¿Hasta cuándo?

¿Hasta cuándo?

La campaña electoral terminó de la peor manera. Acusaciones cruzadas. La política intenta evadir la responsabilidad. No sirve señalarse con el dedo. El domingo debemos ser responsables.

10 de agosto de 2023

La campaña electoral tuvo su peor corolario. La tragedia pasa por delante de nuestros ojos todos los días.

 

Miramos para otro lado, somos una manga de timoratos que nos escudamos en nuestras penosas vidas, y en los escasos momentos de esparcimiento jugamos al ciego, sordo y mudo y a “fingir demencia”. Es lógico, no podemos vivir conscientes entre tanta basura.

 

No debería hacer falta que una tragedia nos de un cachetazo para darnos cuenta de la realidad. Pero los que buscan representarnos están en otra sintonía. Parece que no viven lo que vivimos millones de personas diariamente.

 

Nadie dice que no merecemos momentos de felicidad o esparcimiento, la vida ya es muy cruel para quitarle algún disfrute, pero debemos hacer un mea culpa, no exigimos lo suficiente. No nos hacemos escuchar. Nos conformamos con migajas. Somos fanáticos de ídolos con pies de barro.

 

Los Intendentes culpan al gobernador de turno, el gobernador señala a la justicia, los jueces al sistema penitenciario y así… el cuento de la buena pipa. Háganse cargo.

 

Es difícil creer que los políticos no nos toman el pelo. Invaden incluso nuestra privacidad con frivolidades impropias de la estatura que deben asumir. No nos importan sus recorridas, ni sus visitas con formato publicitario. Nos importa lo que hacen en su función de representantes del pueblo, y si es eso lo que hacen están en deuda.

 

Estamos cansados de vivir con miedo. Estamos cansados que no nos alcance para vivir. Estamos hartos que nos tomen por tontos. Alguien debe decirlo, lamentablemente somos nosotros desde esta modesta columna. Lamentamos que seamos tan pocos (ojalá seamos muchos más de lo que pensamos). Llega un momento en que tomamos conciencia que hay que decir basta.

 

Basta de slogans vacíos. Basta de visitas oportunistas. Basta de calles en la que se respira miedo y abandono. Basta.

 

No es suficiente estar juntos, ni encontramos electoralmente, ni proponer eliminar a la “casta” gritando desaforado un fragmento de justamente de un tema que se llama “Panic Show”.

 

Necesitamos políticos a la altura de los problemas. Necesitamos educación para lograr igualdad. La igualdad antecede al mérito.

 

“Y no hables de meritocracia, me da gracia, no me jodas que sin oportunidades, esa mierda no funciona”.

 

Necesitamos sensibilidad y gestión. Necesitamos que la política deje de señalarse con el dedo en público y abrazarse en privado. Estamos agotados, desanimados y tristes. Llegó el momento de decir hasta acá llegamos. Estamos rotos.

 

Terminemos con el show montado por aquellos que no quieren hablar de ciertas cosas y disimulan sus silencios con sugerencias de algunos algoritmos o de aquellos que nos arrogamos la capacidad de interpretarlos.

El domingo somos protagonistas de nuestro destino. Seamos ciudadanos. Seamos responsables. Seamos los que demos el primer paso para vivir mejor. Merecemos vivir mejor.

 

No nos conformemos solo con nuestra comodidad. Miremos más allá que el alcance de nuestros ojos y hagamos lo que debemos para mejorar nuestras vidas, la de nuestros hijos, la de nuestros viejos y la de nuestros vecinos.

 

El circo solo entretiene, te adormece. Llegó el momento de hacer ruido.

 

 

El domingo debemos reventar las urnas y expresarnos. Es el único momento en que no nos pueden entretener con cortinas de humo glamorosas.

 

Llegó el momento de exigir soluciones. Tenemos que hacerlo. Es nuestra responsabilidad. El domingo tenemos una oportunidad. Somos los ciudadanos los que debemos estar a la altura de la realidad.

 

“Aunque quieran vernos rotos, no damos brazo a torcer”.

 

Hasta la próxima.

 

PD: desde ya pedimos disculpas por escribir desde lo más profundo de nuestras entrañas, pero no podemos ser cómplices de este delirio.

 

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