En vísperas de las elecciones la política emite mensajes cifrados. Mucho de lo que veamos en estas semanas no tendrá correlato con las PASO. Una ficción a prueba de necesidades.
Sabemos que estamos en vísperas de elecciones y a la política, y a toda su periferia incluido el periodismo, nos invade un sentimiento similar al que los ciudadanos perciben en navidad o en la previa de la final de un mundial de fútbol. Muchachos, nos volvimos a ilusionar…
Son meses repletos de misterio, operaciones, rumores, errores y algunos aciertos. Muchos menosprecian a la suerte y otros a las encuestas como si habláramos de la misma cosa. No deberían hacerlo.
La magia se apodera de las mentes de aquellos que fueron incapaces de destacarse pero creen que con algunos cientos de afiches, algunas gigantografías millonarias y/o apariciones disruptivas en redes sociales resolverán su intrascendencia.
Es totalmente ilógico que un individuo apesadumbrado por la realidad deposite su confianza en un desconocido o una desconocida que le sonríe sin siquiera explicarle por qué.
Es obvio que esos carteles no le están gritando consignas vacías a los votantes. La política se grita puertas adentro. Toda la parafernalia pre electoral no es más que un juego macabro en búsqueda de ganar la guerra sin siquiera cruzarse en una batalla.
En esta instancia existe una máxima que nos servirá para comprender lo que está sucediendo: “Dime de qué presumes y te diré de lo que careces”.
Siguiendo esta línea de razonamiento recorramos en un paseo imaginario las calles de nuestra ciudad. Mar del Plata no escapa a las generales de la ley.
Acción Marplatense volvió a sus colores e intenta reafirmar su identidad de la mano de Gustavo Pulti. La gráfica en vía pública nos insta a participar compartiendo nuestras inquietudes y Pulti lo refuerza en un vídeo que se filtra en las reproducciones gratuitas de YouTube. Identidad y cercanía son los valores con los que el partido de la ciudad intentaría volver a ser.

Por su parte la pre candidatura del radical Maximiliano Abad a la gobernación de la provincia de Buenos Aires tuvo y tiene su epicentro logístico y emocional en nuestra ciudad.
Hace un par de meses fue Once Unidos el escenario elegido para el lanzamiento y fueron nuestras calles las que se vieron repletas de referencias ligadas a la aventura electoral del presidente del comité provincia de la UCR. Los alambrados de la Ruta 2 también hablan, en voz muy baja, de Abad y hace unas semanas hubo un operativo desembarco en Capital Federal.
Más allá de la prolijidad de las piezas gráficas y de algún intento de presentación de un plan de gobierno, lo del referente radical podría ser solo una demostración de fuerza para comandar las negociaciones que se avecinan. No hablemos de encuestas. La suerte es impredecible.
Para aquellos desprevenidos, Juan XXIII no es otro que uno de los protagonistas del affaire de “El Marquesado”. Más allá de la ocurrencia, la campaña de instalación pasó tan desapercibida que ni siquiera vale la pena decir de quién se trata.
Quien promete dar pelea en esta carrera para posicionarse ante sus pares es el inagotable Manino Iriart, quién a fuerza de una dosis de ¿Sciolismo? y algo de ¿Peronismo? intentará que no le dejen afuera de la mesa del FDT a base de repetir su vinculación con la ciudad. “Mi Mar del Plata” parece salir de un tango pero es un slogan que se entona para adentro del PJ.
A medida que nos adentramos territorialmente en la provincia, los mensajes y los formatos empiezan a resultar más interesantes, quizás por ser tan burdos o violentos cómo inexplicables.

Carteles de ruta y pintadas estratégicas rezan algo así como “Cristina o nada”. La misiva firmada por La Cámpora no conoce de destinatarios que no sean quienes intentan discutir el poder de la vicepresidenta. Más allá de la violencia de la frase recordemos la máxima que nos guía por este camino: dime de lo que presumes…
Para sorpresa de muchos la campaña del radical Gerardo Morales perdió un poco de impulso, más allá de algún inconveniente de salud que aquejó al jujeño. Todo parece indicar que en breve se relanzaría. Solo queda algo del slogan mística por las rutas y en algunas ciudades. Tampoco Gustavo Posse, más allá de pedir internas partidarias, se muestra públicamente. Quizás la interna radical maneja otros tiempos.
En otro nivel encontramos la interna del PRO, que claramente está siendo muy productiva para las empresas de cartelería en rutas y vía pública.
A lo largo y ancho de la provincia observamos como innumerables personajes se muestran en diversos fotomontajes de dudoso buen gusto ya sea con Patricia Bullrich o con Horacio Rodríguez Larreta. Ambos pretenden de esta manera demostrar para su auditorio que no están solos en este derrotero presidencial. Te diré de lo que careces…
Joaquín de La Torre, Cristian Ritondo y Diego Santilli se disputan la pre candidatura a la gobernación y también lo hacen tanto en las calles como en las rutas y por qué no en las redes sociales. De La Torre elige un perfil ligado a la mano dura, Ritondo se muestra como un PRO popular y Santilli es Santilli: falta menos, apela a lo inevitable.
Lo cierto es que la interna del PRO se hace sentir en todos los niveles. La guerra fría tiene bastante de guerra y poco de fría, y los mensajes van escalando en ese sentido. Muchos dicen que esta semana será clave, debemos sentarnos a esperar traiciones, acuerdos y renunciamientos.
Este recorrido imaginario sirve para explicar y entender que en la víspera electoral los carteles gritan para que solo algunos (muy poquitos) los escuchen.
La mayoría silenciosa observa sin siquiera prestar atención.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.