestión y la cordura que no supieron valorar en las PASO, olvidarán algún exabrupto y consolidarán el 27%. Además, confían en que los votantes asustados de las “propuestas disruptivas” de Javier Milei huirán a las propuestas ¿menos disruptivas? de Bullrich. Inesperadamente Patricia deberá transformarse en aquello que le señaló a Horacio como un defecto: en una moderada. No le faltan recursos para cambiar de formas.

 

El principal problema que afrontan las coaliciones insostenibles es que el votante de Milei no siente que cometió un error, incluso está orgulloso porque cree que le está dando su merecido castigo a aquellos que ostentan gozar de un don sobrenatural.

 

Las confusas ideas del libertario no asustan a un electorado castigado, aburrido y cansado, casi que resultan anecdóticas: Milei se auto percibe como un justiciero salido de una película de Marvel, y millones de argentinos le festejan sus ocurrencias mientras los periodistas se muestran dubitativos a la hora de repreguntar algunas cuestiones sencillas, quizás le temen más al rating que al futuro archivo.

 

La Libertad Avanza se transformó en la principal fuerza electoral opositora. Muchos de los que querían un cambio ahora claman por libertad (una libertad con tufillo conservador). La debacle de JxC es digna de estudio. Hace algunos meses todos dábamos por descontado un triunfo en primera vuelta de Juntos, quizás los sobreestimamos. Aún queda tiempo, ya sabemos lo único que es realmente inevitable.

 

Para ir finalizando esta tertulia queremos destacar que no fueron las PASO las responsables de este escenario, fueron aquellos que nada hicieron para generar una alternativa tangible, capaz de llegar a millones de argentinos e interpelarlos para construir un país mejor. Fueron los que se quedaron en la comodidad de sus predicciones y acomodaron sus conveniencias a su imaginación. Fueron millones de argentinos a los que las 2 coaliciones que hasta el domingo se alternaban en la cúspide electoral no supieron interpretar por estar ocupados en mirarse el ombligo y en construir poder sin importarles que el poder no es un fin en sí mismo, sino un medio para transformar la realidad.

 

Si la política no intenta al menos interpretar a aquellos que pretende representar seguramente sucumbiremos ante algunas otras “profecías auto cumplidas”.

 

Algunas palabras a veces duelen, pero la sinceridad es un ejercicio liberador. Vale la pena Intentarlo. Hasta la próxima.

 

Comments are closed.