La cercanía no se televisa

La cercanía no se televisa

La campaña transcurre sin pena ni gloria. Encuentro Marplatense intenta sumar. JxC intenta retener y que la interna no espante. La Libertad Avanza confía en el arrastre y arruinarle la fiesta a Guillermo Montenegro.

17 de julio de 2023

Parece que “estar cerca” es la cuestión central de la campaña. En Mar del Plata – Batán los precandidatos simulan cercanía incluso ante los flashes. Es difícil captar un instante de intimidad genuino en una foto, se necesita de un gran fotógrafo, y una vez captado nos deberíamos preguntar qué se quiere mostrar.

 

Hace unas semanas venimos hablando de cercanía, y celebramos que algunos otros medios de comunicación también lo hagan, Guillermo Montenegro descuidó su único capital político haciendo malabarismo para sortear la interna de su partido: lo logró, pero ahora debe sobreactuar para recuperar el terreno perdido.

 

Montenegro multiplicó la presencia en la vía pública intentando plasmar en gigantografías aquello que relegó por meses. Algunos dirán que es un estilo de campaña antiguo, otros afirmarán que es aumentar su presencia ante un adversario unificado.

 

La lógica de la suma de los precandidatos a presidente de Juntos por el Cambio como garante de un resultado holgado tiembla ante la posibilidad que la Libertad Avanza logré desde el arrastre anónimo un par de bancas. Esos votos le duelen al oficialismo.

 

Las encuestas como insumo periodístico han perdido valor. El manoseo de los estudios cuantitativos solo para contener a pequeños grupos de opinión e intentar instalar un clima que ni los manipuladores creen destruyó un elemento útil. Tuvimos un ejemplo en la ciudad hace pocos días.

 

Las encuestas que no se publican, las que no son groseramente manipuladas, dejan en evidencia la decepción y la indiferencia incluso a la hora de responder un simple cuestionario, es muy difícil anticipar resultados, pero no tanto captar sensaciones: en líneas generales al oficialismo no le cierran los números como esperaban y Encuentro Marplatense celebra una derrota digna en las primarias que los dejé expectantes.

Volvamos a la cercanía como valor. Hace ya algunos años se impuso que el ciudadano actual es mucho menos sensible ante los contenidos de las medidas que adopta el gobierno que ante las manifestaciones de simpatía y proximidad de los gobernantes, siempre que las perciba como sinceras. De ahí surge la necesidad de ser cercano.

 

Juntos por el Cambio transformó en un hecho político los timbreos (escucha pasiva) y el kirchnerismo hizo lo propio con el ya famoso slogan “la patria es el otro” (empatía) que ahora se trasformó en “la patria sos vos”: Unión por la Patria sería algo así como nos unimos por vos (paternalismo).

 

Ese análisis que pone la proximidad por sobre la gestión de los problemas de la ciudadanía entró en crisis en la post pandemia. No basta con escuchar cuando no hay vacunas, cuando te fundís o cuando perdés el trabajo. Montenegro supo capitalizar la gestión de la crisis COVID en contraposición con las medidas restrictivas de Kicillof: la cercanía era intentar resolver los problemas (el famoso latiguillo del laburo), no se limitaba a la escucha pasiva. Una vez superada la tragedia, el oficialismo se limitó a escuchar y la crisis política del PRO le quitó al alcalde la voracidad y la espontaneidad.

 

Pero no todas son pálidas para el Intendente. Fernanda Raverta suele caer en la tentación de la sobreactuación. Es allí donde aparece la figura de Gustavo Pulti. El ex intendente no perdió la voracidad política, ante un resultado adverso en la última PASO salió a recorrer alejado de los flashes los sectores que él y su equipo creían recuperables, estuvo a un paso de lograr que Telpuk sea concejal.

 

Gustavo Pulti le aporta un costado terrenal a Raverta y la aleja dentro de sus limitaciones de la repetida retórica kirchnerista.

 

Más allá de la presencia en la campaña del precandidato a Diputado Provincial y del camuflaje electoral, Raverta es kirchnerismo en estado puro. El oficialismo le está haciendo fácil su campaña, ya que los ataques sistemáticos son poco efectivos, más aún cuando creen que los marplatenses y batanenses viven en twitter.

A la candidata de Encuentro Marplatense no le sobra nada a la hora de explicar algunas políticas de la gestión de Alberto Fernández de la cual es parte importante. No hace falta recordarle al electorado aquello que tiene al alcance de la mano, sino contrastar modelos de gestión: hasta ahora ninguna de las fuerzas ni siquiera esbozó un proyecto de ciudad, a menos que las coincidencias del FDT con Acción Marplatense sean tan profundas que resultaría inexplicable que el acuerdo se haya demorado tanto.

 

En definitiva, la cercanía puede ser clave cuando la gestión es digna o cuando los problemas no son tantos y tan graves.

 

Si hablamos puntualmente de la campaña asistimos a la obscena demostración que estas épocas nos tienen tan mal acostumbrados.

 

Retomando el hilo de la columna, la ausencia de política intenta remplazarse con exceso de marketing. Se multiplican los videos publicados en redes sociales, se colman las carteleras de afiches vacíos de contenidos y seguramente escucharemos frases muy pensadas para decir poco en las radios. Nada que nos sorprenda por desgracia.

 

Solo un dato a modo de apostilla: en Córdoba y Santa Fé las especulaciones en base a encuestas o supuestos quedaron sepultadas en las urnas. La elección es impredecible y quizás en esta oportunidad no escapemos a las generales de la ley.

 

Atentos, esta semana cambiará el ritmo de algunas campañas. Ya nos ocuparemos.

Hasta la próxima.

 

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