El cierre de listas dejó algunas sorpresas. Guillermo Montenegro fue previsible. Fernanda Raverta y Gustavo Pulti rompieron el molde. La política disfruta del cierre de listas mientras el electorado lo ignora. El efecto Javier Milei.
Debemos hacer un mea culpa. El folclore que rodea los cierres de lista es tan demodé como un circo de principios de los 80.
La carrera desenfrenada por imponer nombres propios muchas veces más allá de los méritos de los protagonistas es una irresponsabilidad que la política debería replantearse. Más aún si tenemos en cuenta la excitación (im)propia de esta inexplicable situación: la nueva corriente de comunicación política, que le asignan mayor importancia a las formas que al contenido, es inaceptable en un país sumergido en una pobreza que ronda el 40%.
Todo este proceso está siempre marcado por la mentira o el engaño. Se celebran traiciones como triunfos. Mentir o esconder es parte necesaria del juego. Tenemos algunos ejemplos muy evidentes:
En definitiva, todos mienten o esconden la verdad.
Pero más allá de las licencias propias de esta época, llegó el momento en donde las mentiras ya dejan de ser simpáticas avivadas criollas y se transforman en algo mucho más grave. La sociedad no soporta más frustraciones. Por momentos muchos dirigentes parecen fingir demencia.
En nuestra ciudad Guillermo Montenegro demostró manejar muy bien la presión: ante el peligro del colapso electoral impuso condiciones, cumplió con los acuerdos locales, no generó heridos políticos, pero jugó más fuerte de lo esperado en la sección y en la provincia.

Las pre candidaturas de Fernando Muro como diputado provincial y de Emiliano Giri como diputado nacional dejaron al radicalismo local como único garante del proyecto presidencial de Patricia Bullrich en la ciudad. Si a esto le sumamos la sorpresiva inclusión de Aldana Echeverria, presidente del JR local en conflicto constante con el oficialismo radical, las dificultades del centenario partido son evidentes.
Pero más allá de esas rencillas, el oficialismo espera contar en diciembre con mayoría propia para encarar las reformas que hasta ahora no pudo lograr. Aún desconocemos cuáles son, pero seguramente nos las irán comunicando por RRSS. Activar la campanita.
El armado de Encuentro Marplatense es disruptivo.
Gustavo Pulti encabezará la lista de Diputados Provinciales y logró imponer 2 en los primeros 4 concejales. Fernanda Raverta se quedó con la pre candidatura a la intendencia y poco más. Muchos afirmaron que Pulti cedía ante Unión por la Patria, en realidad Raverta se volcó a Acción Marplatense.

La dirigente kirchnerista parece que entendió las dificultades que le impone el electorado local: es muy difícil para un justicialista llegar a la intendencia sin un disfraz, entonces optó por potenciar a Acción Marplatense de la mano de su candidatura.
Raverta tiene un núcleo duro más numeroso que el de Pulti. El manto vecinalista le permitiría a la titular de la ANSES intentar ampliar su base electoral, mostrarse más amigable con el voto de centro esquivo al justicialismo y presentarse como la única opción competitiva frente a Guillermo Montenegro.
Una jugada arriesgada, pero tampoco había tanto para perder. Es una movida que a priori suma, pero los votos se cuentan de a uno y el día de las elecciones.
En otras palabras, Fernanda Raverta es la candidata del “partido de la ciudad” con el kirchnerismo apoyándola implícita o explícitamente en pos de conseguir un objetivo mayor. Pragmatismo puro en los cuarteles kirchneristas/justicialistas de cara a lo que sería su última oportunidad de disputar la ciudad por lo menos con estos protagonistas.
Gustavo Pulti logró salvar Acción Marplatense, en un par de años se verá para qué lado soplan los vientos. Uno de los ganadores de la jornada.
La Libertad Avanza es una incógnita. Javier Milei contaría con una intención de voto bastante importante en Mar del Plata – Batán. Si el León mediático se ubica entre el 15 y el 20% en nuestra ciudad no sería descabellado pensar en los “libertarios” accedan a un par de bancas.
La izquierda decidirá sus candidatos locales en las PASO. Todavía es difícil dimensionar una posible fuga de votantes del kirchnerismo puro a los sectores ligados al FIT. A esta coalición le ha costado superar el 5%, se necesita un 8,33% para acceder a la representación legislativa. Parece una tarea compleja pero no imposible.
Más allá de los análisis de laboratorio, este cierre de listas ha dejado en evidencia que la inmensa mayoría se disfrazan para la ocasión. La ideología ha quedado en el olvido. Es preferible el pragmatismo al ostracismo. La sociedad parece aceptarlo. La necesidad tiene cara de hereje. Quizás una vuelta a las fuentes nos otorgaría cierta previsibilidad, pero no hay tiempo para correr riesgos.
La campaña comienza hoy. Hagamos borrón y cuenta nueva.
Llegó la hora de decir la verdad.