Teóricos del voto

Teóricos del voto

La campaña sigue repleta de operaciones y carente de propuestas. En Juntos por el Cambio comenzó el desfile de precandidatos y Montenegro diversificó sus “bendiciones”. Pocas veces el escenario fue tan incierto.

20 de julio de 2023

Hay momentos en una campana electoral que resultan ser un quiebre intelectual. La previa está marcada por el frenesí del cierre de listas: los engaños, las traiciones, las trapisondas y las decepciones. El periodismo tiene un residual de crueldad, la primicia no se mide siempre por el valor de la misma (para el conjunto) sino por las reacciones que genera.

 

Hace tan solo unos días con algunos amigos nos encontrábamos siguiendo la elección primaria de Santa Fe con tres dispositivos electrónicos: computadora, celular y televisor. Una pregunta que me hicieron en ese momento me perturba hoy con algo de demora: ¿por qué no esperas que termine el conteo? ¿qué va a cambiar porque te enteres mañana?.

 

La simpleza del planteo pone en jaque la inexplicable curiosidad electoral que muchos tenemos. Supongo que algunos de los que siguen esta columna enfrentarán dilemas similares. Jugando con algo de atrevimiento (mil disculpas a los autores) con una canción que quizás no fue tan popular como merecía, esta campaña llena hasta el techo de teóricos del voto.

 

Un teórico es una persona que cultiva la parte teórica de una ciencia o un arte, entonces nos preguntamos que es la teoría: es el conocimiento especulativo considerado con independencia de toda aplicación. ¿Qué sería de la política sin la aplicación práctica? La relación de teoría y práctica se entiende como el desarrollo de las posibles con elucubraciones teóricas. “La teoría fundamenta la práctica y la práctica puede generar teoría a través de la reflexión sobre ella misma, a través del pensamiento crítico”, indican los que saben.

 

La absurda necesidad de seguir un proceso electoral en vivo se basa en el concepto especulativo, necesitamos contrastar nuestra teoría, es un desafío para con nosotros y para con otros. La práctica en este caso sería el ejercicio electoral, y es ese el momento inexplicable en el que cobra sentido estar actualizando un conteo, ya que se dispara la reflexión y el pensamiento crítico. Somos teóricos del voto ávidos por algo de que agarrarnos en el mar de incertidumbre de un proceso electoral.

 

“Nos disparan con malas biografías y textos. Eso es apropiado para persuadir una masa humana. Sin siquiera saber de qué se trata”. Estamos cruzados por un torbellino de mentiras, operados por oportunistas necesitados por eso tratamos de encontrar algo de sentido en un proceso electoral olvidable.

 

Una vez finalizada la etapa pre electoral comienzan las campañas, y no sé si será por la experiencia, que es prima hermana de la vejez e íntima amiga del cansancio, pero podemos anticipar que esta elección se caracterizará por un sinfín de mentiras: cada vez más se intenta jugar con el electorado, se lo segmenta hasta reducirlo, se lo ignora por no ser cuantitativamente relevante y se lo utiliza como insumo ante la falta de propuestas.

 

Por favor… basta de fotos con abrazos fingidos, el encuentro genuino no siempre se televisa. Para muestra basta ver las inexplicables séxtuples de Guillermo Montenegro y los múltiples encuentros destinados a ser una gacetilla de Fernanda Raverta.

“Nos persiguen con largos algoritmos perversos. Eso es adecuado para instalar un dossier de pavadas. Sin siquiera saber de qué se trata”. Los spots se miden en visualizaciones, los candidatos preguntan por el rating, ni siquiera importa que casi todos dicen lo mismo y utilizan los mismos recursos. Le hablan a un electorado que necesita respuestas, pero les trasladan sus dudas e intensifican sus miedos. Vil recurso el de valerse de la necesidad del otro.

 

En esta campaña todos luchan por imponer “climas”. Es una guerra psicológica en la que el votante no participa, está preocupado por la vida real. Hay más encuestas que consultoras que son divulgadas por aquellos que deberían estar preocupados y ocupados por elaborar una plataforma que nos permita pensar en el futuro sin tomarnos la cabeza con ambas manos. ¿Alguien cambiaría su voto por leer determinada encuesta?. La respuesta en esta instancia es negativa. Puede que en la última semana se pueda apelar al voto útil, pero este circo comenzó antes del cierre de lista. Todos les hablan a los propios y tratan de desanimar al otro.

 

En ese juego la interna de Juntos por el Cambio es insalubre. La cueva llamada Twitter alberga lo más bajo de la humanidad y es el lugar elegido para dar las batallas que a nadie le importan. Para ser “tendencia” un tag en esa red social necesita reunir algo así como 1500 menciones en un breve lapso de tiempo. Las tendencias se festejan cual resultado electoral pese a que son pautadas. ¿A quién le habla la política?.

 

Horacio Rodriguez Larreta invitó por teléfono a un austero encuentro realizado en una plaza de la ciudad. Diego Santilli intentó ponerle mística (con dudosos resultados) a su desembarco en Mar del Plata secundado por de Emiliano Giri y Fernando Muro. Maxi Abad reunió a los propios en un correcto acto en un nuevo local céntrico. La teoría contrasta con la práctica. Nadie despierta pasiones. La política sin pasión es un mero acto burocrático.

Montenegro coqueteó con Abad y Sanz pero se subió a la foto de Larreta. La ambivalencia del intendente será una constante desgastante. Spoiler Alert: Montenegro se va a subir a todos los escenarios que lo inviten, su reelección está en juego y en definitiva todos los votos valen lo mismo sin importar de donde provengan. Que nadie se ponga nervioso por demás. No hay una señal en esas fotos.

 

La pregunta es hasta cuándo vamos a navegar en este mar de intrascendencia y frases repetidas. Incluso es hasta aburrido jugar con las contradicciones sin ser funcional a tal o cual, porque las hay en todas las coaliciones. Contrastar propuestas es contrastar fotos o afiches, porque casi nadie dice algo que trascienda la descripción de lo que eligen mostrar. Todos dicen querer que los barrios que visitan estén mejor, pero están igual que la última vez que los visitaron. El tiempo pasa y los problemas siguen siendo casi los mismos.

 

Quedan aún unos cuantos días para las PASO. Es cuestión de postergar los slogans y darle rienda suelta al político que buena parte de los candidatos tiene dentro. Hay muy buenos exponentes, que son infinitamente más de lo que eligen traslucir. Pasemos de la teoría prestada a la práctica ciudadana. No importa tanto la elección como el por qué deberían elegirlos.

 

Esta ciudad está llena hasta el techo de teóricos del voto y nosotros por suerte o por desgracias somos algunos de ellos.

 

Buen fin de semana. Hasta pronto.

 

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